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MFS: Introducción al abismo fiscal


El abismo fiscal se refiere a los 600.000 millones de dólares en aumentos de impuestos y recortes de gastos que tendrán lugar el 1 de enero de 2013, si es que el Congreso no extiende lo que se ha denominado como los recortes de impuestos de la administración Bush, que se establecieron en 2001 y 2003, y el recorte al impuesto sobre nómina que ha estado vigente durante los pasados dos años. Los recortes a los gastos provienen del "sequester" (recortes automáticos) que explicaré a continuación, y la expiración de los beneficios por desempleo.

El llamado sequester se refiere a los 109.000 millones de dólares por año en recortes que entrarán en vigor a principios de 2013 debido a que el “supercomité” de reducción del déficit no logró llegar a 1,2 billones de dólares en ahorros. Estos ahorros se acordaron cuando el Congreso elevó el nivel máximo de la deuda el año pasado.

El nivel máximo de la deuda es el tope legal en la cantidad de deuda que el Departamento del Tesoro de los EE.UU. puede emitir. Actualmente es de 16,4 billones de dólares. Es probable que Estados Unidos llegue a ese nivel máximo de la deuda durante el primer trimestre del 2013. Si el Congreso no actúa para elevar el nivel máximo de la deuda, el gobierno federal no podrá pedir prestado para financiar su déficit. Eso obligará a EE.UU a reducir drásticamente los gastos, lo que podría afectar a todo, desde los pagos de Seguro Social hasta las subvenciones federales.

Todo esto representaría un gran estancamiento para la economía estadounidense. En este momento, la economía está creciendo a una tasa del 1,6 %. Si se aplican todos los incrementos de impuestos y recortes de gastos, probablemente veamos una contracción de producto interno bruto (PIB) de aproximadamente el 3,6 %, lo que significaría que la economía estadounidense entraría en recesión.

Resultados posibles

Obama gana y los demócratas toman el control del Congreso: Dadas las divisiones políticas entre los republicanos y los demócratas en el Congreso, no espero ver un trato sobre ninguno de los asuntos fiscales antes de las elecciones del 6 de noviembre. Los estadounidenses elegirán al presidente, un tercio del Senado y la Casa de Representantes en su totalidad. Dados los posibles cambios posibles, los inversionistas deberían estar atentos a esta elección. Si Barack Obama es reelegido y los demócratas ganan la mayoría del Congreso, entonces es posible que aumenten los impuestos. Sin embargo, yo espero que los impuestos sobre dividendos y ganancias de capital (que están ambos ahora en el 15%) puedan elevarse, pero no a los niveles en que se encontraban antes de los recortes de impuestos de Bush. Es también probable que el impuesto sobre nómina se reinstale y que no ocurra el "sequester" (recorte automático).

Los republicanos toman el control: Si los republicanos obtienen el control de la Casa Blanca y el Congreso, entonces los recortes a impuestos que están vigentes ahora continuarán por varios años y el “sequester” no tendrá lugar como está planeado. Los recortes pueden, sin embargo, extenderse a través del tiempo. En ese caso, la economía posiblemente sufra, pero es probable que se evite la recesión.

Si Washington no llega a un acuerdo respecto a una solución, la economía, que está creciendo ahora lentamente y en medio de su ciclo de negocios, caería en una recesión. Entonces veríamos materializarse el efecto completo de los recortes a impuestos y gastos. La desaceleración resultante de los Estados Unidos podría tener efectos negativos en las economías de los mercados emergentes de Europa y podría, en efecto, crear otra crisis económica global.

¿Qué es probable que ocurra?

No pienso que sea provechoso para nadie desencadenar un desastre económico. Creo que los políticos de Washington son conscientes del frágil ambiente económico. Es probable que establezcan una legislación de emergencia suficiente para retrasar, posponer y deferir la crisis, dejando que sea otro Congreso el que se enfrente a la crisis. No permitirán, sin embargo, que una combinación letal de aumentos de impuestos y recortes gubernamentales ocurra a la vez. Parece ser que hay lugar para un arreglo: aumentar los impuestos a quienes ganan más, y aumentárselos, pero no tan drásticamente, a la clase media. 

Aún más, los impuestos para atención médica y beneficios de desempleo podrían ser modificados y escalonados para permitir que la economía y el ciclo de negocios se recuperen. En ese caso, el ciclo de negocios podría continuar, y ni las utilidades corporativas ni las valoraciones de renta variable se verían afectadas.

Y luego esta crisis será olvidada, como lo fue la crisis del nivel máximo de la deuda de verano pasado.