México, más ruido político, que aumenta la necesidad de ser selectivo en las inversiones


TRIBUNA de Víctor Peiro, director general de análisis de GVC Gaesco Beka.

El triunfo de una nueva alternativa política en México es un capítulo más en la deriva política que está tomando el mundo en los últimos años. Los partidos políticos tradicionales están perdiendo fuerza y están surgiendo nuevas tendencias políticas que ofrecen a los electores soluciones a las preocupaciones que en cada país tienen los ciudadanos como son la desigualdad, la corrupción o los problemas migratorios.

El nuevo interrogante se une a la escalada de las tensiones mundiales en comercio internacional y la entrada en vigor de nuevos aranceles de Canadá a varios productos americanos.

Si bien en general calificamos de ruido la volatilidad causada por temas políticos, lo cierto es que la evolución de los principales índices de bolsas mundiales acumulan un comportamiento muy pobre en 2018 e incluso en 12 meses.

Este ruido está costando mucho dinero a los ahorradores. Pero no todo está perdido, en medio de estos descensos de precio de los principales índices hay dos islas de buena rentabilidad como son los pequeños y medianos valores y las empresas de tecnología.

Los retos para el país azteca son importantes. La corrupción, la inseguridad, la desigualdad, reformas sectoriales de gran calado estancadas, la renegociación del NAFTA y un crecimiento económico por debajo del potencial desde hace años forman parte de las asignaturas pendientes de resolver que tendrá que afrontar Lopez Obrador en unas elecciones con el mayor número de votantes de la historia del país, de los que un 13% eran jóvenes que votaban por primera vez.

Sus detractores le han tachado de populista, en parte porque se reconoce que la mayor parte de la base de sus partidarios votan por la persona y no por un programa de un partido político. Sin embargo la experiencia de Obrador en la capital mexicana no ha dejado muestras de medidas sectarias sino al contrario, bastante pragmáticas en temas de seguridad, de desarrollos de proyectos inmobiliarios y sociales.

Hay que dar un voto de confianza y ver la evolución de la primeras medidas. A pesar de la amenaza proteccionista de EE.UU. y de este proceso electoral, la bolsa mexicana acumula un descenso de menos del 5% en el año 2018, es decir, pierde menos que otros índices internacionales y menos que la bolsa brasileña. Su divisa está bastante estable, ya que se compensa la presión que todas las monedas emergentes están teniendo con su tradicional relación con el dólar, que este año es moneda ganadora.

La exposición de la bolsa española a México no es tan importante como a Brasil, pero no es despreciable, ya que calculamos que aporta aproximadamente el 7% del cash flow operativo. El que será el nuevo presidente ha trasladado mensajes de tranquilidad a sectores del empresariado que están escépticos. Tenemos que ver si el cambio es una amenaza para el mercado o no, como sucedió en Brasil con Lula.

Sus propuestas se consideran menos ortodoxas y por ello causa cierta volatilidad. Es cierto que podrían anunciarse medidas en el sector bancario o energético, que pueden crear ruido para los valores más implicados pero no pensamos que dichas medidas sean muy rupturistas. Sí se pueden retrasar reformas como la energética o la liberalización de las telecomunicaciones, o se puede deteriorar el déficit público. Nos parece que México, como país emergente, está más penalizado por la política proteccionista de EEUU que por la política, aunque habrá que ver cuál es el entendimiento de Obrador con Trump.

Entre los valores españoles más afectados se encuentran los siguientes: BBVA, con alrededor del 25% de su Beneficio antes de provisiones, es uno de los primeros bancos privados con una cuota destacada y está bajo riesgo directo porque una de discursos favoritos de Obrador es contra la banca. Meliá también genera una parte importante de su negocio en el país, pero no pensamos que el turismo se vea afectado de forma relevante por los cambios políticos en el corto plazo. Le siguen en exposición Iberdrola y Naturgy (antigua Gas Natural), que son los principales operadores energéticos privados en México. Hasta ahora la regulación ha sido correcta y se está a la espera de la liberalización del sector, que pensamos se retrasará. Telefónica obtiene aproximadamente el 3% de su Ebitda de México, principalmente por telefonía móvil. Otros valores como Santander, Mapfre, OHL (de salido) Gamesa, Viscofán, Inditex, NHH, IAG, tienen actividad en México que les proporciona un máximo del 5% de los resultados.

Los próximos 100 días serán claves en este tema, pero por el momento preferimos estar bajos de inversión en los valores más implicados, así como los potencialmente afectados por el tema proteccionismo

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