Merrill Lynch WM apela a una acción colectiva para reequilibrar la economía global


No habrá una recesión global en 2012, pero el escenario se caracterizará por un frágil crecimiento en EEUU -de en torno al 2%- y más moderado que en 2011 en el mundo emergente -aunque éste volverá a liderar el mundial-, mientras la eurozona se sitúa al borde de la recesión. De hecho, las perspectivas de Merrill Lynch Wealth Management apuntan a una caída del PIB del 0,6% que llegará al 1% en España. Así lo explicó Bill O’Neill, director de Inversiones para Europa, Oriente Medio y África (EMEA), en una reciente presentación en la que ofreció sus perspectivas para 2012 titulada “Capeando el temporal: el arduo camino hacia la recuperación en 2012”.

 

Para el experto, los factores políticos seguirán dominando el año próximo, y considera que la relajación monetaria se convertirá en un fenómeno global. Así, cree que el BCE bajará los tipos de interés al 0,5%, pero necesitará imprimir dinero para compensar la pérdida de confianza, las medidas de austeridad y la restricción crediticia, lo que debilitará el euro. Además, el Banco de Inglaterra podría aumentar sus medidas de relajación monetaria. “Una actuación coordinada global es crucial para reequilibrar la economía global, a medida que las diferencias políticas dificultan cada vez más la recuperación”, afirma el experto, incidiendo en la necesidad de dicha acción colectiva.

 

En este escenario, a la hora de construir las carteras, cree que hay que tener cuenta varios aspectos. En primer lugar, que la falta de activos refugio complica la diversificación –aunque las disparidades de valoraciones ofrecen oportunidades a los stock pickers- y también, la necesidad de construir un marco estratégico para hacer frente a un “new normal” caracterizado por un bajo crecimiento y mayores riesgos, incluyendo la gestión de escenarios que implican grandes pérdidas, las burbujas de volatilidad y el constante cambio de sentimiento (risk on-risk off). Y todo, considerando que probablemente la rentabilidad de las carteras será menor que en 2011. “Será más baja en especial para el mundo desarrollado: el nuevo entorno implica menor crecimiento, menores rentabilidades, tipos de interés muy bajos, alta volatilidad y altas correlaciones de activos. Tácticamente podemos tener momentos puntuales de altas rentabilidades, debido a la fuerte volatilidad (en concreto, actualmente, la percepción de una solución permanente para la cohesión de la zona euro implicaría importantes revalorizaciones en los activos de riesgo)”, dice Alberto Spagnolo, director de Inversiones para España y Portugal de la entidad. Además, cree que el estilo de gestión y control de riesgos debe ser "repensado" y adaptado al nuevo entorno, a través de una gestión más táctica, más activa en divisa y con más búsqueda de control de los riesgos extremos”, explica.

 

Para lograr una diversificación efectiva, y a en un entorno en el que el exceso de rentabilidades en renta variable será sólo modestamente mayor al del crédito, O'Neill apuesta por la importancia de la rentabilidad recurrente, la calidad y el crecimiento al seleccionar valores de renta variable, decantándose por grandes empresas de EEUU y Reino Unido, con crecimiento de dividendos, expuestas a temas seculares como el consumo e infraestructuras en los mercados emergentes y a operaciones de fusiones y adquisiciones. De hecho, sus tres sectores preferidos son consumo cíclico, consumo básico y tecnologías de la información, que ofrecen la mejor combinación de calidad de los beneficios, valoración y adaptación al entorno macroeconómico. El experto cree que aún es demasiado pronto para entrar en el mercado europeo y en firmas financieras, y está esperando a una bajada de tipos en China para incluir al país en su cartera de mercados emergentes.

 

En renta fija, su apuesta es por la deuda corporativa de alta calidad, sobre todo en EEUU, y también de alta rentabilidad, mientras cree que apenas hay valor en la soberana. En materias primas, dice que el oro tiene un potencial de subida ilimitado, con aspectos de apoyo como las políticas de los bancos centrales mundiales, su condición de refugio, su creciente papel en las carteras multiactivos o su contribución a la diversificación de riesgos si bien hay que tener en cuenta el riesgo que supone un escenario risk on-risk off y su posible freno ante la revalorización del dólar."No descartamos la posibilidad de aumentar la exposición a materias primas si la reactivación económica de China se produce antes de lo que esperamos. Los metales industriales, como el cobre, se verían muy beneficiados", comenta O'Neill.

 

Sorpresas positivas frente a riesgos negativos
Para O’Neill, podrían producirse sorpresas positivas que ayuden a evitar la recesión. Por ejemplo un rebote en el gasto de las empresas, así como el apoyo del BCE –monetarizando deuda soberana y bancaria- o un apoyo de la Fed al mercado de la vivienda en EEUU. Entre los riesgos destaca una desintegración del euro que ya están poniendo en precio los mercados, pues la gran fragmentación y diferencias de los CDS en la eurozona “son incompatibles con la supervivencia del euro”. Otros riesgos son una suspensión de pagos desordenada de los gobiernos europeos, el pánico bancario, la guerra de divisas o los excesos en las medidas de austeridad –que contraerían los beneficios y el crédito-.

 

Bolsa española sin atractivo
Con respecto a la situación nacional, Spagnolo cree que España se encuentra ante un momento decisivo en su historia, pues o se unirá a los países motores de la UE o se quedará definitivamente descolgada en la periferia. “La primera opción requiere una solución rápida a las cuestiones pendientes: saneamiento del sector financiero, menor dependencia externa, restructuración del sector público y mejora de la competitividad”, dice. Para el experto, España debe perseguir los factores positivos de nuestros principales socios en problemas: la competitividad del sector exterior (Irlanda) y el ahorro privado (Italia). “La situación española no es ni mejor ni peor que la de sus socios, simplemente distinta”, afirma, indicando que no tiene problema de solvencia pero sí de liquidez. “Aún no hemos pasado lo peor”, pues los problemas siguen ahí, el crédito aún no fluye y se necesita con urgencia la ayuda europea. Para Spagnolo, la receta pasa por la reducción de salarios y una política que favorezca las exportaciones, entre otras medidas.

 

Con respecto a la bolsa, cree que no resulta atractiva. “Abogamos claramente por una reducción del sesgo local y una máxima diversificación global, pues ya no será el paraíso que fue en los últimos 15 años”. Así, no cree que la tendencia a la rentabilidad más baja tanto en bonos como en bolsa que ha ofrecido el país pueda cambiar a medio plazo. En deuda pública, cree que sí hay valor, pero desde una posición muy cautelosa y como parte de una cartera muy diversificada.
 

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