Mercer aboga por diversificar las carteras de pensiones


El panorama económico actual presenta dificultades como las medidas de austeridad puestas en marcha por varios países europeos para hacer frente a sus déficits, mientras EEUU sigue aumentando el suyo, algo que tendrá impacto en la recuperación. Un escenario que presenta retos y oportunidades para la inversión, la reforma y la sostenibilidad de las pensiones, según explicó Tom Geraghty, director del área de inversiones de Mercer EMEA, en el Sexto Foro de Fondos de Pensiones de Empleo españoles celebrado recientemente en Madrid. Para ajustarse a la nueva realidad, el experto aboga por una diversificación de las carteras y una gestión activa.

“El problema de la deuda soberana tiene implicaciones en la percepción económica y en la forma en que las personas afrontan el segundo y tercer pilar de las pensiones, es decir, el contributivo y el voluntario", comenta. Otra de las claves de esta nueva realidad es la vuelta de la inflación, que obligará a adaptar las carteras, así como las reformas del sistema financiero o el gran crecimiento de los mercados emergentes, que representan alrededor de un 15% de los índices de renta variable pero sólo entre un 2% y un 5% en los planes de pensiones, lo que muestra su “infra-asignación”. Por eso el experto insiste en la necesidad de incorporar estas inversiones a un portfolio global de renta variable, con un peso aproximado del 20%.

Una cartera que debería tener valores defensivos que aseguren una baja volatilidad y que ayuden a preservar el capital, que ocuparían el 20%; una amplia estrategia de inversión en mercados desarrollados, a través de firmas saludables y con beneficios sostenibles que ocuparían el 45% de los activos, y por último, un componente de pequeñas compañías para complementar la anterior partida, con un 15% de peso. En cuanto al debate entre inversión activa o pasiva, Geraghty señala que la primera “tiende a batir de forma consistente a los índices y que por ello tiene mucho sentido”, para evitar, además, crisis como las vividas en los últimos años.

El experto también comentó algunos de los principales puntos derivados de la encuesta 2011 EMEA Asset Allocation, que muestra a España como un país conservador a la hora de invertir, con el 67% de sus posiciones en bonos y el 34% en renta variable, en línea con otras economías continentales y nórdicas. Sin embargo, mostró el caso de Reino Unido e Irlanda, con la mitad de sus activos en renta variable, como ejemplo, bajo la convicción de que “la renta variable batirá en el futuro a otros activos”. Como muestra, señaló que las asignaciones de activos de los planes de pensiones contributivos (DC) están invertidos en un 84% en este activo. También los planes están optando por los activos alternativos, como hedge funds, divisas, capital riesgo o materias primas. En Europa, según la encuesta, cada vez son más los que planean cambiar su estrategia de inversión incrementando la exposición a bonos y acciones nacionales.

Alternativa: los DC

Como últimos desarrollos de los planes contributivos señaló el incremento de elección entre gestores y activos; la llegada de fondos diversificados, espcialmente los de retorno absoluto; y una mayor sofisticación en las “default options”. Y sobre todo, un movimiento desde los planes de beneficios (DB) a los contributivos (DC) como ha venido ocurriendo en Reino Unido, tanto si las pensiones públicas son demasiado generosas –como ocurre en países como España, Italia, Portugal, Francia o Austria- como si no son suficientes, lo que supone una presión para su reforma. “Además, las presiones demográficas y la ratio de dependencia cada vez mayor e insostenible en países como España o Japón presionarán el pilar 1 –sistema público- y harán surgir alternativas como los DC”, apostilla.

En este sentido, Alberto Puente, director de la oficina de Mercer Madrid, señaló la necesidad de la reforma del sistema de pensiones consensuada recientemente en España. “En los años 80 el gasto en pensiones era el 5,6% sobre el PIB y la relación entre afiliados y pensionistas era de 2,7, pero en 2010 el gasto se ha disparado al 9% y la segunda variable se ha reducido a 1,55, debido al problema del paro”, comenta. Es más, en 2060 las perspectivas apuntan a un aumento del gasto sobre el PIB de hasta el 14% y sólo 0,7 afiliados por cada pensionista (es decir, más pensionistas que afiliados a la Seguridad Social), con dos variables añadidas: el gasto en dependencia y sanidad. “El 59% tendrá más de 65 años, incluso contando con una inmigración positiva de 11 millones de personas”, indica. En este sentido se enmarca la reforma de la edad de jubiliación hasta los 67 años y el cambio en el cálculo de las pensiones, para que pese más la contribuitividad que la edad.

Reforma del sistema privado

Rafael Martínez, director de la oficina de Mercer Barcelona, fue más allá y señaló la necesidad de una reforma de los planes privados. “Tras la reforma pública, falta una que regule las inversiones privadas de forma más eficaz y con el consenso de empresarios y trabajadores. Al igual que en Europa, España tendrá que hacerlo en los próximos años”.

Martínez señaló el aumento de la esperanza de vida también como un elemento de presión, así como un alto gasto en pensiones y dos tendencias que sigue España en línea con Europa: el aumento de la edad de jubilación y el reemplazo del sistema público por el privado, debido a una tendencia a disminuir las pensiones públicas. “Europa evoluciona en el mismo sentido, reduciendo esta categoría e incentivando el sistema privado”, comenta. Los nuevos planes para pymes, la revisión de la fórmula de cálculo, o la mejora del control de riesgos son otras de las claves de futuro.

Por su parte Bernabé Astorqui, director de la oficina de Mercer Bilbao, habló de las implicaciones de la reforma y del ejemplo vasco, mientras Bea Cantó trató sobre la importancia de la definición de los benchmarks, la inversión socialmente responsable y los custody leaks.

 

Fuente: Mercer

 

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