Mercados privados ante una pandemia


TRIBUNA de Antonio Losada, Sales, Goldman Sachs Asset Management. Comentario patrocinado por Goldman Sachs AM.

A diferencia de los mercados públicos, en los que podemos ver en tiempo real el efecto en las valoraciones y volatilidad, estimar el impacto económico de la pandemia en los mercados privados (ya sea local o globalmente, a corto o a largo plazo) es excepcionalmente difícil. La falta de transparencia que generalmente acompaña a los activos de private equity, real estate o private credit solo añade incertidumbre.

Históricamente, ante una situación así, tanto managers (GP) como inversores (LP) han echado la vista atrás tratando de encontrar eventos pasados que puedan servir de referencia. Lamentablemente no existe un precedente claro que pueda compararse a la crisis actual; la volatilidad y las caídas de mercado nos recuerdan a elementos de la crisis financiera de 2008, mientras que la dimensión humana guarda similitud con el shock y disrupción causados por el 11-S. Sin embargo, esta pandemia es más global y duradera que el 11-S, y supone una amenaza mayor para la vida humana que la crisis financiera.

Tras haber mantenido las últimas semanas numerosas reuniones con equipos de inversión y clientes de todo el mundo, el equipo de Inversiones Alternativas de Goldman Sachs ha decidido compartir las principales cuestiones que creemos que todo inversor en mercados privados debe considerar en este momento:

  • Impacto en el manager: ¿cómo afectará la crisis a la rentabilidad de los managers?
    En nuestra opinión, el brote de coronavirus aumentará la dispersión de rentabilidad entre managers. A diferencia de una recesión industrial o de la crisis financiera de 2008, la disrupción actual es resultado de la acción deliberada de los gobiernos de enfriar la economía para luchar contra una crisis global de salud. Esta crisis afecta personalmente a todas las personas que forman parte de la cadena de valor, y la dimensión humana (ansiedad, inestabilidad) no debe infravalorarse. Alcanza por igual a negocios consolidados y vulnerables, afectando a su liquidez y solvencia. La duración de esta recesión es incierta, ya que no se debe a factores económicos subyacentes, y no todos los managers se enfrentarán a ella en igualdad de condiciones.
  • Impacto humano: ¿qué implica que estemos ante una crisis sanitaria vs. una crisis financiera?
    La pandemia afecta tanto a la cartera de inversiones como al manager que la gestiona. Las gestoras de activos no son instituciones permanentes e impermeables, sino ecosistemas humanos delicados. Los inversores deben analizar tanto la salud financiera del gestor como también la fortaleza de su capital humano. La magnitud del impacto en los managers dependerá en gran medida de cómo de preparados estén para garantizar la continuidad del negocio, de la capacidad de liderazgo de los responsables y del grado de compromiso que infunda su cultura de inversión.
  • Jugar en defensa: ¿qué pueden aprender los inversores de sus carteras actuales de activos privados?
    Tras el mayor ciclo alcista de la historia, 12 años después de la crisis financiera, los inversores han de pivotar de una mentalidad de creación de valor hacia un enfoque de preservación de capital. Sabiendo que a día de hoy las valoraciones post-COVID siguen siendo meras estimaciones, es momento de preguntarse cómo sus gestores pueden preservar el valor, proteger la liquidez y estabilizar los negocios en cartera. Para ello, es fundamental entender cómo los GP priorizan los negocios en función de sus necesidades (triage), cómo asignan los recursos y capital disponibles y qué hipótesis están asumiendo para anticipar el final de la crisis y el comienzo de la recuperación económica.
  • Perspectiva global de la cartera: ¿qué deben buscar los inversores en los procesos de inversión de sus gestores?
    Para tomar decisiones críticas sobre asignación de recursos y preservación de valor es necesario tener una visión top-down que integre la cartera en su conjunto. En nuestra opinión existen cinco indicadores sobre la capacidad del gestor de tener esa perspectiva agrupada:

1. Una figura líder que centralice la toma de decisiones.
2. Consistencia en las hipótesis sanitarias y macroeconómicas asumidas.
3. Colaboración entre diferentes equipos de inversión.
4. Capacidad de reevaluar los modelos de valoración pre-crisis.
5. Compromiso para mantener y orientar defensivamente el programa de Inversión antes de pasar al ataque.

  • Captación de activos: ¿cómo afecta la pandemia a los requerimientos de capital, la captación de nuevas inversiones y la estabilidad de los gestores?
    La volatilidad del mercado ha hecho que los inversores en mercados privados se centren en la liquidez de sus propios programas de inversión, similar a 2008, cuando no podían confiar en que los dividendos de las participaciones autofinanciaran los desembolsos de capital exigido. Para tener una visión completa de sus necesidades de liquidez, los inversores deben evaluar en cada gestor el total de reservas de capital (dry powder) disponible, las líneas de suscripción abiertas y el calendario de aportaciones de capital. Además, crisis pasadas nos han enseñado que las firmas de inversión con perspectivas negativas de captación de activos pueden ser inestables. Por ello los inversores deben valorar si los GP con los que trabajan son capaces de mantener el atractivo que haga a sus equipos de inversión mantener el rumbo.
  • Ofensiva a corto plazo: ¿cómo pueden los inversores valorar oportunidades en el entorno actual de mercado?
    A corto plazo, el foco debe estar en soluciones de inversión con un perfil de rentabilidad-riesgo ajustado que tenga en cuenta la posibilidad real de que sigamos viendo caídas importantes. Creemos, además, que las mejores oportunidades vendrán a través de managers con relaciones firmemente establecidas con las compañías, que aporten su capital para buscar soluciones conjuntas, no tanto de gestores oportunistas con enfoque puramente distressed. Estos managers deberán además contar con la agilidad y escala suficientes para diseñar soluciones personalizadas. Finalmente, los inversores deben preguntarse si sus valores están en línea con los valores y compromiso del manager para luchar contra la pandemia.
  • Ofensiva a largo plazo: ¿cómo plantear el entorno de inversión futuro?
    Independientemente de las hipótesis que estén asumiendo sobre el impacto y la recuperación posterior, los inversores deben tener en cuenta que esta crisis traerá grandes cambios permanentes; parece poco probable que el mundo simplemente vaya a volver a la normalidad anterior. La dimensión humana de esta crisis dejará una huella psicológica profunda; quizá el ser más conscientes de nuestras vulnerabilidades nos lleve a buscar productos, experiencias, sistemas y procesos duraderos y menos frágiles.
  • Soluciones para carteras: ¿cómo pueden los inversores diagnosticar la salud financiera de sus carteras de activos privados en el mundo postpandemia?
    El primer paso para todo inversor debe ser analizar el conjunto de inversiones que tienen en cartera, agregando todas independientemente del manager, para conocer perfectamente su exposición sectorial, geográfica o por añada. El segundo paso es entender las inversiones ya comprometidas con los diferentes manager, y reevaluar su atractivo. El tercer paso, una vez conocidas las posiciones invertidas y comprometidas, es estudiar su liquidez y calcular con precisión el calendario de pagos. En cuarto lugar, los inversores deben tomar la iniciativa para reorganizar, equilibrar u optimizar su cartera. Los pasos anteriores habrán dado una foto precisa de los sesgos de la cartera, y en este paso toca gestionarlos de forma activa. Finalmente, creemos importante reevaluar el proceso de diseño del programa de inversión en mercados privados.

Muchos inversores ya están planteándose cómo reforzar sus procesos para poder anticipar el siguiente cisne negro, que puede venir en forma de desastres naturales, colapsos del sistema financiero o de otra pandemia. Como en crisis anteriores, muchos inversores ven en esta una oportunidad para modernizar de nuevo sus programas de inversión.


Las rentabilidades obtenidas en el pasado no garantizan los resultados futuros, que pueden variar. El valor de las inversiones y de los ingresos derivados de las mismas fluctúa, y puede tanto caer como aumentar. Por consiguiente, el capital invertido podría sufrir pérdidas.
En Reino Unido, este material es una promoción financiera y ha sido aprobado por Goldman Sachs Internacional, entidad autorizada por la Prudential Regulation Authority (PRA) y regulada por la Financial Conduct Authority  (FCA) y por la Prudential Regulation Authority (organismos de supervisión financiera del Reino Unido).
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