Mercado de bonos convertibles, ¿en qué punto nos encontramos?


“El mercado de bonos convertibles no en sí mismo una historia maravillosa: tienes que ser muy selectivo a la hora de elegir los activos en los que inviertes”. Para Damien Regnier, cogestor del DWS Invest Convertibles, la manera más adecuada de hacer esta aproximación es combinar una visión macroeconómica que se vea complementada por un análisis fundamental, en el que se tengan en cuenta el análisis del crédito, la valoración de la acción, factores técnicos como la volatilidad o el valor relativo e incluso la propia estructura del sector. “Primero hacemos un análisis top down para, posteriormente, seleccionar el activo más adecuado en el que invertir”, afirma.

En el proceso de creación de la cartera, Regnier revela que el fondo destaca por su pureza, apostando siempre por bonos convertibles ‘plain vanilla’. El equipo persigue dos objetivos que considera irrenunciables: diversificación y liquidez. En su opinión, la liquidez es un asunto capital. “Preferimos generar menos retorno y tener un completo control del riesgo que invertir en un bono con menos transparencia y mayor potencial de revalorización. Queremos estar seguros de que los principales riesgos que asumimos están bajo control”, asegura. En cuanto a la diversificación, el gestor apuesta por una cartera muy diversificada, formada por aproximadamente 100 valores. 

La estrategia implementada en el fondo pasa por centrar la cartera en activos que estén en la parte media de la vida del bono, lo cual es más interesante que estar en las colas. “Tratamos de mantener tantas posiciones como nos sea posible en torno a este nivel. Cuanto menor es la vida de un convertible, más se parece a un activo de renta fija. Asimismo, estar en la parte larga no tiene sentido de cara al cliente, ya que eso es muy parecido a invertir en renta variable”, afirma. Sin embargo, concentrar entre el 30% y el 60% de la cartera en este segmento no es suficiente: también queremos estar en activos con grado de inversión, sin renunciar a las oportunidades que ofrece el high yield.

En el proceso de análisis, el experto considera importante que la compañía tenga acceso al crédito. En este sentido, las empresas estadounidenses están en una mejor posición que las europeas, donde la situación macroeconómica es comparativamente peor. “La liquidez del mercado de bonos convertibles americano es mucho mayor que la del europeo, donde la liquidez es más estrecha, sobre todo en los mercados periféricos”. Si bien se muestra prudente con respecto a estos mercados, “detectamos buenas oportunidades que, sin duda, tratamos de aprovechar, fundamentalmente en empresas posicionadas para aprovechar el crecimiento económico global”, indica.

En término generales, aunque todavía existen muchos desafíos encima de la mesa, el ‘momentum’ de mercado sigue siendo positivo. La estrategia de cara al segundo trimestre pasa por controlar la delta, que quiere mantener entre el 45% y el 50%, conservando a su vez la beta neutral. También hace una clara apuesta por los activos con grado de inversión (preferentemente con rating BBB y BBB+) y los de alto rendimiento, sobre todo aquellos que son susceptibles de ser elevados a la categoría de ‘investment grade’. Mantiene una visión muy positiva sobre Asia y vigila de cerca Japón, tras los programas anunciados por la autoridad monetaria nipona.

La volatilidad en el mercado de convertibles se ha mantenido en niveles reducidos, mientras que los flujos de capitales han ido en aumento. Según explica, en el mercado hay dos tipos de inversores. Los institucionales de largo plazo, como fondos de pensiones, compañías de seguros o fondos de fondos, e inversores minoristas, con un horizonte de inversión de más corto plazo. “Con una subida del mercado de renta variable del 10% y un mercado de crédito estable, el fondo será capaz de ofrecer un retorno de entre el 6% y el 7% con una delta del 45%, lo cual representa una buena rentabilidad ajustada al riesgo”, señala el gestor de Deutsche Asset & Wealth Management.

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