¿Me permite su periscopio, por favor?


Con la nueva zambullida de la renta variable y las rentabilidades de la deuda cada vez más sumergidas, la preocupación a corto plazo ha abrumado a los argumentos basados en los niveles de valoración; aunque un gran número de inversores coinciden en que la renta variable presenta un panorama atractivo a largo plazo –sobre todo desde el punto de vista del dividendo–, estos temores a corto han llevado a muchos de ellos a mantenerse al margen de los mercados. Desde nuestro punto de vista, los inversores deberían elevar sus periscopios por encima de este oleaje y adoptar una perspectiva a largo plazo de inversión en renta variable que genera dividendo.

La actual marejada

Mucho se ha escrito sobre la históricamente baja rentabilidad del bono en los “refugios” de la deuda gobierno: un bono del Tesoro estadounidense a 10 años con un mero 1,5%, su equivalente alemán a un inaudito 1,2%, y títulos a 30 años con una rentabilidad bastante inferior al 2%.
Ahora también las rentabilidades del bono a corto plazo son negativas,  y casi todas las reales de los principales países también son negativas. En el segmento de deuda corporativa, la rentabilidad de los bonos de emisores no financieros ha caído por debajo del 3%. Así que, ¿dónde deberían buscar los inversores ávidos de ingresos? No cabe duda de que la renta variable parece atractiva, con rentabilidades de dividendo que superan en más de 300 puntos básicos a la rentabilidad de los bonos gobierno.. Hoy en día, las acciones globales con dividendo ofrecen una rentabilidad cercana al 5%, y las acciones europeas incluso algo más.

Arriba periscopio

Supongamos que usted pide un préstamo y vende Bunds alemanes a 30 años, mantiene la posición corta hasta el vencimiento al 2%, e invierte el dinero obtenido en acciones con una rentabilidad de dividendo del 5%. y. ¿Qué resultado podría obtener, asumiendo que no se registra revalorización alguna y que el dividendo no aumenta durante dicho periodo? Al cabo de esos 30 años, su posición corta de 1 millón de euros le costaría 1,81 millones. No obstante, la inversión a 30 años de 1 millón de euros en acciones con una rentabilidad del 5% le proporcionaría 4,32 millones de euros (ambas en términos de rentabilidad total). Además, todos sabemos que los dividendos suelen aumentar en línea con el beneficio a lo largo del tiempo; si asumimos un crecimiento del dividendo de un exiguo 3% anual, la renta variable le proporcionaría un valor final de 9,82 millones de euros. Y un nivel más normal de crecimiento del dividendo del 5% anual, elevaría la rentabilidad de su cartera a 22,7 millones de euros.

Pese a lo impresionantes que son estas cifras, los inversores siguen preocupándose por unos temores a corto plazo difíciles de erradicar, que ensombrecen la brillante perspectiva a largo. En realidad, la mayoría de nuestros horizontes de inversión son más cortos de lo que deberían:

• Como inversores, a muchos de nosotros se nos juzga por nuestra rentabilidad de 1 a 3 años, aunque en el caso de los hedge funds, las rentabilidades mensuales también son importantes.
• Los fondos de pensiones deben monitorizar cada mes y cada trimestre su ratio de cobertura (es decir, la relación entre sus activos y sus pasivos).

• Tras varios "apretones a la baja" en los últimos 12 años, la tolerancia de volatilidad (es decir, "trimestres a la baja") por parte de los clientes ha disminuido marcadamente.

• Así, los niveles de efectivo han registrado niveles sin precedentes (parece que en algunos bancos privados europeos, han alcanzado del 50% al 60%).

Todo ello hace que valga más aún la pena elevar el periscopio por encima de este mar embravecido y volver a concentrarse en la perspectiva a largo plazo de las acciones con dividendo en el universo de renta variable.

En qué mares concentrarse

Europa y Estados Unidos son mercados asociados desde hace mucho tiempo con empresas que reparten altos dividendos y albergan a numerosos "aristócratas del dividendo": compañías cuyo dividendo ha aumentado de forma consistente como mínimo durante 25 años. No obstante, las empresas con dividendos atractivos no son terreno exclusivo de los mercados desarrollados. Durante los últimos años, los emergentes han sido escenario de un considerable aumento del número de empresas que pagan dividendos atractivos. Actualmente, el índice S&P High Income Equity Emerging Market incluye alrededor de 1.100 compañías con una rentabilidad de dividendo del 3% o superior. A largo plazo, una cartera concentrada en acciones emergentes con dividendos elevados habría batido claramente a otra compuesta de acciones emergentes en general: más de un 180% desde 1996.

De este modo, los dividendos de empresas con altos niveles de efectivo situadas tanto en los mercados desarrollados como en los emergentes podrían ofrecer oportunidades atractivas a los inversores que persiguen mejores rentabilidades.

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