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Mayor transparencia en la gestión pasiva: una buena noticia para el sector


Tribuna de Jorge Ferrer, socio, y Maite Alvarez, asociada senior de finReg360.

No cabe duda de que la gestión pasiva ha llegado para quedarse. Si aún no tiene una presencia mayor es debido a la falta de claridad sobre la traspasibilidad de los ETF, asunto que sigue a la espera del pronunciamiento de las autoridades tributarias. Basta con mirar el importante crecimiento en otras industrias como, como la norteamericana, para entender que parte del futuro de la inversión colectiva va a pasar por ahí. Esto no es de extrañar porque la gestión pasiva ha venido batiendo a muchos gestores en los últimos años y con mejores comisiones.

Además, a muchos nos ha llamado la atención las estrategias de precios de algunas de las casas más importantes de gestión pasiva, que han llegado a ofrecer comisiones cero o casi para ganar volumen. A pesar de todo ello, no hay que olvidar que la buena evolución de la gestión pasiva se ha producido en un ciclo alcista y que, como ocurre con el debate de los roboadvisors, pensar en una gestión totalmente automatizada resulta poco realista y poco atractiva.

Poco realista porque, aunque es cierto que en el futuro muchas carteras estarán compuestas en un porcentaje significativo por fondos de gestión pasiva, este tipo de gestión deberá demostrar buenos resultados en ciclos de mayor volatilidad como los que se avecinan y proponer soluciones para activos distintos de la renta variable, como la renta fija, en la que la labor del gestor para la selección y la negociación del precio parece difícilmente sustituible por una máquina.

Y poco atractiva porque este tipo de gestión sólo ha demostrado mejorar la rentabilidad en algunos fondos, mientras que otros muchos han obtenido mayores rentabilidades a pesar de aplicar comisiones más altas. Admitir que la gestión puede renunciar al talento humano sería igual que desdeñar la labor de los gestores que, año tras año, demuestran sus buenos resultados.

En este contexto, la CNMV publicó el 8 de octubre de 2018 un comunicado en el que solicita actualizar los documentos informativos de los fondos de inversión respecto a las estrategias de gestión, particularmente en el caso de closet indexing (esto es, la presentación de un fondo de inversión como si fuera de gestión activa, a pesar de realizar una gestión muy cercana a un índice o benchmark), para que los inversores puedan tomar decisiones de inversión más fundadas.

La CNMV considera que, si bien la transparencia de este tipo de estrategias es mayor en España que en otros países de nuestro entorno, es necesario realizar determinadas modificaciones en la información para los inversores. Así, el comunicado requiere a las SGIIC:

‒ Especificar en el apartado “Objetivos y Política de Inversión” del DFI si el índice de referencia (del que ya se incluyen ciertos datos), se utiliza a efectos informativos o comparativos o, por el contrario, si se vincula a él la gestión del fondo.

‒ Incluir en la Información Pública Periódica el grado de discrecionalidad del gestor, en qué medida la gestión del fondo se vincula al índice de referencia, la evolución del fondo en relación con el índice y cualquier otra información adicional relevante, como, por ejemplo, referencias al tracking error.

El objetivo de estas modificaciones es que los inversores tengan en cuenta el estilo de gestión al elegir los productos y valorar sus comisiones. El regulador ha manifestado públicamente su preocupación por este asunto y en el propio comunicado advierte que revisará estas obligaciones en sus labores de supervisión y registro.

Esta actualización informativa se enmarca asimismo en acciones similares en otros países de nuestro entorno, derivadas del informe que la ESMA publicó en febrero de 2016 sobre prácticas de closet indexing en la Unión Europea, que exigía incrementar la información sobre las estrategias de gestión de fondos de inversión.

Si bien algunos pueden interpretar estas modificaciones como una nueva injerencia en los modelos de negocio y, más concretamente, en los límites de comisiones de algunos productos, lo cierto es que el aumento de este tipo de fondos en las carteras de los clientes creemos que es inminente y las propias estrategias de precios de las firmas especializadas provocarán por sí mismas ese efecto. Por el contrario, reforzar las obligaciones de información sobre estos productos servirá para poner en valor a los mejores gestores y promover una gestión de valor añadido y talento que es la única que podrá convivir y competir con la gestión pasiva.

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