Más y mejor regulación para los derivados


En respuesta a la crisis financiera se hacen públicas una serie de recomendaciones internacionales para la regulación de los intermediarios que actúen en mercados no organizados u over the counter (OTC) de instrumentos financieros derivados.

Los objetivos perseguidos por la Organización Internacional de Comisiones de Valores o International Organization of Securities Commissions (IOSCO) en el contexto de los mercados de valores (protección de los inversores, eficiencia y transparencia de los mercados y reducción del riesgo sistémico) se centran ahora en la industria de derivados negociados en mercados OTC.

El pasado 6 de junio, IOSCO publicó el Informe Final sobre los Estándares Internacionales para la regulación de los Intermediarios que actúen en el Mercado de Instrumentos Financieros Derivados o Derivatives Market Intermediaries (DMI). Como se ha puesto de manifiesto, resulta conveniente dotar a este tipo de participantes en los mercados de un mayor nivel de regulación pues históricamente no han venido estando sujetos a los mismos estándares que los aplicables al mercado de valores tradicional. La deficiente regulación en esta materia ha permitido que se haya operado en estos mercados de modo tal que el riesgo para la economía global haya ido in crescendo. Una mayor y consistente regulación implicaría que se operase en los mismos de manera eficiente y segura, minimizando así los riesgos para la economía y dotando de mayor protección a sus participantes frente a prácticas no justas, impropias o incluso fraudulentas.

De este modo, IOSCO da respuesta al compromiso adoptado por los líderes del G-20 en su cumbre 2009, consistente en fortalecer la elasticidad y transparencia de los mercados de derivados de crédito, aumentar la protección frente a prácticas de abuso de mercado y reducir el riesgo sistémico, incluyendo mejoras de las infraestructuras OTC. Desde IOSCO se impulsa por tanto una reforma en este ámbito a fin de mitigar el riesgo sistémico por la actual escasez de regulación que, tras el comienzo de la crisis, ha quedado patente.

La finalidad de las recomendaciones que incluye el informe recientemente publicado es triple: (i) establecer obligaciones para los DMI, las cuales deberían minimizar el impacto del riesgo sistémico, (ii) establecer requisitos para gestionar el riesgo de contraparte en los mercados de derivados OTC  y (iii) finalmente dotar de mayor protección a los participantes.

Se pretende impulsar una regulación para los propios DMI que debería incluir características particulares respecto a su concepto y ámbito de aplicación (entidades que deberían obtener licencia específica para actuar en mercados no organizados atendiendo al mayor riesgo que ello implica) incluida la actuación a nivel transfronterizo, estándares de conducta (que podría incluir a no minoristas), requisitos de capital, control interno, su supervisión así como obligaciones específicas de salvaguarda y registros.

Se prevé así que continué la oleada de cambios regulatorios, se publiquen nuevos criterios de actuación y se restringa el acceso a la actividad sólo a aquellos que cumplan con estrictos requisitos y cuenten con un adecuado control interno, todo ello dirigido a que los mercados sigan mejorando en eficiencia, competitividad y seguridad.

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