Más dudas con el oro que con las mineras


Las caídas del activo refugio por excelencia están siendo clamorosas en lo que va de año, máxime teniendo en cuenta de que venía de encadenar 12 años consecutivos de subidas. Guy Wagner, economista jefe de Banque de Luxembourg Investments, analiza si realmente se ha terminado el ciclo alcista para la commodity o si todavía hay motores que impulsen su demanda.

La primera conclusión del experto es que la demanda de oro físico sí está sostenida, gracias a las compras de reservas por parte de bancos centrales de países emergentes. En cambio, Wagner considera que el principal catalizador de las caídas del oro ha sido la caída de la demanda de oro papel, relacionado con “las salidas masivas de capitales experimentadas por los fondos indexados ligados a reservas de oro”, que a su vez tuvieron que vender oro masivamente para contener esas salidas de capital.

A continuación, el economista jefe de BLI pasa a analizar el estado de la economía global, dado que el sentimiento de los inversores hacia una recuperación les llevaría a vender oro y adquirir otros activos de mayor riesgo – esto explicaría las ventas de fondos indexados al oro-, mientras que si la creencia general girase en torno a una economía todavía débil, se produciría el proceso contrario.

De hecho, Wagner se inclina hacia la segunda opción: “Sigo pensando que la economía mundial se mantiene en una situación de suma fragilidad y los bancos centrales continuarán con sus políticas monetarias irresponsables. En tal caso, habrá un riesgo real de que dichas políticas vayan erosionando progresivamente la confianza en el papel moneda o al menos en las divisas de los principales países industrializados”. “El oro tiene cabida en una cartera, ya que desempeña una función de protección frente a dicho riesgo”, añade el experto.

Respecto a la pregunta del millón, si el oro es otra vez una oportunidad o si seguirá corrigiendo, el experto encuentra razones tanto en uno como en otro sentido. “Aquellos que apuestan por esperar, citarán el adagio bursátil ‘never catch a falling knife’, y aquellos que prefieren comprar desde ya, hablarán del actualmente elevado nivel de las ventas al descubierto”. En cualquier caso, Wagner avanza que, para quien busque una guía en el corto plazo, ha de fijarse de los fondos ligados a la evolución del oro, “dada su importancia en la balanza de oferta/demanda. Los compradores pueden convertirse rápidamente en vendedores y viceversa”

El darwinismo de las empresas mineras

Una vez más, las grandes damnificadas por las ventas del metal son las mineras especializadas en su extracción. “Muchas de ellas acusaron una fuerte subida de los costes de producción en los últimos años, derivada del aumento de los costes energéticos y  salariales en particular”, explica el economista jefe de BLI, que estima que la tendencia al ajuste presupuestario de este tipo de compañías se vería exacerbado por la pérdida de los 1.200 dólares por onza durante un periodo prolongado.

Con todo, desde Banque de Luxembourg se muestran positivos con este sector, uno de los menos favoritos de los gestores de todo el mundo. Detectan oportunidades en aquellas empresas mejor posicionadas para resistir un oro más barato; sus principales señas de identidad son “unos costes de producción más bajos y un balance muy sólido”. Wagner habla de darwinismo, pues considera que estas empresas más saneadas se aprovecharán de otros productores de menor tamaño para “adquirir activos de calidad en regiones con escaso riesgo geopolítico”.

También considera atractivas las empresas de royalties auríferos, aquellas que financian proyectos mineros a cambio de una comisión sobre los ingresos futuros. “Por lo general, están bien capitalizadas y  cuentan con los fondos necesarios para adquirir los royalties de productores de pequeño y mediano tamaño que sufren grandes dificultades para financiarse en la actualidad”, concluye.

 

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