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Más allá de los costes en la gestión indexada


La gestión indexada, tanto a través de Fondos de Inversión como de ETF, está empezando a ver opciones de vehículos ultra-baratos e incluso en algunos casos con coste cero. Este espejismo que de algún modo está considerando la gestión indexada como un Commodity (bienes genéricos que no tienen diferenciación unos con otros) que casi no aporta valor añadido, está creando confusión en la industria. ¿es o no es cierto que la gestión pasiva o indexada no ofrece suficiente valor añadido, es una mera copia o réplica de un índice y, por lo tanto, se debe elegir siempre el vehículo más barato, a veces a coste cero?.

La aparición, sobre todo de ETF a coste cero, está distorsionando las bondades de la gestión pasiva. La literatura de nuestra industria del Asset Management se está encargando de deliberar sobre esta forma miope de ver la gestión indexada. Si bien es cierto que cuando hablamos de 50, 20 o incluso 10 puntos básicos, elegir el vehículo indexado más barato parece uno de los factores más importantes en los que fijarse, cuando ya estamos hablando por debajo de los 10 puntos básicos, empiezan a aparecer otras variables que deben ser consideradas a la hora de elegir sobre todo un ETF (los fondos indexados suelen ser casi siempre un poco más caros que los ETF, por eso cuando hablamos de 10 puntos básicos nos estamos refiriendo casi exclusivamente a ETF).

Una vez llegados a niveles de precio considerados bajos, digamos menores a 10 puntos básicos, seguir eligiendo el ETF por precio es absurdo ya que la gestión indexada no es un Commodity y varía mucho como se gestiona dependiendo de la gestora que utilicemos, por lo que el selector, a esos niveles tan bajos de la ratio de coste, debe empezar a mirar otras variables.

¿Cuáles son esas otras variables que debemos considerar al elegir un ETF cuando el precio deja de ser clave al haberse llegado al umbral cuasi óptimo?

Una vez hemos hecho nuestros filtros de costes y habiendo llegado a tener que elegir entre un puñado de ETF indexados que tan sólo se diferencian entre ellos en 1, 2 o incluso 3,4 puntos básicos, debemos empezar a mirar otros factores como son: el volumen que gestiona la gestora en esa clase de activo, cómo está organizada cada gestora (cuál es su estructura organizativa, su historia en gestión pasiva), sus capacidades de Portfolio Management tales como Excess return (el alpha generado), Tracking Error (diferencia con el benchmark), Market Impact (impacto de la ejecución de títulos), Sampling Techniques (cómo se hacen las réplicas reales o sintéticas de los índices), cómo están organizados los programas de Securities Lending (Préstamo de Títulos) y qué porcentaje de esos beneficios generados se reinvierten en el ETF, cómo se calculan los valores de cotización (Fair Value Pricing-Valor Estimado de Mercado) teniendo en cuenta los cierres horarios de las distintas zonas geográfica y, por último y no menos importante, las economías de escala a las que ha llegado la gestora y que afectan a todos los factores que he mencionado anteriormente.

Podemos, por lo tanto, concluir que los ETF a precio cero son poco menos que absurdos, y que el coste del ETF deja de ser clave al seleccionar este instrumento una vez hemos pasado el umbral de los 10 puntos básicos, debiéndose tener en cuenta otras variables.

Recientemente hemos conocido que algún proveedor de ETF está dispuesto incluso a pagar 5 puntos básicos durante un año o hasta que alcance los 100 millones de dólares bajo gestión el producto, en un movimiento desesperado por ganar cuota de mercado en un mercado súper competitivo y así adquirir antes la masa crítica necesaria para un ETF que ronda los 100 millones de dólares, por lo que un asesoramiento adecuado al elegir este tipo de productos es esencial.

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