Martin Currie ve por primera vez en cinco años unas expectativas de beneficios dramáticamente bajas


Martin Currie, una de las filiales de inversión de Legg Mason, tiene entre sus estrategias de cabecera el long/short de renta variable europea. Estrategia lanzada en 2001 y gestionada por Michael Browne y Steve Frost (en la imagen) a través del fondo Legg Mason Martin Currie GF European Absolute Alpha, el fondo tiene un objetivo claro: aprovechar las oportunidades del mercado europeo en el largo plazo pero con un enfoque prudente que lleva a no participar tanto de las subidas a cambio de amortiguar las caídas.

Desde Londres, Browne nos señala que la principal fuente de rentabilidad es la generación de alfa a través de la selección de valores y que para ello emplean un análisis tanto cualitativo como cuantitativo. Un proceso de bottom-up en el que no pierden de vista el entorno macro.

Así, desde un universo de 600 acciones de medianas y grandes compañías componen una cartera de 40-60 posiciones, empleando para ello un método que definen como simple y sencillo. El primer paso es recopilar la información histórica de las compañías (earnings, value y momentum), información pública a disposición de todos los inversores que permite conocer qué piensa el mercado de una compañía. Comparan su visión con la del mercado para determinar, básicamente, si hay valor o no. Interesan los extremos. “Alguien del sector me dijo que lo único que importa en el mercado es lo que te gusta o lo que odias” señala el gestor, “todo lo intermedio no sirve, se puede descartar”.

Luego está el análisis cualitativo que persigue identificar las estrategias de las compañías, su modelo de negocio, qué barreras de entrada presentan, la calidad de la dirección, etc. Se complementa con visitas a las compañías, la valoración de oportunidad y finalmente, el uso de los técnicos para optimizar el momento de entrada y salida y con ello mejorar la rentabilidad a través de la generación de beta.

Un proceso que determina la capacidad de las compañías para crear valor, y que define la exposición larga y corta. En ambas patas persiguen aportar rentabilidad a la cartera, la larga a través de valores con buenos fundamentales y estrategias de negocio, y la corta, todo lo contrario, compañías que destruyen valor. Simple.

En su control de riesgos es fundamental la liquidez, funcionando como una estrategia de riesgo: el 80% de su cartera puede ser vendida en un día. “Si me equivoco, la única forma de proteger mi cartera es reconocer los errores y actuar rápido tratando de deshacer las posiciones a un precio razonable”, señala Browne.

¿Cómo ven el mercado a día de hoy?

Partiendo de que junio ha sido un mes negativo por primera vez en 10 años, en base a la idea de generación de beta, podríamos estar ante una oportunidad para entrar en el mercado, según el gestor. Con una visión macro general, señala que estamos en un momento más favorable del ciclo después de que ciertos indicadores parecen haber tocado fondo (desempleo, inflación…).

Ello les lleva a una posición más neutral de su cartera. Por primera vez en 5 años ven unas expectativas de earnings, dramáticamente bajas, que darían continuidad al primer trimestre del año para que sean superadas. Browne observa una mejora gradual de la situación financiera atreviéndose a adelantar un punto de inflexión del ciclo como ocurrió en 2003 y 2009. Puede ser una oportunidad a nivel técnico en un momento en que las carteras mundiales se mantienen muy infraponderadas de Europa. Por sectores, su apuesta se focaliza en financiero, real state, consumo discrecional y materiales.

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