Maroun Jalkh: “No hay razones que sustenten un mercado alcista en EEUU en los próximos meses”


El mercado de renta variable estadounidense sigue siendo complejo, pero según Javier Núñez de Villavicencio, máximo responsable en España de BNP Paribas Investment Partners, “hay que estar dentro”. Una forma de hacerlo es a través del fondo BNP Paribas L1 Opportunities USA, lanzado en diciembre de 2004 en Luxemburgo y gestionado por François Mouté, de Neuflize Private Assets. “Después de la crisis de 2008 y la recuperación técnica de 2009, el mercado se mantendrá volátil y no vemos razones para un mercado alcista en los próximos meses e incluso el próximo año“, comenta Maroun Jalkh, miembro del equipo de gestión del fondo.

Esta visión explica la asignación de activos del fondo, donde la exposición neta a renta variable, que oscila siempre entre el 60% y el 100%, está cercana a mínimos, en tono al 65%, un patrón que mantienen desde el verano del año pasado. De esa cifra, el 82,2% de la cartera a finales de septiembre de 2010 estaba expuesta a bolsa estadounidense y el otro 17,6% cubierto a través de futuros sobre índices, que tienen el objetivo de moderar la volatilidad. El otro 18% del fondo estaba, a finales del tercer trimestre, invertido en liquidez y bonos gubernamentales, con lo que la protección de la cartera ante la beta (entre futuros de renta variable y activos de deuda y cash) se situaba en torno al 35%. “Los tipos de interés llevan cayendo 20 años y no queda más espacio para ganar dinero en los bonos de largo plazo. Por eso apostamos por bonos estadounidenses con baja duración y un vencimiento de unos 6 meses para el componente libre de riesgo de la cartera”, destaca Jalkh.

Así, las claves de la gestión del fondo, que tiene una filosofía de retorno absoluto, son tres: la flexibilidad para hacer oscilar la exposición neta de la cartera a bolsa entre el 60% y el 100%, la posibilidad de cubrir ese riesgo con futuros y proteger el portfolio y, en tercer lugar, una alta convicción que les lleva a desviarse del índice de referencia con una fuerte sobreponderación o infraponderación sectorial en forma de apuestas muy marcadas, las destinadas a generar alfa y de las que se deriva alrededor del 70% de la rentabilidad del fondo.

Las apuestas derivan de un proceso en tres pasos, con un análisis macroeconómico que determina las tendencias a largo plazo, la asignación sectorial y el análisis de valores desde un punto de vista fundamental, con un enfoque principalmente destinado a captar historias de crecimiento en el mercado estadounidense a un precio razonable, aunque son inversores de largo plazo que no se preocupan excesivamente por ubicar el punto de entrada más apropiado. De hecho, cada año sólo reemplazan entre el 5% y el 10% de la cartera.

Una apueta por las firmas mineras para generar alfa

Entre sus apuestas actuales, destaca con fuerza el sector de materiales, que juega la historia del oro a través de acciones de compañías mineras, que ocupan casi el 30% de la cartera tras las compras de los últimos meses, pues en 2008 el peso era del 15%.”Se trata de un activo real que no reacciona tanto a temas de oferta y demanda como a las políticas monetarias, a la macroecononomía o a la situación presupuestaria de los gobiernos y la situación de las divisas en EEUU y Europa”, comenta Jalkh, convencido de que aún “veremos un mercado alcista para el oro y las mineras”. De hecho, considera que el crecimiento económico está en un punto de inflexión, con los tipos de interés en niveles cercanos a cero “durante tiempo indefinido” y los bancos centrales obligados a generar inflación a través de medidas de relajación monetaria que presionan las divisas occidentales y generan una situación perfecta para la revalorización de activos reales como el oro.

La cartera del fondo también sobrepondera con fuerza la energía, con casi el 20% de los activos, concentrada en compañías de servicios petrolíferos menos ligadas del riesgo geopolítico de las petroleras pero que se benefician de sus necesidades y, tras el vertido en el Golfo de México, de la necesidad de incrementar la seguridad en la industria. Entre sus favoritas también están las industriales, con el 15,5% de la cartera, poco sensibles a la ralentización del crecimiento en EEUU y que están ganando cuota en los emergentes y globalizando sus operaciones.

Sin bancos

Entre los sectores que evita, destaca la presencia nula del fondo en firmas financieras, “víctimas de los problemas nacionales y en las que no vemos posibilidad de crecimiento, así como las utilities o las de cuidado de salud”, estas dos últimas con pesos muy bajos. El equipo de gestión del fondo decidió deshacerse del sector financiero a principios de 2007, anticipando los problemas venideros, pues divisaron que EEUU, más que crecimiento estructural, estaba creciendo únicamente a base de crédito. Ésta fue una de las claves para hacerlo mejor que su benchmark, con toda la crisis crediticia de por medio.

Y es que en lo que va de año, el fondo gana el 7,5%, si bien el año pasado subió el 28,3%, logrando batir a su índice de referencia, el S&P 500 Total return, desde su lanzamiento (al igual que el fondo francés al que clona y que la empresa gestiona desde 2001). En 2008 se dejó el 28% frente al 38% del índice. “No pudimos evitar la situación bajista específica de un mercado en el que todo cayó y especialmente nos decepcionó el comportamiento de las compañías mineras de oro pues, si el metal precioso resistió manteniéndose plano, ellas cayeron a causa de la necesidad de liquidez en los mercados, que provocó que numerosos hedge funds deshicieran sus posiciones”, comenta el experto. Tras 2008, y en un momento en el que todos se posicionaron a la defensiva, en la gestora apostaron por firmas cíclicas, con una exposición del 85% al mercado, lo que les permitió participar en el rebote técnico de 2009. Pero la situación cambió en verano del año pasado y la cautela es mayor ahora.

El fondo cuenta con 1.200 millones en activos bajo gestión.

 

 

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