Made in Spain… “Yes we can!”


La cara amarga de la actual situación de mercados no necesita mayores comentarios pues todos los que trabajamos en el sector la vivimos de una u otra forma. Pero como casi todo lo malo en la vida, la dramática situación por la que atravesamos tiene también su lectura positiva: constituye una autentica prueba de fuego para todos los profesionales del sector, pero muy especialmente para los gestores de fondos de Retorno Absoluto, quienes en un entorno de estas características es donde realmente debemos demostrar la consistencia de nuestra metodología de inversión y control del riesgo.

Hasta hace pocos años las “sofisticadas” técnicas de gestión alternativa que requerían este tipo de productos, parecían estar exclusivamente al alcance de profesionales con culturas financieras mucho más desarrolladas que la nuestra (fundamentalmente anglosajones), a cuyas presentaciones asistíamos con enorme admiración y a quines en muchos casos llegábamos incluso a idolatrar como poseedores de esa utópica bola de cristal que les permitía acertar sistemáticamente en los mercados.

Con el tiempo, con la experiencia, uno acaba dándose cuenta de que las bolas de cristal no existen y que los únicos que aciertan sistemáticamente en el mercado son los mentirosos.

Caído el mito del “ídolo de pies de barro” extranjero y de los productos/ fondos con nombres sofisticados y/o sugerentes, levantamos la cabeza y nos damos cuenta de que, tras dos años de crisis, entre los fondos con mejores resultados brillan con luz propia un grupo más o menos amplio de fondos gestionados “In House”.

Rascando un poco en la historia de las personas que hay detrás de los mismos, descubrimos a excelentes profesionales con una brillante trayectoria (en su mayoría procedentes del Proprietary Trading – algo que debería hacernos reflexionar-), que han necesitado de una crisis de esta magnitud para ver reconocidos tanto su trabajo de años a la sombra de un “bull market”, como la consistencia de su metodología de inversión y control del riesgo. Aspecto este último, absolutamente despreciado en un escenario de asimétrica percepción del riesgo como el que nos hemos movido en las últimas décadas, donde arriesgar más era simplemente sinónimo de obtención de mayores beneficios.

Desde mi punto de vista, y aunque pueda parecer oportunista, uno de los temas que más daño han hecho a la industria de la gestión patrimonial en los últimos años ha sido la creación del “Benchmarking”.

Su establecimiento como pilar sobre el que fijar tanto la obtención de objetivos como la justificación de resultados en la industria, ha redundado en un tremendo handicap para el desarrollo y enfoque profesional de los gestores.

De la crisis surgen oportunidades y esta es una excelente oportunidad para reciclarnos y dejar atrás la ineficiente “política del corcho en el agua” en que hemos centrado nuestra actividad.

Me gustaría terminar estas líneas retomando el título del artículo y mostrar mi reconocimiento al cada vez más amplio grupo de gestores nacionales que, permaneciendo fieles a su método de trabajo, han demostrado que también en España sabemos hacer las cosas bien y que no necesitamos recurrir la lejanía y opacidad de muchos gestores/productos extranjeros para acceder a buenos productos de inversión.

Hablamos de nombres propios como Pablo Gil y León Bartolomé (BBVA Partners European Absolute Returns), Juan Cruz (Cygnus Utilities, Infraestructuras y Renovables, FIL), Ricardo Gil (Bankinter Kilimanjaro), Cristóbal Thomas de Carranza e Iván Yañez (Valórica Global), José Manuel Pérez-Jofre (Valórica Alfa), José Manuel Mazo (Valórica Macro), Cristina Álvarez (Beta Alpha Dinámico), Alvaro Lario (Renta 4 Pegasus), …y muchos otros que probablemente me deje en el tintero.

Pese a que todos ellos son competencia directa de mi propio fondo de retorno absoluto (Alfil Capital Rentabilidad Absoluta, FI), considero que requieren justa mención en este entorno del que sin duda saldrán fortalecidos y que les permitirá encontrar un lugar destacado dentro del nuevo marco en que se asiente la industria.

Termino con una cita de Benjamín Graham que, pese a haber sido formulada hace más de medio siglo, cobra especial relevancia en la coyuntura actual: “La primera regla de la inversión es no perder. La segunda, nunca olvidar la primera. No hay más reglas”.

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