M&G Optimal Income: cambios en el posicionamiento y reflexiones sobre el tamaño del fondo


¿Qué cambios ha implementado Richard Woolnough en la cartera del M&G Optimal Income durante los últimos meses? ¿Se ha convertido el tamaño del fondo en un problema para la gestión del fondo? ¿Cuál es en realidad la filosofía del producto? Estas han sido las tres grandes cuestiones a las que ha dado respuesta Ana Gil, especialista en Inversión de Renta Fija de la entidad, durante el Bond Vigilantes Day celebrado ayer por M&G Investments en Madrid. Gil se incorporó a M&G en 2012 como especialista en inversiones adjunta para la gama de fondos de renta fija de la entidad. Es española y trabaja codo con codo con Richard Woolnough. Suyas son algunas de las ideas que finalmente pasan a la mesa del gestor para su posible incorporación a la cartera.

Lo primero que ha querido hacer Gil es recordar cuál es la filosofía del fondo. “Se trata de un producto de total return, no de retorno absoluto. Es un fondo que no garantiza rentabilidades positivas. De hecho, en 2008 la rentabilidad fue negativa. Lo que busca es conseguir la mayor rentabilidad ajustada al riesgo en deuda pública, bonos con grado de inversión y high yield. Es un producto flexible, que puede moverse en el rango de duración comprendido entre los cero y los diez años, y que está habilitado para salirse de su universo de inversión tradicional para hacer apuestas tanto en divisas como en renta variable”, explica la experta.

Reflexiones sobre el tamaño que ha alcanzado el fondo

Consciente de que a algunos inversores les preocupa el tamaño que ha alcanzado el fondo, el segundo aspecto en el que hizo hincapié Gil es el patrimonio que atesora el producto. “Es cierto que mayor volumen de activos requiere un mercado más profundo. Para gestionar con garantías un producto como el M&G Optimal Income, con un volumen de activos bajo gestión que actualmente alcanza los 30.000 millones de euros, se necesita un mercado con un tamaño de tres trillones de euros. Conjuntamente, el mercado de renta fija estadounidense, inglés y europeo –el universo invertible del fondo- tiene un tamaño de 22 trillones de euros”.

Gil reconoce que en el equipo han efectuado un análisis muy exhaustivo del tamaño del fondo. “El fondo tiene capacidad para poder crecer y seguir generando valor. Es cierto que un mayor tamaño hace más difícil generar alfa desde la selección individual. Pero existen métodos alternativos para conseguirlo (calidad del crédito, duración, posicionamiento en la curva…). También a través del uso de derivados, a los que Woolnough recurre con frecuencia para implementar sus estrategias”, explica. Gil se refiere concretamente al uso que el gestor hace de los futuros y los CDS para construir sus posiciones. “Aportan flexibilidad y te permiten responder rápidamente a los movimientos del mercado”, afirma.

Gil también puso el acento en otro de los aspectos que considera claves para la gestión del producto: el reforzamiento llevado a cabo por el equipo. “El equipo ha crecido y los recursos también. Desde 2008 se han incorporado al equipo ocho profesionales, lo que ha permitido una especialización de cada uno de ellos en los distintos segmentos del mercado. Hoy integran el equipo 20 personas. Viajan menos y pasan más tiempo en Londres gestionando. También se ha reforzado la mesa de ejecución de operaciones, donde actualmente trabajan cinco personas”.

Cambios en el posicionamiento del fondo: reduciendo en duración...

La tercera pata de la presentación de Ana Gil giró en torno al posicionamiento actual del fondo. Quizás el cambio más relevante efectuado durante octubre haya sido la reducción de la duración de la cartera. “Seguimos defensivos, con una duración por debajo del benchmark. En septiembre era de 3,1 años. Tras la caída del mercado la hemos rebajado a 2,6 años, que se concentra principalmente en activos denominados en libras y dólares”. Aunque, en cómputo global, el fondo no puede tener duraciones negativas, sí puede exponer una parte. De hecho, la estrategia actual por la que apuesta Woolnough pasa por mantener una duración negativa a los activos denominados en euros, con posiciones cortas en futuros sobre los tipos alemanes.

El riesgo de crédito lo asumen fundamentalmente en EE.UU. y Reino Unido. “Son economías que van a subir los tipos de interés antes que otras regiones, si bien esto ya está descontado en el precio”. La visión del equipo sobre el crédito sigue siendo muy positiva, tanto en lo que se refiere a investment grade como a high yield. “Nos gusta la deuda investment grade estadounidense con vencimiento a medio-largo plazo, especialmente de operadoras de telecomunicaciones y empresas de tecnología. En Reino Unido, nuestras preferencias pasan por deuda emitida por el sector financiero, principalmente entidades bancarias con balances sólidos sin problemas de capital. También nos gusta el mercado de titulizaciones hipotecarias británico, que este año ha registrado un buen comportamiento”, explica.

...y constructivos en high yield

La exposición a high yield se ha mantenido estable en torno al 28% durante los últimos meses, si bien en las dos últimas semanas han estado construyendo posiciones de manera muy selectiva tras la corrección sufrida por el mercado. “En el mercado de deuda de alto rendimiento somos muy selectivos. Ha corregido y las valoraciones vuelven a ser atractivas. En las últimas fechas, Woolnough ha añadido una inversión de 500 millones de dólares sobre el índice CDX High Yield americano, lo que ha elevado el peso de esta clase de activo en la cartera en un 1%”. Actualmente, también mantiene posiciones en deuda ligada a la inflación inglesa y en deuda pública de países periféricos, como España o Italia.

En este sentido, Gil revela que la visión del gestor con respecto a Europa se ha vuelto más constructiva durante los últimos meses, habiendo elevado el peso desde el 7% que tenían a principios de año hasta el 9% actual. Woolnough cree que lo peor en Europa ha pasado, sobre todo para la periferia. Los indicadores son más positivos, el sector bancario está en mejor forma y las economías han ganado competitividad, sobre todo en España, cuya deuda en la cartera cuenta con una ponderación del 3% (el 1% es deuda pública, principalmente el bono español a diez años).

Gil indica que los resultados cosechados por el M&G Optimal Income en 2014 (4,3% según datos de Morningstar) han venido por vías diferentes a las de 2013. “La deuda con grado de inversión no financiera ha sido la principal fuente de valor. Le siguieron el crédito estadounidense y el inglés. La posición en deuda del Tesoro británico ha sido muy rentable, mientras que la apuesta negativa en euros nos ha hecho daño. La renta variable, por su parte, que hemos ido reduciendo a lo largo del año –hasta el 2% actual- solo contribuye en un 0,3% de la cartera”. La experta asegura que 2014 ha sido para el fondo el año de la rotación de la renta variable al crédito con grado de inversión. “Sólo se invierte en renta variable si la acción es más atractiva que el bono equivalente. Este año ha sido más difícil encontrar valor en bolsa”.

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