M&G apuesta por el potencial de la deuda subordinada de entidades financieras


“El mercado de renta fija corporativa continúa barato en términos de valoraciones, particularmente en el segmento de deuda subordinada de entidades financieras”, afirma Stefan Isaacs, gestor del M&G European Corporate Bond. Según Isaacs, muchas de las compañías emisoras están respondiendo muy bien de cara al mercado, recortando dividendos y reduciendo el gasto. Además, aunque la emisión de deuda pública podría continuar acelerándose, el mercado primario de renta fija privada probablemente baje el pistón gradualmente, lo que contribuiría a un mayor estrechamiento de los diferenciales.

En opinión de este experto, las mejores oportunidades se encuentran en el sector financiero, que suponía el 40,1% de la cartera del M&G European Corporate Bond Fund a cierre de septiembre. No obstante, es importante ser selectivo. Por ejemplo, Isaacs prefiere las instituciones financieras que se mueven en un entorno económico favorable como el de Francia y Alemania (las economías del sur de Europa tendrán en cambio una recuperación más lenta), que tengan acceso al mercado de capitales y que no hayan recibido ayuda estatal. Es el caso de JPMorgan, Standard Chartered, HSBC, Goldman Sachs y Société Générale, entre otras. En este ámbito, el gestor se decanta principalmente por emisiones del mercado secundario, y considera que la mejor relación riesgo/beneficio se encuentra en el nivel Lower Tier 2.

En cuanto a las emisiones no financieras, el experto prefiere huir de las compañías ligadas al consumo cíclico y centrarse en el sector industrial. Así algunas de sus principales apuestas son la minera Xstrata, la aeronáutica Textron, la compañía de bebidas Pernod Ricard y la firma de telecomunicaciones Nordic Telecom.

En términos de duración, el gestor opta por no asumir riesgo. Así la duración media de la cartera del fondo es de 4 años, por debajo de la del índice de referencia (Merrill Lynch EMU corporate Bond Index). Isaacs teme que el nivel de deuda emitida por los gobiernos para financiar los planes de estímulo pueda suponer la creación de una burbuja alrededor de este tipo de activos, aunque a corto plazo (en torno a unos seis meses), el peligro más inmediato es el de deflación.

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