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Luis Merino (Santalucía AM): "El objetivo de un fondo de deuda es ofrecer una rentabilidad que al menos bata los depósitos"


El mercado está muy marcado por varios factores este año. Por un lado, el proteccionismo por una guerra comercial entre Estados Unidos y China; por otro, la incertidumbre en la Unión Europea por un Brexit, que está aportando incertidumbre y lastrando las expectativas de crecimiento a la baja; sin olvidar los conflictos geopolíticos en Irán y otras regiones.

Es el contexto que dibuja Luis Merino, responsable de renta fija de Santalucía AM. “La renta fija ha corrido mucho en los últimos meses pero todavía queda recorrido, aunque esperamos altibajos”, afirma Merino. El análisis y gestión de la renta fija ha de tener un enfoque holístico o multiangular, ya que hay que tener en cuenta muchos factores a la hora de invertir: vigilar políticas monetarias además de aspectos geopolíticos, macroeconómicos, regulatorios, técnicos, sectoriales y analizar con detalle las métricas de crédito de emisores e instrumentos. “Para el inversor minorista, el objetivo de los fondos de renta fija es reducir la volatilidad de la cartera y ofrecer una rentabilidad que al menos bata los depósitos”, asegura el experto.

En el plano macroeconómico, Merino no espera subidas de tipos para este año. “No vemos movimientos en los tipos de interés y aunque el BCE anunció un nuevo TLTRO, a los balances de los bancos no les va a suponer un cambio sustancial”, opina. Por este motivo sus fondos están invertidos en duraciones bajas actualmente. Pero cree que el tramo de deuda hasta tres años está muy demandado e incluso que “hay escasez”.

Dentro de la deuda soberana, por regiones encuentran más valor en la periferia. Están positivos con Italia y ligeramente, también, con España. Con respecto a Portugal, el experto cree que tiene poco recorrido porque ya lo ha ido adelantando el mercado. “No tiene sentido estar en deuda portuguesa porque es un mercado más ilíquido y tiene menos recorrido”, justifica.

Por su parte, cree que el crédito seguirá muy vinculado al comportamiento de la volatilidad de la renta variable y que ha aumentado la correlación entre sectores. “Va a seguir siendo volátil, pero se podrán jugar temáticas distintas, eso sí, con un equipo especializado con mucha experiencia, que pueda dedicar tiempo y recursos al análisis de nichos de mercado y analizar valor relativo”, recomienda.

La banca es uno de esos caladeros donde están pescando. “Hay mucha variedad”, explica el gestor. En un primer grupo, donde se engloban las entidades nórdicas, holandesas y francesas, se puede apostar por subordinados. “En entidades muy potentes se puede bajar en la estructura de capital”, arguye. Y al revés, en las entidades menos fuertes se quedan en la parte más segura del capital, como los covered bonds. Es su estrategia este año.

Fuera de la banca, en el sector autos habrá que estar muy atentos a las implicaciones de la concentración del sector, tienen algo de exposición en el sector asegurador aunque quieren seguir aumentando. También ven favorable el contexto para la inversión inmobiliaria y real estate, cuya rentabilidad es atractiva mientras los tipos de interés sigan bajos.

En principio, no están entrando en emergentes ya que el mercado de renta fija es lo suficientemente especializado, lo que requiere un mayor conocimiento sobre el terreno. Además de la penalización de sus divisas. Con respecto a Estados Unidos, juegan nombres específicos como General Motors o Ford pero emitidos en euros. Y además, apuestan por el diferencial entre el Bono americano y el Bund alemán.

Posibles riesgos

Merino atisba un posible riesgo de inflación. “El proteccionismo y el precio del crudo al alza son inflacionistas, aunque por las malas razones, lo que podría obligar a los bancos centrales a normalizar sus políticas monetarias”, explica. No obstante, no es su escenario base. Tampoco lo es una recesión, con la economía global creciendo por encima del 3% y unos balances saneados de la banca.

El experto define el escenario actual como una “travesía en el desierto hasta que se normalicen los tipos de interés”. Al final, se hace más complicado para el inversor, por eso hay que delegar la gestión en especialistas, aconseja.

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