Luces y sombras de la directiva europea alternativa


La Comisión Europea desarrolló hace unos días el nivel II de la normativa de gestión alternativa o AIMFD, ofreciendo un texto con mayor detalle que el nivel I y en el que concreta ideas establecidas en un principio de forma más genérica. Con este desarrollo, todos los países ya tienen vía libre para empezar a trasponer la norma, que entra en vigor el 22 de julio de 2013. La directiva, que establece un marco para regular los hedge funds en la Unión Europea, ha desatado críticas y alabanzas y los gestores empiezan a hacer cuentas para valorar su impacto.

La organización de fondos de Luxemburgo, ALFI, valora positivamente las medidas porque acercan a la UE una realidad que lleva debatiéndose tres años. “La publicación permite que el fin del doloroso proceso legislativo esté más cerca. El desarrollo de una industria alternativa regulada en Europa es casi una realidad”, dice Marc Saluzzi, presidente de ALFI.

En general, los expertos tienen claro que la normativa tendrá un fuerte impacto operativo en la industria. Las políticas de delegación de funciones que establece la normativa confirman la idea inicial y tratarán de evitar que las gestoras offshore deleguen toda la gestión en entidades europeas y escapen así de la directiva. Con la directiva, tendrán que asumir la gestión en el domicilio offshore o considerar como gestora legal (y no como simple asesor) a la entidad europea, y en ese último caso, cumplir con la AIMFD.

Un punto muy criticado por la asociación británica de inversión, IMA, que cree que la norma tendrá efectos negativos, porque algunos de sus apartados entran en conflicto con su regulación local, y advierte de que los inversores tendrán que hacer frente a costes adicionales sin recibir beneficios claros. En concreto, señala que las provisiones sobre delegación de gestión impactarán negativamente sobre gestoras e inversores. “Podrían requerir el establecimiento de compañías adicionales dentro de grupos, reducir la elección de los inversores en mercados no europeos y hacer imposible la creación de un tipo de estrategias multligestor”, explican.

La delegación ocurre cuando un grupo delega la gestión de una cartera o sus riesgos a otra compañía, a una entidad del mismo grupo o a una oficina extranjera. Para María Gracia Rubio, socia de la firma legal Baker & McKenzie, este asunto que traerá fuertes cambios a la industria, pero dice que se revisará en 2015 para analizar su evolución.

Otro cambio clave se centrará en los depositarios, que verán ampliadas sus responsabilidades, si bien el nuevo texto establece algunos casos de delegación a un tercero –tanto de funciones como de responsabilidades–, siempre que se aleguen razones que puedan considerarse objetivas.

El pasaporte europeo es otro de los temas clave. ALFI cree que éste es uno de los puntos que puede beneficiar su industria, pues la introducción del pasaporte como medida obligatoria para los gestores alternativos que quieran acceder a Europa supone una oportunidad para Luxemburgo como centro de operaciones en el espacio transfronterizo. El domicilio, que ya es un centro clave para los fondos UCITS, también podría serlo para los alternativos regulados. Luxemburgo comenzó en agosto el proceso de trasposición de la normativa, siendo el primer país europeo en comenzar el proceso para la adaptación. La publicación del segundo paquete de medidas ayudará a finalizar el procedimiento legislativo en el país, al ofrecer un marco más claro.

En general, las gestoras están divididas sobre el impacto que tendrá la Directiva que regulará la gestión alternativa (AIFMD) en la industria. Unas valoran los aspectos positivos que supondrá, a través del pasaporte, la posibilidad de tener acceso a clientes europeos o las oportunidades que abrirá a domicilios capaces de ofrecer los servicios adecuados, pero para otras entidades los costes son una pesada losa que impiden ver el vaso medio lleno.

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