Luces rojas: la liquidez empieza a ser un problema en los mercados de renta fija


Hace 20 años, el volumen de activos de las gestoras de fondos era tres veces superior al de los activos que pasaban por las mesas de negociación de los bancos de inversión. Ahora, la proporción se ha disparado hasta las diez veces. ¿Por qué ha sucedido esto? ¿Qué impacto puede tener sobre el mercado? Adrian Hull, especialista de producto de renta fija en Kames Capital, da respuestas a estas y otras preguntas. 

Para el experto, la clave está en que “los bancos europeos ya no están haciendo dinero”. El experto recuerda que allá por 2006- 2007 las entidades europeas eran capaces de generar un retorno sobre capital de entre el 15% y el 20%. Ahora, para cumplir con los requisitos de ratio Tier 1, se han visto obligados a realizar ampliaciones de capital y a reducir el tamaño de sus carteras de trading; según datos recopilados por este profesional, entre 2011 y 2014 se ha recortado hasta un 34% el capital destinado a trading. Hull explica que “es un problema global, pero se ve acentuado en Europa”. 

La clase de activo que se está viendo más afectada es la deuda corporativa. Hull indica que el volumen medio en seis meses en fondos de high yield ha caído de 12,5 millones de dólares en 2007 a 3,6 millones. El caso es todavía más preocupante para la deuda con grado de inversión, que ha pasado de mover 13,5 millones de dólares cada seis meses a alrededor de 3 billones. Adicionalmente, el experto indica que ya sólo el 3,4% de los contratos negociados en el mercado superan los 5.000 millones.

De hecho, algunos de los expertos en renta fija que han estado de visita en España en los últimos dos meses han constatado esta situación.  El último ha sido Simon Foster,  especialista de producto de renta fija de UBS Global AM: “La regulación de los bancos ha reducido la liquidez y esto puede hacer caer las condiciones del mercado en momentos de estrés”. Esta misma idea la corroboran en Deutsche AWM. “Se han puesto demasiadas restricciones regulatorias sobre los bancos, están fijándose momentos concretos de compra y venta” ha corroborado Karsten Rosenkilde, gestor de la entidad especializado en deuda con grado de inversión. 

Algunos gestores de high yield también han constatado estos problemas, aunque con matices. Por ejemplo Keith Bachman, gestor del fondo de high yield estadounidense de Aberdeen, explica que no cree que el mercado estadounidense sea poco líquido, aunque admite su preocupación por "las caídas provocadas por shocks exagerados”, como por ejemplo la incertidumbre generada por el enfrentamiento entre Ucrania y Rusia. El gestor admite que “la liquidez no fue buena en septiembre. Se produjeron problemas puntuales por las ventas, porque todo el mundo quería vender”. Rachel Golder, gestora de Goldman Sachs AM de dilatada experiencia en el mercado de high yield, advertía en su última entrevista publicada por este medio de que la liquidez es el mayor riesgo actualmente para esta clase de activo (por encima de la duración o las subidas de tipos) y proponía como solución crear bolsillos de liquidez en las carteras a través del uso de CDX y redenciones y centrándose exclusivamente en los emisores de mayor tamaño. 

¿Cómo atajar esta situación? 

“Los reguladores están empezando a preocuparse”, indica Hull. Y por reguladores se refieren a entidades como el FMI o el Banco de Inglaterra. Paralelamente, observa que algunas de las gestoras de mayor tamaño (BlackRock, PIMCO) ya están tomando medidas para proteger los niveles de liquidez. “Cuantos más fondos tienes, mejor es tu liquidez”, recuerda el especialista al respecto. 

Kames Capital también ha estado tomando medidas para combatir el problema. Hull señala que los volúmenes que ha manejado la gestora escocesa se han mantenido más o menos estables entre 2006 y 2013. No obstante, dentro del mercado de crédito han optado por reducir la relación con las cinco mesas de negociación con las que más trabajaban (para acudir a emisiones de bonos, por ejemplo) para recurrir directamente a los bancos de inversión. De esta manera, un tercio de la rotación de activos de crédito de Kames Capital están actualmente en manos de negocios agenciados.

¿Cómo debe prepararse el inversor para afrontar esta situación? 

Desde la gestora escocesa creen que debería tener en mente tres cuestiones a la hora de sentarse con un asesor financiero o un gestor. La primera de ellas: ¿tiene el fondo un tamaño adecuado en relación con el mercado en el que opera? En opinión de Adrian Hull, “un fondo de renta fija global soberana de 250.000 millones de dólares es razonable. Un fondo de high yield de 250.000 millones no lo es”. 

La segunda pregunta que debería tener presente el inversor es: ¿tiene una estrategia de venta y otra de compra de activos? Hull recuerda que “comprar es más fácil que vender”, de ahí la necesidad de que haya un proceso disciplinado en ambas partes, y además considera que este proceso previo es beneficioso porque “ayudan a los gestores a entender la liquidez antes de invertir? La última pregunta que se debe hacer a un gestor es si considera que está pagando un precio realista por los bonos que compra. Para el especialista esta pregunta es importante porque “asegura que el gestor vende lo que necesita en vez de lo que puede ser vendido”. 

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