Los tres fundamentos de J.P.Morgan Banca Privada para invertir con éxito a largo plazo


No dejarse llevar por la volatilidad a corto plazo y mantenerse fiel a los objetivos programados a largo plazo. Aunque éste es un mantra recurrente entre los profesionales de la inversión hacia sus clientes, lo cierto es que, a menudo, a los segundos les puede el corazón a la cabeza en momentos de tensión de mercado. Por eso, desde J.P.Morgan Banca Privada pretenden recordar una vez más los beneficios de la inversión a largo plazo con ejemplos concretos.

Aunque los mercados bursátiles internacionales se han vuelto más volátiles debido a las dudas sobre el crecimiento mundial, las políticas de los bancos centrales y los riesgos políticos, Borja Astarloa, responsable de Inversiones de la banca privada de J.P.Morgan en España, aconseja a los inversores seguir tres principios básicos para mantener la compostura en todo momento.

Considerar la volatilidad en perspectiva

En 2014, la caída máxima interanual se produjo en octubre y fue del 7,4%, debido a diversas preocupaciones globales. En 2015, la máxima corrección ocurrió en agosto, cuando la ansiedad respecto al crecimiento en China se intensificó. “A pesar de las reacciones negativas del mercado y la posterior volatilidad, ninguno de los dos episodios afectó la tendencia del crecimiento económico”, asegura Astarloa. “En consecuencia, aquellos que mantuvieron sus inversiones en cada uno de estos periodos se beneficiaron del posterior rebote del mercado”.

Centrarse en el largo plazo

Aunque intentar anticiparse a los movimientos del mercado puede ser atractivo para los inversores que tratan de evitar pérdidas, lo cierto es que “este enfoque suele resultar frustrante y dar lugar a malos resultados”, según J.P.Morgan Banca Privada, dado que “las subidas y bajadas diarias de los mercados se suavizan con el paso de los meses y años”. El comprobante está en que, desde 1928, en el 65% de los años se han obtenido rendimientos positivos, superando las ganancias medias ampliamente a las pérdidas. Más concretamente, los rendimientos de la bolsa en periodos de diez años de permanencia entre 1936 y 2003 han sido siempre positivos, y nunca ha habido un periodo de 20 años en la postguerra en que se hayan registrado pérdidas.

Mantener la disciplina de cartera

“Seguir un enfoque de inversión disciplinado y diversificado ayuda a gestionar la volatilidad en bolsa”, asegura Astarloa. Prueba de ello es que el ratio de Sharpe, que mide la relación entre rentabilidad y volatilidad, es mayor para una estrategia multiactivos que para mercados individuales de renta variable, y esto se ha cumplido en periodos de diez, 15 y 20 años.

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