Los tres factores que impulsan a Mobius a deshacer una posición en cartera


La idea de renunciar a un objeto preciado puede ser un buen ejercicio emocional, incluso si el objeto de afecto ya no tiene utilidad. Como inversores, puede resultarnos difícil vender una tenencia que alguna vez fue la favorita; incluso más difícil que comprarla. Pero, a veces, es necesario dejar las cosas atrás. Mark Mobius, presidente de Templeton Emerging Markets, reconoce que a menudo le pregunta sobre el proceso de gestión que siguen en su equipo, no solo a la hora de seleccionar oportunidades potenciales, sino también cuándo y cómo determinan que ya no vale la pena conservar una tenencia determinada en una cartera y que conviene reemplazarla por otra que consideramos una mejor oportunidad.

Según explica el gestor en un artículo publicado en su blog, “las emociones simplemente no pueden participar en las decisiones”. El experto reconoce que en la firma complementan una investigación ascendente (bottom up) y rigurosa con un análisis detallado, identificando en primer lugar posibles oportunidades ventajosas dentro de un conjunto de datos de más de 25.000 títulos para luego llevar a cabo un análisis cuantitativo y cualitativo a fin de evaluar el potencial de valoración a largo plazo de cada compañía. “Nuestro análisis cuantitativo incluye los estados financieros auditados históricos de los últimos cinco ejercicios económicos y las previsiones para los próximos cinco años basadas en ganancias normalizadas proyectadas a futuro, flujo de fondos o potencial de valoración patrimonial”.

El análisis cualitativo abarca el conocimiento del negocio de la empresa, la calidad de la administración, la composición del capital social, el gobierno corporativo y el compromiso de crear mayor valor para el accionista. “Eso incluye un entendimiento acerca de quién es propietario y controla la compañía, cómo opera y en qué mercados”. En este sentido, la investigación basada en los fundamentales es lo que impulsa todas las decisiones de compra y venta del equipo de Mobius. “Como gestores de valor, buscamos invertir en compañías que cotizan con descuento en comparación con nuestras proyecciones de valoración a cinco años, y nos adherimos a una estricta disciplina de venta basada en umbrales de valoración”.

Pero… ¿cuáles son los desencadenantes que pueden hacer que una compañía deje de ser atractiva y, por lo tanto, salga fuera de la cartera de los fondos de la firma? El experto de Franklin Templeton Investments apunta directamente a tres situaciones que pueden desembocar en una venta. El primero: el precio actual de la acción ha superado la estimación del valor total. El segundo: el hecho de que el equipo gestor considere que existe un potencial significativamente mayor de valoración en otro título. Y, la tercera: un cambio fundamental en la compañía que alterne los pronósticos. “Cualquiera de estos factores puede impulsarnos a vender un valor”, asegura Mobius.

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