Los tres errores más habituales en los que suele caer el inversor intrépido


Muchos expertos en finanzas suponen que los inversores actúan racionalmente para maximizar los beneficios y minimizar los riesgos. Sin embargo, de forma rutinaria los inversores dan una serie de pasos en falso irracionales que se pueden explicar investigando el comportamiento financiero, que estudia cómo las personas toman decisiones relacionadas con el dinero. ¿Cuáles serían esos males comunes que afectan al comportamiento de los inversores a la hora de gestionar su dinero? Russ Koesterich, jefe de Estrategia e Inversiones de BlackRock e iShares, enumera en un artículo los tres más comunes.

Primer error: evitar la renta variable. “Muchas personas evitan los activos de riesgo, como las acciones a pesar del alto coste de mantenerse al margen de esta clase de activos, especialmente en el actual entorno de bajas rentabilidades. Ajustado a la inflación, el rendimiento de mantenerse en efectivo fue negativo en 2012 frente a la rentabilidad del 13,4% del MSCI All Country World el año pasado. Tienden a evaluar las pérdidas y las ganancias en un periodo corto de tiempo, que no está en sintonía con el horizonte temporal que requiere la inversión. El temor extremo a las pérdidas en el corto plazo ayuda a explicar las bajas tasas de participación en el mercado de acciones”.

Segundo error: diversificación insuficiente. Otro error común en el que cae el inversor es tener una cartera escasamente diversificada. Koesterich se hace eco de un estudio realizado entre 1991 y 1996 que evidenciaba que más del 25% de los inversores solo tenían un valor en cartera. La mitad poseía tres o menos. “Una cartera bien diversificada debe incluir, por lo menos, de 10 a 15 acciones. En términos generales, las carteras más diversificadas se comportan mejor: el estudio reflejaba que el grupo de inversores con carteras más diversificadas registraban una rentabilidad un 2% superior a aquellos con una cartera menos diversificada”.

Tercer error: trading deficiente. “Muchos inversores tienden a hacer y deshacer posiciones de manera ineficiente, lo que reduce los potenciales beneficios”. Esto puede ser debido a que los inversores se vuelven demasiado confiados en sus propias habilidades para ganarle al mercado y caen en un exceso de confianza. “Los inversores también suelen cometer el error de extrapolar rentabilidades pasadas, comprando activos cuyos precios han subido con la expectativa de que seguirán haciéndolo. Asimismo, son más propensos a deshacerse de los valores que les han dado un buen resultado y mantener a los que para evitar el sufrimiento mental que supone reconocer la pérdida”, indica.

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