Los tres aspectos clave de un ETF de renta fija


Los ETFs de renta fija son vehículos relativamente nuevos, por lo que no es de extrañar que los inversores todavía se estén familiarizando con su uso. La serie de Educación sobre ETFs está concebida para ayudar a los inversores a entender la mecánica y las ventajas de estos innovadores instrumentos en el mercado. Comenzamos con  los conceptos más básicos en esta primera entrega.

Como Responsable de estrategia de renta fija de BlackRock, el proveedor de ETFs más importante del mundo, muchas veces olvido el hecho de que muchos inversores aún desconocen los ETFs de renta fija. Esto se debe, en parte, a que estos fondos son relativamente nuevos, especialmente en España. iShares lanzó en Estados Unidos el primer ETF de renta fija hace tan sólo 11 años, aproximadamente 75 años después del primer fondo de inversión, la  estructura que resulta más familiar a los inversores.

Es decir, siete años después del primer ETF de renta fija del mundo. Y a pesar de que el conocimiento de este vehículo ha ganado terreno, es comprensible que el inversor español aún se esté familiarizando con estos productos.

Para poder apreciar totalmente las ventajas que un ETF de renta fija puede ofrecer, es importante conocer cómo funcionan. Esta entrega es la primera de una serie concebida para ayudar a los inversores a lograr precisamente eso, cubriendo desde los conceptos básicos hasta temas más específicos.

Primero iremos a lo fundamental: a continuación exponemos los tres aspectos clave que todo inversor debe conocer sobre los ETFs

  1. Un ETF de renta fija suele replicar un índice. Aunque existen algunos ETFs de gestión activa, para nuestro objetivo de formación nos centraremos en los fondos indexados. Estos ETFs generalmente replican las características de riesgo y rendimiento de un determinado índice. La única diferencia respecto al índice suele radicar en los costes asociados, como los gastos de gestión del fondo. 

Al igual que los índices de renta variable, los índices de renta fija suelen centrarse en una parte especifica del mercado (esto es, bonos corporativos o del Tesoro), en la calificación crediticia (es decir, grado de inversión) o en el vencimiento (de 1 a 5 años). Los distintos índices de renta fija combinan estos elementos de distintas maneras permitiendo a los inversores evaluar distintos segmentos de este mercado y acceder a ellos mediante los ETFs. Por ejemplo,  se puede acceder a la totalidad delmercado de bonos corporativos y gubernamentales de grado de inversión europeos a través de un ETF como el   iShares Euro Aggregate Bond UCITS ETF.

En resumen: Lo relevante aquí es entender qué contiene el índice para saber qué es lo que se está adquiriendo cuando se compra un ETF.

  1.  El precio de un ETF de renta fija es visible y actualizado durante el día en la bolsa en la que opera. Aun cuando algunos inversores aprecian el hecho de que pueden operar intradía en el mercado, otros no aprovechan las ventajas de esta característica. Y eso está bien, porque el simple hecho de que un ETF opere en una bolsa da transparencia en el precio en un mercado donde los precios no siempre se conocen, como ocurre en el de bonos.

Los bonos operan en mercados no organizados over-the-counter (OTC), lo que implica que los compradores y vendedores negocian individualmente para formalizar una operación. El resultado: los bonos son complicados de conseguir y negociar y las estimaciones de precios pueden variar significativamente. En cambio, los inversores pueden ver el precio de un ETF de renta fija en bolsa a lo largo del día. Es posible observar el precio de compra y venta de un ETF y el precio no es una estimación, sino un precio en firme por una cantidad determinada, lo que permite a los inversores tomar decisiones fundadas sobre qué hacer con su dinero. Esto puede ser particularmente útil en segmentos de renta fija menos líquidos o cuando el mercado fluctúa rápidamente.

En resumen: Independientemente de que se quiera operar o no un ETF de renta fija, el simple hecho de que ofrezcan precios transparentes, permite a los inversores tomar decisiones fundadas de inversión.

  1. Un ETF está gestionado por una persona (o por varias). Una confusión recurrente acerca de los ETFs de renta fija es pensar que éstos se limitan a adquirir todos los bonos contenidos en el índice de referencia, lo que hace prescindible la figura del gestor. Se trata de una suposición halagadora, porque si un gestor (ETFs) hace su trabajo correctamente, los inversores perciben el rendimiento que esperaban, sin muchas desviaciones o tracking error. Sencillamente, las acciones del gestor de carteras pasan desapercibidas.

Lo cierto es que hay un sinfín de trabajo de fondo para que esto suceda. Los índices de renta fija pueden abarcar múltiples bonos, incluso cientos, y muchos de ellos no operan activamente. Por tanto, el gestor del ETF tiene que construir una cartera que replique al índice de referencia de la manera más precisa, utilizando solamente los bonos que estén disponibles en el mercado a precios adecuados. Esto puede ser determinante en algunos segmentos de mercado menos líquidos, como el mercado corporativo; pero un buen  gestor puede moverse por los distintos segmentos de mercado haciendo frente a distintas situaciones.

En resumen: los ETFs de renta fija sí cuentan con gestores y los más hábiles son capaces de reducir las desviaciones o tracking error continuamente para ofrecer a los inversores la exposición que buscan al mercado de renta fija.

Por supuesto, habría mucho más que explicar, pero estos tres puntos realmente constituyen la clave de lo que es un ETF de renta fija. Y ahora que hemos aclarado un poco los conceptos básicos de este innovador producto, podemos analizar algunos temas más interesantes.

Más en nuestra próxima entrega. Esto es sólo el principio.

El valor de los bonos, así como el de los ETF de renta fija, bajará cuando los tipos de interés suban. Además, estos productos conllevan riesgo de crédito, que hace referencia a la posibilidad de que los emisores de deuda no cumplan con su obligación de abonar los intereses y el principal o que puedan sufrir un deterioro de su calidad crediticia, es decir, una rebaja en la calificación crediticia emitida por las distintas agencias calificadoras.

Autor de la imagen: LendingMemo, Flickr, Creative Commons

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