Los traders saltan al primer plano en la industria de fondos: la importancia de saber cuándo y cómo operar en el mercado


En el entorno de mercado actual, los equipos de trading están adquiriendo un papel cada vez más importante en el mundo de la gestión de activos. La gran competitividad que existe en la industria, en el que cada punto básico de rentabilidad es importante, está haciendo que muchas entidades estén revisando a fondo sus estructuras, con el objetivo de hacerlas más eficientes en toda la cadena del proceso de inversión. Y ahí es donde las mesas de intermediación están ganando protagonismo. “Los costes de trading son cruciales dentro del proceso de generación de alfa. Serviría de poco tener un gestor estrella o unas herramientas muy potentes de big data si tus mejores ideas se pierden luego en la ejecución”, asegura Lucía Catalán, directora general de Goldman Sachs AM para Iberia y Latinoamérica.

En la industria se siguen dos modelos. Por un lado, están las gestoras que han decidido externalizar estos departamento. Por el otro, las que están apostando por mesas propias. La presión de márgenes que existe en el sector ha hecho que, poco a poco, el primer grupo se esté volviendo más numeroso. Son las firmas de pequeño y mediano tamaño las que están renunciando a contar con departamentos de trading propios y delegando esta función a un bróker externo. Las grandes, por ahora, tienden a funcionar con equipos internos. Históricamente, su papel se asociaba al de la mera ejecución, pero poco a poco su rol ha ido cambiando y su importancia en los procesos de inversión aumentando.

Aunque los gestores mantienen el poder último de decisión, sus opiniones son tenidas cada vez más en cuenta. De hecho, en las entidades con equipos propios, su participación en las reuniones de equipo, con gestores y analistas, es ya muy habitual. En ellas ofrecen su visión sobre datos clave en los mercados, aportando ideas para operaciones que generen alfa y trabajando en colaboración con los equipos de análisis, expertos cuantitativos y gestores de fondos, con el objetivo de mejorar los resultados de los productos. Su manejo de información relevante sobre cuestiones como los efectos que están teniendo los cambios normativos en las dinámicas de los mercados los hace cada vez más imprescindibles.

“Además de ser los responsables de buscar la mejor ejecución, los traders se han convertido en parte fundamental de las discusiones de inversión. Proporcionan a nuestros gestores y analistas su visión de mercado en una serie de aspectos críticos como la liquidez o el sentimiento del mercado”, explican desde Capital Group. Durante los últimos cuatro años, esta firma ha duplicado el tamaño de su equipo de traders en renta fija (de 18 a 36) y creado dos nuevas mesas de contratación en Nueva York y Singapur. No ha sido la única que lo ha hecho. Fidelity también ha ido reforzando su mesa de trading de renta fija, debido en parte a la expansión de la cobertura geográfica (Hong Kong y Shanghái).

Esto, las grandes casas, lo están viendo como una necesidad, especialmente en el mundo de la renta fija. “Gestores de fondos, analistas de crédito, traders y equipos de supervisión de riesgos deben trabajar más unidos que nunca. Un analista de crédito puede decir si le gusta una empresa o no, pero es muy difícil que disponga de toda la información para saber cuáles son los mejores bonos con los que operar. Algunos asocian la responsabilidad de los traders con la mera ejecución, pero en realidad aportan mucha información e ideas. Compartir la información es clave. Y mucho más en el entorno actual”, resume Steve Bramley, director de Inversiones en Renta Fija en Fidelity. La razón de todo ello es que la microestructura del mercado ha cambiado mucho durante los últimos años.

Tal y como indica Javier Rodríguez-Alarcón, miembro del equipo de Estrategias de Inversión Cuantitativa en Goldman Sachs AM, la liquidez del mercado actual no es la misma que hace cinco años. Tampoco los volúmenes que hoy se gestionan de forma pasiva ni los tiempos en los que se opera (actualmente un tercio de las operaciones se concentran al final de la sesión). Son factores importantes que afectan al mundo de la gestión.

“Contar un equipo que te proporcione información sobre aspectos como cuánto dinero se maneja de forma pasiva, si se va a producir rebalanceo de índices, qué volumen diario mueven esas compañías en el mercado o su volatilidad te permite saber cuál es la mejor manera de ejecutar la operación (si hay que tomar posiciones antes o después, si el impacto que vas a provocar sobre el precio es permanente o temporal, si es conveniente fraccionar la orden durante varios días…)”, afirma el experto.

Resultados

Aunque resulta imposible atribuir un peso o porcentaje exacto al impacto que tiene un operador en las rentabilidades de un fondo, en las entidades reconocen que el impacto positivo es sustancial. Gary Chropuvka reconoce que, en el caso de Goldman Sachs AM, el contar con mesas de trading propias identificando señales de alta frecuencia que les digan cuándo y cómo es el mejor momento de ejecutar las órdenes en el mercado, ha derivado en una reducción de doble dígito en los costes operativos. En este sentido, como corresponsable del equipo de Estrategias de Inversión Cuantitativa en la gestora americana, el experto es muy consciente de hasta qué punto las mesas de intermediación han ido ganando relevancia en los procesos de inversión.

Si la labor del trader se ha vuelto importante en el mundo de la gestión activa y cuantitativa, en el de la pasiva aún más, puesto que el método tradicional por el que se evalúa a los gestores de ETF y fondos indexados es que el tracking error con respecto al índice sea bajo. “Hay que tener en cuenta que en la inversión pasiva las principales consideraciones tienen que ver con la réplica, los costes (visibles y ocultos), los riesgos de contraparte y los instrumentos.  En la réplica puede haber fuentes de tracking error en los costes de transacciones por rebalanceado y las transacciones en divisas, que son importantes minimizar”, apunta Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latinoamérica.

En los productos de gestión pasiva, los mecanismos para optimizar la réplica son básicos. BlackRock aplica estos mecanismos en aquellos productos que replican índices de renta fija. Esto lo hacen de varias formas. Una de ellas es incorporar una emisión antes de que entre en el índice, cuando tengan la certeza de que ese bono va a formar parte del selectivo. Y ahí la información que aporta el trader es clave.

“Por lo general, los índices de renta fija se rebalancean a finales de mes. Pongamos el caso de una compañía que va a emitir 3.500 millones de euros de un bono a cinco años y que, por el rating de la empresa, su calificación crediticia y las condiciones de la emisión, tenemos la seguridad de que ese bono se va a incorporar a los índices de renta fija europea de grado de inversión. Lo que puede hacer en ese caso el gestor del ETF es acudir el día de la emisión comprando un paquete importante y evitando tener que adquirirlo a finales de mes, cuando el índice sea rebalanceado”, revela Aitor Jauregui, responsable de BlackRock para España, Portugal y Andorra.

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