“Los spread de la deuda emergente son relativamente atractivos, hay cada vez más inversores entrando”


En una reciente visita a España, Marco Ruijer, a cargo de las estrategias en renta fija soberana emergente y de mercados frontera en divisa fuerte en ING Investment Management, y Roy Scheepe, gestor sénior de carteras de clientes especializado en deuda de mercados emergentes de la gestora, ofrecieron datos sobre este mercado y dan claves pormenorizadas sobre la evolución del fondo ING (L) Renta Fund EMD Hard Currency. Esta estrategia está aprobada por la Comisión Clasificadora de Riesgo (CCR) desde el 2011, y cuenta con una inversión por parte de las AFP de casi 230 millones de dólares, según los datos facilitados por Compass Group al cierre de agosto. 

Resulta conveniente recordar algunas de las características de este producto: es un fondo que invierte en deuda soberana y cuasi soberana de países en desarrollo que esté denominada en divisa fuerte, sobre todo en dólares. No obstante, tiene algo de flexibilidad, pues le está permitido invertir una pequeña parte de la cartera en divisa local, “aunque, si hay que elegir, preferimos invertir en dólares porque es más líquido”, indican ambos expertos. Asimismo, la cartera puede tener una exposición máxima del 15% a deuda corporativa emergente, aunque ahora está en el 10%. La duración media de las emisiones se sitúa entre los 6,6 y 6,7 años, frente a los 6,8 años del índice de referencia (el J.P.Morgan EMBI Global Diversified), y el rating medio es de BBB.

Actualmente el 90% de los activos en los que invierte están denominados en dólares… lo que hace pertinente la pregunta de cómo puede afectar a la gestión el efecto divisa, especialmente teniendo en cuenta la previsible apreciación del dólar. “No esperamos un shock como el del ‘taper tantrum’ (la fuerte corrección tras el anuncio de la Reserva Federal del “tapering” en mayo de 2013). La gente había invertido en renta fija emergente antes del aviso de la Fed y les pilló por sorpresa, pero este año está anunciado, sabemos lo que va a pasar”, aseguran los expertos de ING IM. Su escenario es que el rendimiento de los treasuries repuntará, pero no tan fuerte y rápidamente como se vio el año pasado.

“Los spread de la deuda emergente son relativamente atractivos, hay cada vez más inversores entrando”, aseguran los gestores, que ponen como ejemplo el caso de los fondos de pensiones: o bien pueden invertir en bunds y obtener menos de un 1% de rentabilidad, o invertir en el universo emergente, donde dos tercios de las emisiones de deuda soberana tienen grado de inversión y se puede conseguir retornos del 5%. “La deuda emergente es una buena inversión, ayuda a la asignación de activos y permite conseguir una rentabilidad superior con una cuota mundial de defaults en mínimos en los últimos diez años, exceptuando el caso de Argentina”, explica Rujier. “Los inversores españoles tienen que tener presente que el rating de España es de BBB-, similar al de muchos países emergentes, pero mientras los bonos españoles ofrecen en torno a un 2%, los emergentes pueden ofrecer más del doble”, añade Scheepe.

Gestionando el cambio político

Uno de los principales factores con los que Ruijer y Scheepe han tenido que lidiar es la creciente influencia de la política –especialmente del cambio político– en la macroeconomía. Este año está siendo especialmente activo en el mundo emergente, con procesos electorales celebrados o por celebrar en India, Indonesia, Turquía o Brasil, por ejemplo. Aunque constatan que se registraron algunas ventas a comienzos de año debido a la incertidumbre política, “en general las elecciones han tenido un efecto tranquilo y muchas veces el candidato elegido era el favorito del mercado”.

En su opinión, un país que puede suponer un desafío en este apartado es Brasil: la campaña electoral sufrió un vuelco tras la muerte en agosto de Eduardo Campos, el principal candidato a la oposición, y aunque consideran que el electorado brasileño está descontento con el ejecutivo de Dilma Rousseff por su exceso de intervencionismo, creen que Marina Silva todavía tiene que trabajar para buscar apoyos. No obstante, el escenario central que manejan es el de cambio político en el país, dado que asignan a Rousseff un 60% de probabilidades de derrota.

Ruijer explica la metodología que afronta su equipo de gestión a la hora de implementar en cartera las oportunidades que perciben en la arena política. Es un proceso piramidal que parte de preguntas como “¿las elecciones están cerca o lejos en el tiempo?” o “¿qué potencial de violencia pueden desencadenar?”. Después, inician una serie de reuniones con los principales agentes económicos, políticos y empresariales para tomarle el pulso a la actualidad del país y evaluar el estado de sus fundamentales.

India es una excepción en este apartado: no porque consideren que el cambio político no tenga una traducción positiva en la economía, sino porque escasean las emisiones de renta fija india denominadas en dólares. “India es un mercado más interesante para los gestores de renta fija en divisa local”, indican al respecto.

Repaso pormenorizado a las distintas economías emergentes

Los dos gestores también ofrecen un breve repaso por países a las oportunidades y desafíos que plantea su universo de inversión. Quizá el caso más llamativo es el de Rusia: Marco Ruijer admite que están invertidos en deuda rusa y que visitó tanto este país como Ucrania en el mes de junio, visitas en las que aprovechó para reunirse con el gobierno, asesores, banqueros y compañías y de las que reconoce haber salido asombrado: “Una fuente rusa afirmó que es la primera vez que no tienen ni idea de qué está pensando Putin”, declara. No obstante, la posición en cartera pasó a neutral en marzo, ya que por un lado consideran que las valoraciones y los diferenciales son atractivos pero por el otro se han puesto en marcha duras sanciones económicas y pueden quedar más por venir. “No puedo estar cambiando cada poco la cartera, por eso estamos neutrales”, justifica Ruijer.

El segundo caso de estudio es China. Al contrario que otros gestores que están dando voces de alarma, Ruijer y Scheepe creen que el mayor número de oportunidades está en el sector inmobiliario, aunque puntualizan que sólo eligen emisiones de calidad muy alta y de empresas muy vinculadas al gobierno chino: “Conocemos bien este mercado y tenemos analistas dedicados a estudiarlo para distinguir las emisiones buenas de las malas. No somos tan pesimistas como otros”, puntualiza Scheepe.

El tercer comentario se centra en Latinoamérica, donde los gestores opinan que “muchos países no están cumpliendo las expectativas”. No se trata sólo del caso argentino, donde también admiten tener algunos títulos aunque emitidos por comunidades autónomas argentinas. “Hemos reducido nuestra exposición a Argentina en los últimos 2-3 años. Los bonos todavía tienen precios elevados y podrían alcanzar el vencimiento más allá de 2015”, indica Ruijer, que considera que también se producirá un cambio político en Argentina.

La situación es todavía más preocupante en el caso de Venezuela: “Las políticas que están implementando los chavistas llevan años sin funcionar y el país está en una situación de estrés. Hay tres tipos de cambio diferentes y la deuda se mueve entre el 6,3% y el 15%, el Gobierno cada vez tiene que poner más dinero”, alerta. No obstante, el gestor no cree que el país corra riesgo de quiebra y está a la espera de que se produzcan algunos cambios políticos antes del cambio del Parlamento programado para diciembre de 2015. México es la historia positiva de la región: “Es el primer ejemplo de un cambio electoral con una agenda de reformas que creemos que liberará potencial de crecimiento”, concluyen ambos gestores. 

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