Los seis riesgos para los mercados emergentes


A lo largo de los últimos meses, el interés de los inversores por los emergentes ha aumentado. Se trata de un segmento de mercado en el que la mayoría de los inversores permanecían infra-invertidos tras años de mal comportamiento. Sin embargo, el momentum para los emergentes parece estar mejorando. Sin embargo, no conviene perder nunca de vista los riesgos. Y, en este sentido, existen algunos factores que en el pasado han contribuido a frenar la evolución de estos mercados. Alan Ayres, responsable de producto de renta variable emergente de Schroders, los ha puesto encima de la mesa en una reciente presentación realizada en Madrid. En total son seis, si bien tres de ellos son claves. El primero de ellos es que asistamos a un entorno de fuerte apreciación del dólar como consecuencia de una política monetaria de la Fed más agresiva.

¿Por qué la evolución del dólar es tan importante para los emergentes? Según Ayres, los países que vinculan sus divisas al dólar pueden, en cierto modo, importar la política monetaria estadounidense. "Cuando el dólar está fuerte, las divisas de estos países también lo estarán pero, para mantener esa situación, tendrán que restringir la liquidez interna, es decir, endurecer su política monetaria. Si la economía estadounidense es robusta, la Fed mantiene una política monetaria restrictiva y el dólar está fuerte, es probable que el país atraiga flujos de inversión. EE.UU. es el mercado de activos más grande, profundo y líquido del mundo. Por el contrario, los países que sufrirán las mayores salidas de flujos serán, probablemente, los que se perciban como de mayor riesgo: mercados emergentes con unas importantes necesidades de financiación que han recibido fuertes entradas de capitales", explica el experto. El resultado es que, históricamente, cuando el dólar se ha fortalecido no ha sido un buen periodo para la rentabilidad relativa de los mercados globales de renta variable emergente. "La correlación siempre ha sido muy alta”, afirma Ayres (ver gráfico 1).

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La buena noticia –según Ayres- es que actualmente el billete verde cotiza a un nivel muy próximo a su último pico y podría decirse que está sobrevalorado y que muchas divisas emergentes ya se han depreciado de manera muy significativa frente al dólar. Por otro lado, el experto señala que la frágil naturaleza de la recuperación económica que está viviendo la economía americana sugiere que el ciclo de endurecimiento de la política monetaria debería conducir a un ritmo de subida de tipos inferior al registrado en ciclos pasados. Además, el dólar ha tendido a debilitarse cuando la Fed aplicó la primera subida de tipos”.

Por la importancia de la región, el segundo gran riesgo es la ralentización de China. Durante los últimos cinco años, su economía ha pasado de crecer a un ritmo del 15% a hacerlo al 6%. Pero, para Ayres, el verdadero problema no es este. Tampoco la caída de las exportaciones, que debe ser puesto en un contexto global (ver gráficos 3 y 4). Lo importante es que el país no vea aumentar el desempleo de manera significativa como consecuencia de la desaceleración y sea capaz de este modo de salvaguardar la paz social. Y también que logren controlar el ritmo de crecimiento del crédito. “En China está aumentando a tasas del 15%, lo cual es insostenible. El crecimiento de la deuda de los hogares es manejable; lo que preocupa es el fuerte incremento que ha experimentado en el sector corporativo. Aunque el gobierno va a tener que recapitalizar algunos bancos, no supone ningún riesgo para la financiación del país a corto plazo, pero no podrá seguir aumentando su deuda a este ritmo”, asevera. Las buenas noticias no es que China esté cambiando su modelo de crecimiento, sino que esto ya es un hecho (ver gráfico 2). “La importancia del sector servicios en el PIB está siendo mayor y los precios del mercado inmobiliario se están estabilizando”.

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A juicio de Ayres, el tercer gran riesgo para los mercados emergentes lo representan los beneficios empresariales. Y más concretamente lo decepcionantes que estos han sido durante los últimos seis años. “Desde 2010 las expectativas de beneficios han decepcionado reiteradamente. Los analistas han tendido a prever unos resultados mucho mejores de lo que en realidad han sido. En términos generales, las compañías no han cumplido con sus expectativas y los analistas han sido demasiado optimistas. El crecimiento de los ROE y los beneficios por acción ha sido en términos relativos peores que en los países desarrollados, lo que ha dado como resultado un comportamiento relativo inferior de los emergentes. Aunque todavía estamos a la espera de que se materialice esa mejora de los beneficios empresariales en estos países, un cambio de tendencia en la evolución del dólar tras el pico alcanzado y las reformas estructurales aplicadas en algunos países deberían crear las condiciones necesarias para asistir a una mejora de los resultados empresariales”, señala (ver gráfico 4).

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El resto de los riesgos que encaran los mercados emergentes guardan relación con la posibilidad de asistir a nuevas caídas en los precios de las materias primas, la resurrección de los problemas en las economías emergentes más frágiles y un fuerte deterioro del sentimiento con respecto a estos países. El experto de Schroders reconoce que saber exactamente cuando es el mejor momento de entrar es imposible. “Puede ser ahora o dentro de un año, pero no tengo ninguna duda de que aquellos inversores que tengan una visión sobre los emergentes a largo plazo tienen hoy un buen punto de entrada”, sentencia.

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