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Los riesgos que tiene para el inversor de largo plazo rotar su cartera en tiempos de coronavirus


La internacionalización de los contagios por coronavirus y, sobre todo, la imposibilidad de momento de encontrar un método para frenar estos contagios ha activado el modo risk off de los inversores. La secuencia ha sido la que siempre se repite en momentos de pánico en los mercados: ventas significativas de prácticamente todo lo que tenga que ver con la renta variable y compras de todo lo que tiende a incluirse en el cada vez más vacío saco de activos refugio: oro, dólar, bonos de deuda pública…

A falta de conocer el impacto que esta crisis tenga en la economía, de momento el FMI ha cifrado este impacto en el PIB mundial para el 2020 en una rebaja de entre el 0,1% y 0,2%, los expertos piden prudencia a los inversores, sobre todo a aquellos que tienen un perfil de largo plazo basándose en cómo se han comportado los mercados cuando se han producido crisis similares en el pasado.

“Suponemos que el brote actual seguirá una trayectoria similar a otras epidemias recientes, lo que nos lleva a creer que los inversores no tienen motivos para alarmarse. Cabe destacar que no existe un enfoque seguro de la inversión: por lo tanto, pasar de la renta variable al efectivo conlleva sus propios riesgos, a saber, la cristalización de las pérdidas debidas al deterioro del sentimiento y, casi con toda seguridad, la pérdida de un rebote si se quiere contener rápidamente la propagación del virus”, afirman desde Morningstar. Desde esta firma han analizado, además, la reacción que el mercado ha tenido ante crisis similares y como se ve en el gráfico a largo plazo ésta ha sido de lo más positiva.

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De ahí que en los comentarios que se reciben en estos días de pánico sobre el impacto del coronavirus empiecen a aflorar advertencias sobre lo que implica abandonar el mercado antes de tiempo. Uno de esos comentarios viene desde Fidelity, que ha vuelto a recordar que “los mercados pueden reaccionar de forma muy brusca ante posibles amenazas, pero también pueden estabilizarse rápidamente y terminar recuperándose. Por lo tanto, conviene no centrarse demasiado en las oscilaciones a corto plazo, por acusadas que puedan parecer, e invertir en empresas de calidad que puedan seguir generando rentabilidades duraderas a lo largo plazo”. 

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Además, desde Unigestion, subrayan que el hecho de que el foco se haya puesto en el coronavirus ha obviado otros datos que siguen siendo relativamente positivos desde el punto de vista económico y que siguen avalando la inversión en acciones en detrimento de la renta fija. “Desde nuestra perspectiva, los bonos parecen estar más en riesgo que las acciones en este momento. Aunque el reequilibrio de la cartera tras el repunte de la renta variable en 2019 ha sido favorable para las entradas de bonos de este año, los rendimientos se han movido fuertemente con los titulares del virus. Por lo tanto, consideramos que el repunte de los bonos está impulsado más por el miedo que por un cambio en los fundamentos subyacentes y, por lo tanto, es propenso a una fuerte inversión si estos temores se disipan”.

En todo caso, la petición masiva de cautela no implica que no se deban dar pasos para ir minimizando el riesgo de las carteras, y no solo por el coronavirus sino porque es previsible que el comportamiento este año de los mercados no sea tan boyante como el que se vio el año pasado, con el mundo avanzando hacia una desaceleración económica y con muchos bancos centrales con cada vez menos munición para inyectar en la economía. "Consideramos aconsejable hacer frente a la volatilidad a corto plazo en un intento de aprovechar las medidas a medio plazo que creemos que tomarán las instituciones financieras en los principales estados occidentales y en China. El lema es: Paciencia y Movilidad", afirman desde la gestora La Financière de l´Echiquier.

Por ejemplo, Luc Filip, responsable de inversiones de banca privada de SYZ afirma que han reducido la preferencia por las acciones europeas debido a su dependencia del comercio al tiempo que hemos mantenido la exposición a las acciones estadounidenses, ya que los Estados Unidos deberían ser más inmunes debido a su mayor mercado interno, su menor sesgo sectorial cíclico y unas autoridades que pueden actuar más rápidamente que en Europa”.

Mientras, desde BlackRock definden la inversión en empresas de calidad en este momento de ciclo económico tardío. “Seguimos priorizando el factor de calidad por la resiliencia que demuestra en periodos de final del ciclo económico, a pesar de la discreta rentabilidad que ha registrado en lo que llevamos de año. Por el momento, conservamos nuestra postura de predisposición al riesgo moderada durante los próximos seis a doce meses, sin perder de vista el incremento de las incertidumbres en las perspectivas de mercado”, afirman.

Por su parte, desde Alliance Berstein reconocen que aunque los beneficios de algunas empresas pueden verse afectados en este primer trimestre por el coronavirus, "informes de ganancias recientes para el cuarto trimestre
de 2019 han sido ampliamente tranquilizadores, y los bajos tipos de interés siguen apoyando las valoraciones de las acciones". De ahí que su consejo a clientes sea el de "retener la exposición a las acciones mientras mantienen el equilibrio carteras entre diferentes clases de activos". 

 

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