Los rendimientos de la deuda pública de China suben con fuerza


TRIBUNA de Bryan Collins, gestor de fondos de renta fija china en Fidelity International. Comentario patrocinado por Fidelity International.

Tras un mes de octubre muy ajetreado en China, en el que asistimos al festival de mediados de otoño, a la Semana Dorada y, después, al XIX Congreso del Partido Comunista (CPC), esperábamos tener un poco de tranquilidad. Sin embargo, a finales de dicho mes el mercado interno nos puso alerta después de que el interés de la deuda pública china a diez años se disparara hasta su nivel más alto de los últimos tres años. El banco central chino reaccionó rápidamente inyectando liquidez en el sistema y, por primera vez, puso en marcha operaciones de refinanciación a largo plazo para relajar las condiciones.

La causa principal de esta presión vendedora fue el miedo, pero su magnitud se vio agravada por el hecho de que el mercado interno chino es poco eficiente. La negociación y el posicionamiento en este mercado son extremadamente cortoplacistas; hablamos de días o incluso horas. La mayoría de actores del mercado interno utiliza los futuros del Tesoro como principal indicador (cada cierto tiempo, la curva de tipos se invierte debido a los desequilibrios entre la oferta y la demanda). Las personas que temían un hundimiento del mercado se apresuraron a cubrir sus posiciones en bonos en efectivo, lo que provocó nuevas caídas y agravó la situación. Además, la constatación de un crecimiento del PIB de mayor calidad, aunque más lento, debido a la evolución del entorno normativo fue una de las grandes conclusiones del reciente CPC. Este hecho, sumado a la posibilidad de que suban los tipos en todo el mundo, inquietó a algunos actores del mercado.

Durante este episodio, la postura del banco central chino fue suavizar las condiciones de liquidez interbancaria. La inyección de dinero tras la fuerte subida de los rendimientos mejoró las condiciones en el mercado interbancario, lo que contrastó con las tensiones de liquidez que hemos visto desde comienzos de octubre. Los rendimientos en el mercado externo chino no reaccionaron con tanta fuerza, ya que están más vinculados a los movimientos del yuan frente al dólar y aquí el sentimiento sigue siendo positivo. A diferencia de la última oleada de ventas de diciembre de 2016, los movimientos recientes se concentraron en la deuda pública y no afectaron a la deuda corporativa.

En nuestras carteras chinas, pasamos de una duración baja a neutral a raíz de la reciente oleada de ventas y adoptaremos gradualmente una duración más alta cuando surjan oportunidades. En nuestra opinión, existen oportunidades para incrementar la duración a medio plazo a medida que el mercado mejore su eficiencia. Sin embargo, debe tenerse presente que China no es un mercado plenamente eficiente y se caracteriza por una nueva hornada de actores con poca experiencia.

Nos guste o no, este es el estado actual del mercado de bonos de China. Hace una década, el mercado interno de bonos apenas existía. Desde entonces, el país ha evolucionado hasta convertirse en una de las mayores economías del mundo, con una contribución al PIB mundial superior al 30%. El desarrollo del mercado interno y su mejora estructural han elevado la importancia del gigante asiático en el mercado de bonos high yield asiáticos, tanto en términos de demanda como de oferta. Surgirán infinidad de riesgos y oportunidades a medida que China siga evolucionando y convirtiéndose en un mercado más eficiente y sofisticado. En Fidelity, gracias a nuestra plataforma de inversión local en Shanghái y nuestro énfasis en los riesgos específicos, trataremos de aprovechar las ineficiencias del mercado y las posibles oportunidades a medida que vayan surgiendo.

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