“Los países nórdicos se han convertido en un paraíso para la inversión”


“Aunque a veces el inversor lo olvide, los mercados nórdicos también son Europa. ¿Por qué no hablar de algo que ha funcionado bien en el Viejo Continente?”, se pregunta Philippe Graffart, responsable de Productos de Nordea. “En 2010 decíamos que era el momento de diversificar la inversión fuera de la eurozona. El tiempo nos ha dado la razón. Ahora, la cuestión es saber si tiene sentido quedarnos en activos de renta fija nórdica. En mi opinión, la respuesta es sí, sobre todo si se tiene en cuenta que la incertidumbre que envuelve a las principales economías del mundo contrasta con la buena salud de la que gozan estos países”.

En una presentación celebrada en Madrid, Graffart destacó la fortaleza de los mercados escandinavos, una situación que en los últimos años ha contribuido a impulsar a sus divisas. “En estos momentos, las autoridades están luchando por contener la apreciación de sus divisas porque, de lo contrario, tendría un efecto negativo sobre las exportaciones. Sabemos que algunos de los flujos que estos países han recibido durante los últimos años se han producido por la crisis de la eurozona, pero no esperamos que esto vaya a darse la vuelta de forma drástica el próximo año. Es un riesgo real, pero creo que no se va a producir”, afirma el experto.

“Aunque durante los próximos meses habrá volatilidad, a medio-largo plazo no esperamos una depreciación de las divisas del norte de Europa, ya que los fundamentales son muy sólidos. En algunas ocasiones, la expectativa de apreciación puede jugar un papel aún más importante que el propio activo”, señala. Según Graffart, “los países nórdicos se han convertido en un paraíso para la inversión. Sus cuentas públicas están saneadas, son países que ostentan la máxima calidad crediticia y, además, los seguros contra impago (CDS) son los más baratos que se pueden encontrar en el mercado, lo que demuestra la confianza en sus economías”.

En opinión del experto, esto hace muy atractivo su mercado. “La rentabilidad que ofrece la renta fija nórdica no es fantástica, pero supera a la de la eurozona y a la de Estados Unidos”. Para 2013, el responsable de Productos de Nordea no espera retornos tan elevados como los registrados los dos últimos años, pero sí rentabilidades del orden del 3% que, de alcanzarse, lograrían batir a la inflación. “Diversificar la inversión fuera de la eurozona es clave”, asevera. Sin embargo, si se busca sacar un mayor partido al capital, el experto considera que la mejor estrategia pasaría por el mercado de bonos de alta rentabilidad europeo.

Una apuesta defensiva en high yield

En este sentido, el Nordea 1-European Cross Credit –fondo lanzado hace seis meses y que ya ha alcanzado los 600 millones de euros en activos bajo gestión- es, en palabras de Graffart, una solución defensiva en el mercado de deuda de alta rentabilidad. “Como es evidente, el mayor riesgo en esta clase de activo es el de default. Hay muchos gestores que invierten en los activos de menor calidad para tratar de obtener rentabilidades más elevadas”. A su juicio, existe una solución intermedia entre los activos de mayor calidad crediticia y los de mayor riesgo.

Según indica el experto, seguir al pie de la letra los ratings de las agencias de calificación resulta una estrategia equivocada. “El mercado no siempre está de acuerdo con sus calificaciones, por lo que hay que buscar oportunidades. En nuestra opinión, éstas se encuentran en el rango más bajo de la deuda con grado de inversión (BBB) y en la parte alta del high yield (BB y B)”. Actualmente, el 30% del fondo está invertido en deuda BBB, el 44% en BB y el 20% en B. “La mayoría del capital está invertido en la parte segura. “No tenemos limitaciones a la hora de invertir. El gestor puede moverse como quiera dentro del rango. Eso sí: no nos gustan ni bancos ni aseguradoras, por lo que no entran dentro de nuestro radar”.

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