Los mercados ven débil el mensaje del Banco de Inglaterra


Hace escasamente un mes, el Banco de Inglaterra tomaba la decisión histórica – en imitación de la Reserva Federal y el Banco de Canadá- de vincular futuras subidas de los tipos de interés (actualmente en el 0,5%) a la caída de la tasa de desempleo por debajó del 7%, como publicaron en su Informe sobre la Inflación. Pese a esta visibilidad inédita, los mercados han reaccionado en la dirección opuesta a la que pretendía Mark Carney, actual gobernador de la autoridad monetaria. 

“Se ha vendido el mercado del gilt, no sólo los vencimientos de medio y largo plazo, que están muy lejos del control directo del BoE y dependen más de las tendencias del mercado global de bonos, también los de corto plazo, donde las rentabilidades del gilt a cinco años han subido 20 puntos básicos en menos de un mes” resume Jim Leaviss, director de renta fija en M&G Investments. Leaviss también hace una referencia al comportamiento de la libra: “También ha habido un endurecimiento de facto de las condiciones monetarias del Reino Unido a través de la divida. La libra esterlina está un 1% más elevada de lo que estaba antes de que llegará la visibilidad”. En base a estos indicadores, el experto observa que “tanto el mercado de deuda como la libra se fueron en la dirección ‘equivocada’”. 

¿Qué factores puede explicar este retroceso? Para el responsable de M&G Investments, claramente ha sido por dos factores: por un lado, que muchos bancos británicos se verán forzados a vender las reservas de bonos que usaban como colchón de liquidez para cumplir con los ratios de capital, y, por otra parte, que el mensaje transmitido por Carney no ha transmitido suficiente fortaleza, sobre todo por las tres excepciones que ha puesto al cumplimiento de ese 7%. 

Leaviss pone pegas sobre todo a la condición del BoE de suspender la vinculación de los tipos de interés con la tasa de empleo si el IPC escala hasta el 2,5% o más arriba en los próximos 18 a 24 meses, afirmando que, desde mediados de 2005,  el IPC inglés siempre ha estado cercano o por encima de ese 2,5%, con independencia de la fortaleza o debilidad de la economía del país. Los otros dos supuestos ponen como referencia las previsiones de inflación, ancladas actualmente en el 2% y que, según una encuesta lanzada por la propia gestora junto con YouGov, debería situarse en el 2,7% a un año vista y en el 3% dentro de cinco años.

Desde Schroders también han optado por modificar sus previsiones, en este caso las de PIB, tras el famoso Inflation Report… aunque han sido al alza. Según explica Azad Zangana, gestor de la firma, las previsiones para el segundo semestre se han elevado del 1,1% al 1,5%, aunque advierten de que las previsiones presentan riesgos al alza, especialmente de la parte de los precios del mercado inmobiliario. Su pronóstico para el cuarto trimestre es que la inflación del real estate alcance el 5,5% - frente a las caídas registradas el año pasado- y que mantenga ese patrón hasta finales de 2014. Leaviss también pone acento en el consumo discrecional: “El problema de inflación de Reino Unido es potencialmente algo que un regulador de políticas monetarias sólo puede influenciar forzando el consumo discrecional a la deflación”.  

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