Los mejor posicionados para aprovechar las tendencias de consumo en los emergentes


La transición del modelo económico desde uno basado en las exportaciones a otro fundamentado por el consumo es un proceso que están atravesando cada vez más países en vías de desarrollo, siendo China quizás el ejemplo más representativo. En una sociedad que está incrementando su poder adquisitivo con respecto a la generación anterior, y que en el caso concreto del dragón asiático también está accediendo por primera vez a artículos de consumo, el estudio de los nuevos hábitos de compras de la población se ha convertido en uno de los grandes temas de inversión para los próximos años. “La receta para que se produzca un cambio es que haya población joven con acceso a la riqueza y la educación”, resume Leon Pedersen, gestor de Nordea Investment Funds

El proceso de urbanización es uno de los subtemas dentro de las tendencias de consumo, tal y como lo detecta el experto, que aporta el siguiente dato: entre 70 y 80 millones de personas acceden cada año a la clase media dentro del mundo emergente. Las zonas con mayor potencial de urbanización son Asia y África; la ONU prevé que en ambos continentes se doble la cantidad de habitantes que vivan en ciudades. Este fenómeno está ligado a otro bien conocido en los países desarrollados: el éxodo rural. De acuerdo con la ONU, la proporción de la población mundial que viva en ciudades alcanzará los 4.900 millones de personas (el 60% de la población mundial) en 2030. “Una vez que empieza el proceso es imparable, puede llegar a durar un siglo, aunque en los emergentes está yendo más rápido”, apunta Pedersen. 

“Los consumidores van a las ciudades sin deudas, y sus primeros salarios tienen un impacto inmediato en sus patrones de gasto”, continúan desde la gestora; en el caso de países con gran tradición ahorradora, como vuelve a ser el caso de China, “prácticamente no hay consumo por crédito, casi todo se paga en efectivo”, subraya Pedersen. Desde Nordea apuntan que este proceso suele traducirse en que el consumo cada vez se vuelve más discrecional: comida, bebida, ropa, salud, mobilario para la casa, comunicaciones, educación, restaurantes y hoteles, productos de lujo… “La observación de las tendencias de consumo permiten predecir tendencias de futuro”, concluye Leon Pedersen, que pone un ejemplo: la demanda ascendente de cerveza en países africanos. 

En esta carrera hacia la sociedad de consumo, el gestor de Nordea advierte de que las empresas locales son las mejor posicionadas para capturar la demanda. Algunos ejemplos son China Resources Enterprise, Wal-Mart Mexico o Hyundai Motor. Sin embargo, teniendo en cuenta el vuelco que han sufrido los mercados emergentes en los últimos meses, Pedersen considera que “para el inversor de largo plazo es un gran momento para entrar”, al abaratarse las valoraciones, y en este contexto vuelven a tener atractivo las grandes multinacionales con presencia en la zona, como Coca-Cola o Colgate (en el fondo Emerging Consumer Fund también cuentan con una pequeña posición, del 2%, en Inditex). 

El gestor explica que se ha aplicado durante los últimos 25 años el mismo proceso de selección de compañías para el fondo. Primero se identifican las tendencias de crecimiento estructural; después se buscan posiciones específicas en campos que componen subtemas y se idenfican a compañías que se mueven en esos nichos. Finalmente, se analizan los fundamentales de las compañías y se elige a las que presentan mayor fortaleza. El tiempo medio que se mantienen los valores en cartera es en torno a 2 ó 3 años, aunque Pedersen afirma tener compañías que ya llevan 5 ó 6 años cartera, al tiempo que señala que el fondo también tiene la suficiente flexibilidad para vender si la situación de mercado obliga a hacerlo. 

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