Los mayores riesgos que ve Carmignac


La gestora francesa Carmignac considera que en el actual entorno económico existen numerosas oportunidades, pero cree que hay que vigilar ciertos riesgos. Entre los principales peligros destacan el riesgo soberano en Europa, las presiones deflacionistas vinculadas al desapalancamiento y su contrario, es decir, el peligro inflacionista ligado sobre todo a los mercados emergentes, según la gestora Rose Ouhaba.

Así, y aunque descarta la ruptura de la Unión Europea y la desaparición del euro, cree que los problemas de deuda soberana han de vigilarse atentamente. Especialmente en Grecia, donde el riesgo de reestructuración de deuda es patente, mientras en los demás países las reformas fiscales y los programas de austeridad deberían contener la situación. De ahí que la gestora no tenga deuda griega ni irlandesa en su fondo Carmignac Patrimonie, y haya reducido al mínimo la exposición a los países del sur. Como medida de precaución ante la crisis de deuda, que podría tener “un impacto negativo en la calidad de la deuda de las entidades financieras”, Carmignac ha tomado también coberturas sobre los bancos europeos en las últimas semanas.

Rose Ouhaba ha participado esta semana en la conferencia de gestion de Carmignac ha oganizado en Madrid (leer noticia).

Como segundo peligro, las presiones deflacionistas también podrían continuar en los mercados desarrollados, vinculadas al efecto desapalancamiento, junto a un riesgo contrario de desboque inflacionista en algunos mercados emergentes, como el indio. Así, la situación dependerá de las distintas regiones: mientras en EEUU las presiones inflacionistas derivadas de las tensiones en el mercado de materias primas se verán compensada por la caída de la inflación subyacente, en los mercados en desarrollo serán más potentes, si bien Ouhaba cree que el banco central de China logrará controlar la subida de precios. “La entidad ha hecho una buena gestión de los tiempos hasta ahora, anticipándose a la subida de la inflación con limitaciones a los créditos, especialmente a los dirigidos a las familias, lo que ha permitido sanear el crecimiento”, afirma.

La experta dibuja un panorama macroeconómico dividido en dos: por un lado, una Europa aislada, necesitada de una política económica concertada, a la que "no benefician decisiones individuales que sólo sirven a corto plazo" y donde los tipos de interés permanecerán estables más tiempo, debido a su debilidad económica y la de su divisa.

De otro, EEUU y los mercados emergentes, con un “crecimiento paralelo y sincronizado”, que toma las riendas de la economía mundial. El primero, gracias a la puesta en marcha de un círculo virtuoso que permite a las empresas obtener mayores ganancias a la par que se liberan de sus stocks, lo que mejora su liquidez y abre la puerta a nuevas inversiones y contrataciones. La contraparte negativa son las familias, cuya riqueza se ve afectada por la caída de los precios inmobiliarios, si bien el empleo podría empezar a reactivar esta situación. “EEUU se aferra al vagón del liderazgo junto a gigantes emergentes como India o Brasil, lo que deja a Europa prácticamente sola”, apostilla Ouhaba.

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