Los inversores utilizan mejor los ETF que los fondos de gestión activa


Los inversores entran y salen de los mercados en lo que popularmente se conoce como market timing. Generalmente, compran cuando éstos han subido y venden cuando han caído. Esto hace que las rentabilidades que muestran las fichas de los fondos no siempre casen con los retornos que, en realidad, obtienen los inversores. Da igual que el vehículo a través del que se instrumenta la inversión sea un producto de gestión activa o pasiva.

“Lo difícil es comprar algo que haya tenido dos años malos. Hay que mirar a largo plazo. Existen fondos excelentes que el inversor tiende a comprar y vender en los peores momentos. Debes entrar cuando crees que está barato, aguantar si sigue cayendo y confiar en que se dará la vuelta. La convicción es importante”, explicaba Diego Fernández Elices, director general de Inversiones en A&G Banca Privada, en una entrevista con Funds People. En los últimos años se han producido casos en España muy significativos. Uno de los más sonados ha sido el del M&G Optimal Income.

Tras el fuerte crecimiento patrimonial experimentado hasta 2014, entre 2015 y 2016 las dudas sobre su capacidad para gestionar la liquidez y continuar ofreciendo buenos resultados derivó en reembolsos que le hizo perder al producto un tercio de sus activos. En España, el producto perdió la calificación de Favorito de los Analistas de Funds People. Sin embargo, Richard Woolnough manejó bien esta situación y fue capaz de generar en 2016 una rentabilidad del 7%, lo que devolvió nuevamente el interés de los inversores en la estrategia y la confianza de los selectores, recuperando en 2017 la calificación de Favorito de los Analistas.

La cuestión es que esta tendencia a comprar y vender en los momentos más inoportunos afectan tanto a los fondos de gestión activa como pasiva, si bien en el caso de estos últimos la brecha entre rentabilidad la rentabilidad que aparecen en las fichas y la que obtiene el inversor es menor. Así se desprende de un estudio realizado por Morningstar en Estados Unidos, que muestra que los inversores en fondos índice se ven menos afectados por el market timing que los inversores en fondos activos, independientemente de la categoría de la que se trate.

En términos generales, el gap de rentabilidad entre los retornos anualizados que han generado los fondos de gestión activa en los últimos diez años y los que recogieron los inversores americanos es del -2,48%, mientras que en el caso de los fondos índices fue del -1,84%, lo que evidencia el mejor uso que se hace de las estrategias de gestión pasiva. En puntos básicos, la diferencia entre las primeras y las segundas es de 64 puntos básicos. En algunas categorías, como la renta variable americana, la brecha entre ambas es mucho mayor, de hasta 244 puntos básicos.

“Una de las explicaciones es que los inversores en fondos pasivos se ven menos decepcionados por las rentabilidades obtenidas que los inversores en fondos activos y, por lo tanto, tienen menos tendencia a realizar movimientos con sus fondos”, revela Fernando Luque, editor financiero en Morningstar. Del análisis de los datos se observa que el gap va aumentando a medida que se amplía el periodo sobre el que se realiza el estudio. Cuanto más largo es el plazo, más se amplía el gap.

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