“Los inversores seguirán incrementando la exposición a deuda emergente”


La deuda emergente sigue siendo un mercado atractivo para la inversión. Así lo cree Yacov Arnopolin, gestor jefe del equipo de deuda emergente de Goldman Sachs AM, quien considera que “aunque será difícil que esta clase de activo llegue a los niveles de rentabilidad de los últimos años, podríamos esperar para este año retornos elevados de un dígito”. Los fuertes flujos registrados por esta clase de activo evidencian el interés que existe por los bonos emergentes. Esto es algo que, según el experto, continuará en el futuro, sobre todo por parte de inversores institucionales y fondos de pensiones, muchos de los cuales partían de posiciones iniciales del 0%.

En una entrevista concedida a Funds People, Yacov Arnopolin, cuyo equipo ganó el Premio Expansión 2012 con el fondo GS Global EMD como mejor fondo de su categoría, se muestra especialmente optimista sobre la deuda emitida en moneda local, una clase de activo que en su opinión goza de un mayor potencial en términos de rentabilidad. “Esto es así por tres razones. En primer lugar, porque las tires que ofrece este segmento del mercado se sitúan actualmente entre el 5% y el 6%. En segundo término, por el positivo impacto que tiene el potencial de apreciación de la divisa. Y, en último lugar, el favorable entorno macroeconómico del que suelen disfrutar estos países”, afirma el experto.

A ello habría que añadir el alfa que aporta el gestor. “En esto somos especialistas, al contar con un equipo con un track record de 13 años que ha sido capaz de batir al índice en 11 de las 13 ocasiones. Los fundadores de la estrategia siguen con nosotros, distribuidos entre las sedes de Londres, Nueva York y Singapur". Según explica, “el reparto geográfico de nuestro equipo nos permite visitar las empresas ‘in situ’ para conocer de cerca su negocio. Todos los miembros del equipo están en permanente contacto, tanto entre ellos como con otros equipos de la firma, lo que nos ayuda a conocer mejor cada compañía”, indica. Esta labor de interacción es especialmente importante con los equipos de ‘commodities’.”

En este sentido, Arnopolin afirma que a lo que se dedica el equipo es al análisis fundamental del balance de las empresas, teniendo en cuenta asimismo los condicionantes macroeconómicos. “No podemos ser optimistas sobre cada país. Cada uno tiene sus problemas. En general, el riesgo crediticio es bajo. Estos países cuentan con superávits por cuenta corriente y una deuda con respecto al PIB que es de aproximadamente un tercio con respecto a la de las economías desarrolladas”. El gestor reconoce que la política ultra laxa seguida por los bancos centrales ha hecho que muchos inversores se estén posicionando de manera estratégica en esta clase de activo.

Los fuertes flujos registrados hasta ahora por el mercado de deuda emergente ha hecho que muchos inversores se pregunten si estamos ante una burbuja. “En mi opinión, esto no es así. Las características de una burbuja hacen referencia a valoraciones elevadas, periodos de rápida apreciación y dinero nuevo que entra en el sector. Está entrando dinero del inversor minorista, pero es el institucional el que ha elevado su peso de una manera más clara. Los bancos centrales han buscado diversificar sus reservas en divisas distintas al dólar y el euro. Creo que los inversores institucionales seguirán incrementando su exposición a los bonos emergentes”, señala.

El mercado de bonos emergente se puede dividir en tres categorías. Deuda soberana emitida en dólares, deuda soberana en moneda local y bonos corporativos (también en moneda local). A juicio de Arnopolin, los dos últimas categorías son las que presentan las mejores oportunidades de inversión. En cuanto a la deuda soberana ‘local currency’, el experto ve interesante China, México e India. En lo que respecta a la deuda corporativa en moneda local, el gestor considera que existe mucho valor en el sector petrolífero. “Nuestra presencia local en Asia es clave, ya que el 40% de las emisiones corporativas provienen de esta región”, indica el experto.

En un entorno de mercado en el que muchas empresas emiten para cubrir sus necesidades de financiación y otras simplemente lo hacen por el buen momento de mercado que existe para llevar a cabo las emisiones, la clave según Arnopolin está analizar cuál será el estado financiero de la empresa después de la emisión. “Lo importante es tener en cuenta el apalancamiento final de la empresa”. En lo que respecta al gran riesgo a evitar por todo gestor de renta fija, el riesgo de ‘default’, el gestor de GSAM cree que el ratio de impago estará por debajo del rango que existe en el mercado de high yield estadounidense.

El otro factor al que el equipo presta especial atención es la liquidez. “Aún si nos gustase mucho la emisión, examinamos con mucho detenimiento tanto la liquidez del activo como los gastos de trading”. De hecho, el experto reconoce que la iliquidez del activo les ha obligado en más de una ocasión a descartar opciones de inversión. En términos de duración, Arnopolin asegura que el equipo está infraponderado en términos de duración con respecto al índice de referencia, manteniendo una duración por debajo de los cinco años del benchmark. El objetivo: proteger la cartera en caso de subida de los tipos de interés.

Además del GS Global EMD, la gestora estadounidense dispone de otros fondos de deuda emergente, como el Goldman Sachs Growth & Emerging Markets Corporate Bond Portfolio o el Goldman Sachs Growth & Emerging Markets Debt Local Portfolio.

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