“Los institucionales han mantenido posiciones en deuda emergente porque su historia sigue siendo fuerte”


Los cambios más destacables que se han producido en el segmento de deuda emergente en los últimos años, según Bernard Hunter, director ejecutivo de renta fija en UBS Global Asset Management, han sido una fuerte mejora de la calidad crediticia -que ha hecho que más bonos hayan pasado del universo de alta rentabilidad a formar parte del de grado de inversión-, el desarrollo del mercado corporativo –que ofrece muchas más oportunidades en la medida que las empresas van accediendo a la financiación internacional y no sólo los gobiernos- y el desarrollo de los fondos que invierten en este mercado. Un mercado que, a pesar de las últimas dificultades, ofrece oportunidades que hacen descartar una salida masiva de los inversores. “En los últimos meses los institucionales han mantenido posiciones porque la historia de este activo sigue siendo fuerte”, comenta Hunter. Los locales aún son pocos, pero darán el salto cuando se desarrolle la industria de fondos de pensiones, como ha ocurrido en Chile, momento en que los flujos extranjeros serán menos importantes para determinar los destinos del mercado global de renta fija emergente.

En UBS Global AM lanzaron en 1995 un fondo que refleja su visión estratégica sobre esos mercados y que invierte tanto en deuda externa en “hard currency” como en deuda local y en divisa local, si bien en los últimos meses han desarrollado tres nuevos productos más de nicho: el primero, lanzado en enero de 2010, invierte en deuda asiática (sin Japón) en dólares (tanto pública como corporativa); el segundo en deuda de Asia sin Japón en divisa local, sobre todo deuda soberana, lanzado en enero de 2011; y el tercero es un fondo global que invierte en deuda emergente local con vencimientos menores a un año, inaugurado en agosto del año pasado y que prioriza la exposición a divisa a las rentabilidades.

“En un contexto de encarecimiento de los alimentos y las materias primas, la selección de las emisiones es ahora más importante”, señala Hunter. Las apuestas estratégicas de la gestora, que se materializan en el primer fondo, se traducen ahora en la sobreponderación de mercados como Brasil, Polonia o de forma táctica, Indonesia en la parte de deuda local. De hecho, actualmente también juega de forma táctica la subida de la inflación a través de bonos ligadas a la misma –pues suelen ser bonos caros- en países como Brasil, con atractivas rentabilidades reales.

En deuda externa, se decanta por países cuyos diferenciales se dispararon tras la crisis de Lehman Brothers y que aún tienen potencial de estrechamiento, sobreponderando los de mayor beta como Argentina, Venezuela, Hungría o Pakistán, mientras infrapondera México. En el caso de Rusia, aunque es un país con menor beta, también lo sobrepondera gracias a sus fundamentales. En este caso se trata de obtener beneficio de la reducción de spreads y minimizar el riesgo de tipo de interés que viene incorporado dentro del componente US Treasury de los bonos en dólares. “Aún hay espacio para el estrechamiento, aunque no tanto como en 2009”, señala Hunter. Y es que la selección se hace a través de una combinación de análisis bottom-up y top-down.

A la hora de jugar la temática de deuda local, el fondo es flexible para reducir riesgos, por ejemplo, poniéndose corto en deuda local de un país pero sobreponderando su divisa, la tercera pata del fondo. “Si hay un gran evento inesperado o un cisne negro, la diversificación del fondo en deuda local, deuda en dólares y divisa local emergente ayuda, pues las tres partes suelen tener un peso similar en cartera, aunque puede cambiar en función de las circunstancias”, señala Hunter. Como ejemplo, el equipo infrapondera deuda mexicana pero la sobrepondera el peso, beneficiado por la recuperación en EEUU y la evolución alcista del crudo. En divisas, confía en una apreciación en general, pues ha venido ocurriendo de forma estable desde 1997, si bien sobrepondera el peso mexicano, el real brasileño, el rublo y las divisas de Malasia e Indonesia.

Reacción racional

Con respecto a las crisis en Oriente Medio y el Norte de África, cree que los inversores han reaccionado de forma moderada y racional. Y con respecto a Japón, considera que los problemas desencadenados por el terremoto no tendrán un gran impacto en el crecimiento de países vecinos como China. Sobre la forma de gestionar otro de los riesgos, la subida del crudo, dice que en caso de desestabilizarse jugarían la situación inviertiendo en productores de petróleo, aunque no se trata de su escenario central. Al hablar de la inflación, Hunter comenta que los bancos centrales emergentes han hecho un gran trabajo y que seguirán subiendo tipos en el futuro –algo que muchos bonos ya lo han recogido en precio-: “Si pensáramos que este tema se descontrolará no tendríamos la cartera que ahora tenemos”, asegura.

Por calidad, afirma que más de la mitad de la cartera está compuesta por deuda con grado de inversión, pues aunque sigue la misma pauta que la de high yield, se comporta de forma menos extrema. También se decanta por títulos más defensivos como los BBB en vez de BB y B, y es positivo por ejemplo en firmas gasistas y petroleras, telecos o bancos rusos.

 

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