Los grandes bancos centrales se preparan para evitar la gran crisis


La tensión ante lo que pueda ocurrir tras las elecciones griegas es total y los grandes bancos centrales mundiales están preparándose para intentar evitar cualquier hecatombe. Los más agoreros (y son muchos) temen que las consecuencias de un resultado electoral incierto lleve a la salida de Grecia del euro y que eso provoque in extremis una ruptura total de la moneda única. Las consecuencias de una vuelta al dracma podrían ser para los bancos mundiales, sobre todo europeos, mucho más perniciosas que las de la caída de Lehman Brothers, que a punto estuvo de llevarse por medio a los grandes bancos de todo el mundo.

Los grandes bancos centrales, desde la Reserva Federal hasta el Banco de Japón, pasando por el de Inglaterra, Suiza y, obviamente, el BCE, tienen planes para intentar frenar cualquier contagio. Mario Draghi, presidente del BCE, aseguró hoy en Fráncfort, que esta institución está preparada para entregar nueva liquidez a las entidades en caso de que la necesiten, al igual que ha hecho durante toda la crisis. De esta forma, abrió la posibilidad de volver a realizar subastas a tres años (LTRO), que es lo que están demandando insistentemente los bancos españoles. También dejó la puerta entreabierta a la opción de bajar tipos (si la situación se tensa todavía más), ya que reconoció que no existen riesgos de inflación en la eurozona.

El presidente del BCE se mostró muy preocupado por lo que pueda ocurrir a raíz de las elecciones griegas. Aseguró que “hay serios riesgos”, sobre todo, derivados de la creciente incertidumbre.

El Banco de Inglaterra, por su parte, ya ha anunciado que dará a los bancos en las próximas semanas liquidez barata por un importe aproximado de 100.000 millones de libras (unos 125.000 millones de euros) y está dispuesto a realizar cuantas sean necesarias para incentivar la financiación a empresas y hogares, según su gobernador, Mervyn King.

También el Banco de Japón está preparado para soltar la munición en caso de que sea necesario. Sus autoridades ya han advertido de que responderán a cualquier movimiento brusco no deseado de su moneda como sea necesario, lo cual en el mercado se ha interpretado como un intervención para evitar que los inversores lleven al yen a una cotización demasiado alta mientras buscan mantenerse a salvo del euro. Previamente había advertido algo similar el Banco Nacional de Suiza.

No es la primera vez que los grandes bancos centrales del mundo se ponen de acuerdo para llevar a cabo medidas extraordinarias y de gran calado para intentar evitar una crisis de dimensiones inasumibles. La primera vez que lo hicieron fue con el estallido de la crisis subprime en agosto de 2007. Entonces, lanzaron un gran programa de liquidez para evitar el colapso de la banca mundial.

Lea aquí los temores de los gestores a una posible salida de Grecia del euro. 

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