Los gestores no mueven ficha tras la bajada de rating a Portugal


La bajada de rating efectuada la semana pasada por la agencia Fitch a la deuda soberana de Portugal no pilló desprevenidos a los gestores de fondos que invierten en la Península Ibérica, pues era algo que “ya estaba más que descontado por el mercado”, según Gonzalo Lardiés, director del área de gestión de BPA AM. De ahí que no se hayan visto obligados a mover posiciones. “Grecia abrió la veda y dio la voz de alarma pero a partir de ese momento ya quedó claro qué candidatos venían detrás, por lo que lo ocurrido era un riesgo ya incluido en las valoraciones”, explica.

Además, Lardiés asegura no haber movido sus posiciones en el país luso, que ascienden a entre el 8% y el 10% de su cartera. A otros, como Joaquín Casasús, director general de Abante Asesores Gestión, la noticia les pilló fuera del mercado tanto de deuda como de renta variable, del que salieron incluso antes de que estallaran los problemas en Grecia. “Desde hace meses, no nos gusta ninguna parte del espectro de deuda europea, ni de países periféricos ni alemana, porque creemos que ofrece poco valor”, afirma.

La prueba de esa anticipación se vio en los spreads de crédito, que han estado cotizando desde primeros de año en niveles significativamente superiores a los 120 puntos básicos, llegando a picos de casi 250, “muy por encima de los diferenciales de la deuda alemana, que han fluctuado alrededor de los 20 puntos básicos”, aclara Iván Martín, director de renta variable de Aviva. De hecho, la decisión de Fitch no afectó a los tipos de deuda soberana, frente al impacto mayor que tuvo en renta variable.

Preparación desde principios de 2010

Los gestores aseguran que se prepararon para potenciales hechos como éste a principios de año, tratando de evitar entrar en compañías endeudadas y con exposición al ciclo. En concreto, Lardiés apuesta por firmas de materias primas, menos dependientes de la economía portuguesa, en línea con Martín, que considera que “la mejor estrategia en renta variable es estar en compañías con fuertes ventajas competitivas y con un sesgo exportador, cuya evolución de negocio sea poco o nada sensible a la economía donde reside”. Como ejemplos de empresas españolas con este sesgo, y buenos fundamentales a medio plazo, señala a CAF, Tubacex, Acerinox, Ence, Viscofan, Prosegur o Grifols.

Con la misma filosofía, Rui da Mota Guedes, gestor de Siitnedif, invierte desde hace meses en firmas más defensivas, es decir, con la mayor exposición posible al exterior, como los grandes bancos españoles, Santander y BBVA, evitando los pequeños. Y todo, pese a que los bancos ibéricos fueron los más perjudicados por la noticia, ya que se encarece su financiación exterior y porque tienen más exposición al ciclo inmobiliario. Aun así, y frente a una reacción indiscriminada cuando salieron a la luz los problemas griegos, “el mercado ha sido más selectivo estas últimas semanas”, asegura Casasús.

Próximas bajadas de rating en España

Con respecto a las implicaciones para España, los gestores no descartan próximas bajadas en la calificación de su deuda. Para Martín, “lo realmente preocupante es la mala situación actual de las cuentas públicas que subyace tras las bajadas, acompañada de unas perspectivas a futuro no muy halagüeñas, y ya no sólo para Portugal, sino también para España, Grecia y algunos otros países como Irlanda o Italia”. Debido al aumento del gasto público que han derivado en déficits fiscales nunca vistos antes en la mayoría de países, Lardiés considera que medidas impopulares como la subida de impuestos darán credibilidad a los gobiernos, en cuando “demuestran mayores posibilidades de repago de la deuda, lo que se refleja en el rating”, explica. De ahí que considere improbable que las agencias rebajen la nota a España en los próximos seis meses pero no se atreve a hacer previsiones más adelante.

En la misma línea, y aunque no cree que ocurra a medio plazo, tampoco lo descarta Rui da Mota Guedes, si la economía empeora. “Lo ocurrido la semana pasada no es un gran signo de estrés, pero será preocupante si los gobiernos no logran presentar un plan viable”, asegura. De hecho, considera que es precisamente el trabajo de los gobiernos, intensificado tras lo ocurrido en Grecia, el que puede llevar la calma a los mercados.

Para Casasús, tampoco sería descabellado que los ratings se ajusten a los mayores déficits, pero no sólo en España, “también en Reino Unido y EEUU, pues este último cuenta con una calificación triple A, idéntica a la de 2004, pese a que sus condiciones económicas han cambiado”. Si eso ocurriera, la reacción en el mercado sería bien distinta y probablemente exagerada según Casasús, que asegura que los gestores ya tienen en consideración esa nueva realidad.

Bajada de puestos en el ránking mundial

Para Iván Martín, las consecuencias a largo plazo para los países periféricos, cuyas economías están caracterizadas “por no ser competitivas, tener una baja productividad y contar con sectores subvencionados, alto desempleo estructural y alto nivel de fraude y obligaciones futuras”, es que se reengancharán a la economía mundial en una peor posición. “Se verán obligadas a incrementar la presión fiscal, lo que tendrá efectos negativos en el crecimiento a largo plazo”, explica.

Con todo, los gestores no creen que se produzcan defaults periféricos. Según Casasús, la UE sólo está torturando a Grecia: “Como al torturado que hunden la cabeza en un barreño, la UE debe hacer creer a Grecia que se va a ahogar para obligarle a reaccionar, pero sin dejar que eso ocurra”, asegura. Como prueba de sus buenas intenciones está la medida del Banco Central de bajar el nivel de rating que exige a los colaterales de deuda para sus préstamos, lo que facilita la financiación a los bancos griegos.

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