Los gestores españoles de renta variable, divididos con la evolución de Pescanova


Pescanova ha puesto de manifiesto en los últimos días la relación de amor-odio que puede suponer el hecho de tener una small cap en cartera: participar en un modelo de negocio atractivo con gran potencial de revalorización bursátil pero a expensas de asumir una fortísima volatilidad ligada a su menor liquidez y estar expuesto a las decisiones de unos equipos gestores que no siempre son transparentes.

Dos caras de una misma moneda que, ante lo sucedido, dividen a los gestores españoles de renta variable a los que la situación ha pillado invertidos. Así, están los que, a pesar de todo, consideran que su modelo de negocio es positivo y compensa el riesgo de estar expuesto a una compañía con una gestión muy personalizada, y los que creen, por otro lado, que mientras no haya transparencia y claridad sobre su gestión, tampoco lo puede haber sobre sus fundamentales.

En el primer grupo está Gonzalo Lardiés, gestor del BPA Fondo Ibérico Acciones, al que la suspensión de cotización pilló con una exposición de entorno al 3,5% de su cartera, después de que hubiera reducido posiciones desde el 5% a finales de 2012. Y de momento, mantendrá esa posición porque considera que el negocio en sí no ha cambiado, y en vista de la evolución positiva de los bonos convertibles de la empresa, recientemente emitidos, que ya cotizan al doble de sus mínimos.

“Seguiremos mientras el objeto de la inversión no cambie. Es una de las compañías industriales de las que adolece el Ibex 35”, afirma, aunque reconoce que lo ocurrido genera desconfianza y no ayuda a mejorar la mala imagen, en términos de transparencia, que ya tiene la compañía. Para Lardiés, esa falta de transparencia es “un mal más común de lo que parece” en pequeñas compañías y era algo que ya conocían y asumían, a pesar de la asimetría de información que genera el hecho de que ellos tengan que ofrecer información detallada a sus partícipes. Y es que el gestor considera que a veces es más fácil encontrar valor en compañías de pequeña capitalización que en las grandes. “El riesgo va de la mano de la rentabilidad”, recuerda.

En el segundo grupo de gestores y accionistas más indignados estaría Alfonso de Gregorio, director de gestión de Gesconsult, que como respuesta a lo ocurrido venderá todas las posiciones que tienen los fondos de la gestora en Pescanova para ver pasar los toros desde la barrera. “Lo ocurrido ha matado bursátilmente a la empresa y lo que queda son meramente movimientos especulativos”, dice. El experto castiga así la incertidumbre y las “bofetadas” a las que está sometiendo a sus accionistas un equipo gestor sin la sensibilidad necesaria.

“No se sabe qué pasará y hemos oído todas las opciones, desde que se ha cometido fraude hasta que hay una lucha de poder interna, pasando por la falta de refinanciación o que han conseguido un acuerdo con los bancos pero no les gusta”. Y cree que esa incertidumbre no compensa: “A simple vista la empresa parece ahora muy barata pero ya no es una cuestión financiera si no más profunda, relacionada con el equipo gestor y un presidente de confianza o no”, dice. Por eso defiende la venta aunque, cuando termine todo el proceso y se aclare la situación, podrían replantearse entrar de nuevo.

¿Riesgo en otras small caps?

Lo ocurrido con Pescanova conduce a la pregunta de si la historia puede repetirse con otras firmas. De Gregorio llama la atención sobre la caída de otros valores de pequeña capitalización el mismo día que Pescanova volvió a cotizar, y sobre la lección que deberían aplicarse compañías poco transparentes como CAF, que ha caído más del 10% en las últimas sesiones. Pero ninguno de los dos gestores cree que haya riesgo de quiebra en sus principales posiciones de small caps.

Gesconsult tiene Vidrala, Duro Felguera, Europac o Corporación Financiera Alba y De Gregorio señala la escasa deuda de la primera, la caja de la segunda y, a pesar de la mayor deuda de Europac, el logro de su refinanciación hasta 2015. Lardiés destaca sus apuestas por firmas como Almiral o Rovi, farmacéuticas que podrían sorprender negativamente por la incertidumbre sobre el desarrollo de nuevos productos pero sin riesgo financiero. Por eso descarta que la historia de Pescanova –que llegó a caer el 60% en las dos sesiones posteriores a su vuelta a la cotización tras la suspensión, aunque ayer subía más del 20% ante rumores de un supuesto inversor que reforzaría el capital–, se repita en su cartera.

Además de los fondos de BPA Global Funds y Gesconsult, algunos de los fondos más expuestos a Pescanova a finales de 2012 eran Metavalor, de Metagestión (con cerca del 6%), Ibercaja Small Caps e Ibercaja Alpha, con posiciones por encima del 4%, Bankia Small & Mid Caps España o March Global, con más del 3% de su volumen a finales del año pasado según datos de Morningstar.

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