Los gestores dirigen su renovado apetito por el riesgo a las bolsas emergentes


En espera de una segunda oleada de quantitative easing o inyecciones de liquidez y abaratamiento del crédito, los gestores están canalizando su renovado apetito por el riesgo hacia las bolsas emergentes, los sectores más cíclicos y las materias primas, según la encuesta mensual de gestores de octubre de BofA Merrill Lynch, en la que participaron 194 profesionales con 492.000 millones de dólares bajo gestión. Así, el 49% de los asset allocators sobreponderan los mercados en desarrollo, lo que supone un crecimiento de 17 puntos porcentuales desde el mes anterior.

De hecho, el nivel de riesgo que los inversores están tomando en sus carteras creció de la forma más intensa vista desde abril de 2009. Los hedge funds siguen aumentando su exposición neta a renta variable y la proporción de gestores tradicionales sobreponderados en renta variable se triplicó, desde el 10% de septiembre hasta el 27% de octubre, mientras los que sobreponderan liquidez cayó del 18% al 6%.

En este escenario, el apetito por acciones de EEUU (con el 5% de infraponderación), la eurozona (con el 3% de sobreponderación) permaneció estable mientras los inversores se muestran menos bajistas con Reino Unido y aún más con Japón. Además, los gestores son más optimistas con respecto al crecimiento en China para el próximo año: el 19% espera que la economía se fortalezca, desde el 11% de septiembre. Quizá por ello, el apetito por las materias primas se disparó en la encuesta de octubre, pues la demanda se recuperó, con el 17% de los expertos sobreponderando este activo, frente al 4% de un mes antes.

El mayor apetito por el riesgo también se manifestó en la composición de las carteras, que vieron reducidas las posiciones en sectores defensivos como las utilities, (infraponderadas por el 25% del panel frente al 11% de septiembre) y aumentadas las de valores cíclicos y de crecimiento, principalmente industriales (con el 15% de sobreponderación, desde el 4% de un mes antes), materiales y tecnología. “Los valores europeos, sobre todo los cíclicos, cabalgan a la cola de las expectativas de quantitative easing mientras aún no hay señal de recuperación en los fundamentales macroeconómicos”, comenta Gary Baker, responsable de estrategia de renta variable europea en BofA Merrill Lynch Global Research.

Optimismo corporativo

Los inversores también son más optimistas sobre las previsiones de beneficios empresariales y quieren ver en los directores financieros una actitud más agresiva que se traduzca en mayores inversiones en sus negocios, una distribución del exceso de liquidez entre sus accionistas vía dividendos y un aumento del endeudamiento. Así, al 41% le gustaría ver una distribución del exceso de liquidez (o la realización de adquisiciones) y una subida de la deuda, desde el 34% del mes pasado. La proporción de inversores que quieren que las firmas prioricen sus balances se ha ido reduciendo a la mitad mes a mes, cayendo hasta el 11%, el mismo porcentaje que cree que los beneficios mejorarán en 12 meses, desde el 2% de septiembre.

En lo que las dudas persisten son acerca de la evolución del dólar y el euro. Cada vez más inversores (el 45%) piensan que el billete verde está infravalorado, pero sólo el 12% cree que subirá en los próximos 12 meses. La perspectiva de mayor QE en EEUU ha aumentado las expectativas de inflación, desde el 9% hasta el 27%. Con respecto al oro, el 24% cree que está sobrevalorado, el doble que hace dos meses.

 

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