Los gestores de renta variable española aportan calma en la tormenta


Los gestores de fondos de renta variable española siguen la evolución de los mercados con la convicción de que los inversores están sobrereaccionando a problemas nada nuevos. En un agosto atípico en el que han optado por trabajar o en el que la tormenta bursátil les ha confinado en la oficina, optan por la tranquilidad, realizando mínimos movimientos en sus carteras o aprovechando la situación para añadir posiciones y comprar valores con potencial y, tras la reciente corrección, a unos precios de ganga.

En el primer caso está Francisco Gradaille Vilar, gestor del fondo Caja Ingenieros Iberian Equity, que opta por la calma en un entorno donde la nota dominante son los nervios, realizando pequeños movimientos en su cartera –consistentes en vender acciones de valores que no han caído mucho y compras de otros muy castigados-, pero rechazando cambios bruscos como la entrada en el sector financiero. “Confiamos en la revalorización a largo plazo de compañías con baja deuda y sin riesgo regulador y no somos amigos de realizar movimientos bruscos en el portfolio en medio de grandes subidas o bajadas de mercado, porque eso aumenta el riesgo de la inversión si entramos con mal pie. El inversor tranquilo es el que busca la rentabilidad a largo plazo; a corto, es como jugar a la lotería”, resume, poniendo el ejemplo de las acciones portuguesas que tienen en cartera que, tras la bajada de rating a Portugal, se han comportado muy bien.   

Gradaille, que tras irse de vacaciones ha vuelto al trabajo en un agosto agónico, asegura que tampoco está aprovechando para comprar debido a que el fondo normalmente está totalmente invertido y no cuenta con liquidez para hacerlo, si bien confiesa que actualmente ve oportunidades muy interesantes, en compañías con potencial que a los precios actuales resultan muy atractivas. Eso sí, huyendo de los bancos: “El argumento del atractivo estaría también justificado para los bancos españoles, pero el riesgo bajista sigue siendo muy fuerte”, asegura.

Alfonso de Gregorio, director de gestión de Gesconsult, coincide en evitar el sector financiero pero, a diferencia del gestor de Caja Ingenieros, opta por aprovechar los bajos precios para aumentar las posiciones de compañías que ya tienen en cartera, en cuyo potencial confían y con una presencia marginal en España. “De cara al verano, las posiciones en renta variable en nuestro fondo de bolsa estaban en niveles muy bajos –del 79% cuando el mínimo es el 75%- y en este momento de pánico en el que yo creo que se está produciendo una gran sobreventa, con valoraciones semejantes a las de los mínimos de marzo de 2009, aprovechamos los bajos precios para comprar acciones de empresas saneadas”, comenta. Entre ellas, destaca firmas como OHL, con un crecimiento de beneficios del 20% y un 85% del negocio fuera de España, que cotiza a un PER de 8 veces; Técnicas Reunidas, castigada en exceso y que va cayendo el 51% desde enero, o Europac, a un PER menor a 7 veces a pesar de que ha presentado resultados mucho mejores a lo esperado.  Por eso, para la segunda mitad de un mes en el que tampoco tendrá vacaciones, seguirá atento a las valoraciones y a las ratios de las compañías.

José Ramón Iturriaga, gestor de los fondos Okavango Delta y Kalahari Alfa, de Abante Asesores, también pasa agosto en la oficina y opta por la misma estrategia: la de aprovechar las caídas para comprar y jugar a la contra. Interpreta las últimas caídas como “movimientos de pánico en un contexto donde el dinero está de vacaciones y los movimientos se retroalimentan”, convencido de que el mercado tiene un suelo y lo encontrán. Un momento de sentimientos extremos, “pues el menor crecimiento ya está puesto en precio en las bolsas, por lo que aprovechamos para aumentar la ponderación en renta variable de España y la zona euro”, asegura. Iturriaga está comprando empresas de calidad que se han visto muy penalizadas como por ejemplo –y a diferencia de lo que hacen en Caja Ingenieros o Gesconsult- las financieras españolas (muy utilizadas hasta ahora como cobertura contra la crisis de deuda periférica) o compañías con exposición al ciclo global, también perjudicadas ante las dudas de recuperación.

Con respecto a la evolución el mercado, Gradaille asegura que en los primeros días –tras conocerse la rebaja de rating de S&P a EEUU- el comportamiento del mercado fue muy irracional, pues castigó de forma indiscriminada a firmas desligadas del problema de deuda y sobre todo fuera de los índices, posiciones que normalmente tiene en cartera. “Pero en los últimos días se ha racionalizado y se está castigando más a firmas ligadas a dicho problema, como bancos o sectores regulados –telecomunicaciones o utilities- de los que ya llevamos dos años fuera”, afirma. Hablando del futuro, asegura que los niveles en los que están las bolsas no se vieron ni en la crisis de 2008-2009 y que están muy sobrevendidas, aunque no descarta que debido a decisiones como la rebaja de rating, la actividad de los traders o los que toman posiciones cortas volvamos a ver días negros. Con todo, considera que, aunque el mercado no se recupere a finales de verano de las caídas de los últimos días, estas bajadas no podrán seguir durante mucho tiempo, sobre todo cuando el sector empresarial está saneado. “Si quiebra algún banco podría desmontar este argumento debido al riesgo sistémico, pero no creemos que ocurra, pues se han aprendido las lecciones de la quiebra de Lehman Brothers y los gobiernos no lo permitirán”, comenta, hablando de los últimos rumores sobre los bancos franceses.

 

Por su parte, Luis Bononato, gestor del Global Allocation, ha decidido reducir riesgo en la cartera a la espera de ver cómo va evolucionando el mercado. "Estamos intentando ver si conseguimos comprender qué está pasando, es de locos", dice. "Ahora sí que el mercado se ha convertido en un casino". En opinión de Bononato la locura de la semana pasada se debió, en gran medida, al trading electrónico y considera que es necesario poner algún tipo de límite a esa práctica. "Ha habido una competición de máquinas feroz", dice.

¿Qué hay detrás? Momentum, recesión o crisis de deuda

De hecho, tras la crisis no hay razones empresariales, sino que el mercado está descontando un menor crecimiento económico, una disminución de los beneficios y los problemas de deuda. Razones nada nuevas y que ya se consideraban, incluida la bajada de rating a EEUU, por lo que el gestor cree que detrás de lo que está ocurriendo está el momentum, que actualmente premia ponerse largos en oro y franco suizo y cortos en bolsa. Pero advierte de que “el mercado se cree superior a las autoridades y después se demuestra que no es así”, comentando la compra masiva de francos suizos a pesar del intento del Gobierno de devaluar esta divisa y la pasada por alto de la posibilidad de una tercera ronda de relajación cuantitativa en EEUU.

Para De Gregorio, más que el momentum lo que el mercado está descontando es una vuelta a la recesión ante el dato, relativamente nuevo, de ISM en EEUU, que se situó al borde del crecimiento-recesión. “Ya se descontaba un crecimiento menor ante una tendencia de datos desalentadores, pero el último dato ha desatado el miedo a una segunda recesión, pues el crecimiento es muy débil a pesar de los estímulos”, comenta, indicando que el tema de deuda no era nada nuevo y que el Gobierno podría responder con un QE3. Con respecto a la rebaja de rating a EEUU, asegura que el mercado “da excesivo protagonismo a las agencias de calificación” cuando en la crisis se ha demostrado su responsabilidad; algo que podría afectar ahora a Francia, a pesar de que las tres principales agencias han negado que vayan a recortarle el rating.

Para Iturriaga, lo que hay detrás de toda esta crisis de verano es el riesgo de que sigan los problemas con la crisis de deuda, que ya ha llegado a países como España, Italia y EEUU, y que los gobiernos sean incapaces de frenar el contagio y una quita en cascada. Para el experto, la situación está en un “nivel de autodestrucción tal que la solución está cerca y ya planteada: que Europa sea contundente y asegure que no habrá quitas de deuda soberana de ningún país excepto de Grecia”, comenta. Así, a la solución del rescate al país heleno y a las compras de deuda habría que añadir “un paso adelante definitivo, una vuelta de tuerca más con Merkel, Sarkozy y el BCE de la mano. Alemania debe dejar claro que no duda de la solvencia de sus socios, pues hasta ahora ha jugado a alargar la solución debido a la influencia política y de exigencia que le otorgaba la situación, pero ahora ya puede afectarle”, apostilla el gestor.

Bononato también considera que los vaivenes de agosto nada tienen que ver con la evolución de la economía y piensa que puede haber intereses en grandes jugadores en mover los mercados de esta manera. Cree que la prohibición de las posiciones cortas no beneficiará en manera alguna ya que "habiendo derivados, se puede seguir gestionando igual". Sí cree que sería buena una profunda reflexión sobre el papel de las agencias de rating y sobre el trading electrónico.

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