Los fuertes que ganan fuerza


“La crisis en Europa ha terminado”, declaró el presidente francés, Francois Hollande en un discurso pronunciado recientemente en Japón. Sin embargo, desde que la crisis económica comenzó hace cinco años muchos inversores se han mostrado reacios a volver a invertir en renta variable europea, debido a los complejos problemas en la región y a pesar del fuerte comportamiento registrado por su mercado de valores.

Gran parte de Europa sufre de altas tasas de desempleo y en la actualidad 19,4 millones de personas están sin trabajo. La recesión es la más larga desde la creación del euro en 1999, y ahora estamos en el sexto trimestre consecutivo de contracción. Incluso en abril hubo temores sobre el futuro del euro, debido a la confusión sobre el rescate de Chipre hasta que el país aseguró un paquete de préstamos por valor de 10 millones de euros con sus socios de la Unión Europea y el  Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero los mercados de valores han restado importancia a estos temores y ‘la compra de los dips' ha sido la estrategia correcta.

Desde los tiempos “oscuros” de hace cinco años, los instrumentos de estabilidad y solidaridad se han aplicado. Se ha producido cierta mejora en el gobierno económico de la eurozona, y la unión bancaria y nuevas normativas están incluidos en la agenda. En muchas regiones del mundo, los bancos centrales han impreso dinero, ofreciendo palabras de consuelo, y los mercados han subido considerablemente. Sin embargo, los comentarios de la Fed reflejan la posibilidad de que el QE podría relajarse antes de lo esperado, en Japón hay algunas dudas sobre si el denominado ‘Abenomics’ llegará a ser tan transformador como inicialmente se pensaba, y hay preocupaciones sobre China en relación a la capacidad del país para evitar un duro aterrizaje económico.

Dentro de este panorama, está claro que el aumento de la volatilidad está aquí para quedarse. Por otra parte, el dinero barato ha hecho que los inversores sean complacientes. Por ello, desde Threadneedle subrayamos que las empresas europeas no sólo son más baratas, sino que tienen rentabilidades por dividendo más altas que muchos campeones mundiales. Hemos visto que los últimos datos económicos han mejorado, y los balances de muchas empresas europeas cotizadas son muy fuertes y tienen el dinero suficiente.

Por ejemplo, en el caso del fondo Pan European Fund de Threadneedle, invertimos en algunos de los líderes europeos a nivel global a los que denominamos como "los fuertes que ganan fuerza". Algunas de las compañías son Richemont, Swatch, Ferragamo, Volkswagen, Unilever y Amadeus. al igual que compañías de mediana capitalización como Persimmon, Merck o Kabel Deutschland, entre otras.

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