Los fondos monetarios mantienen su peso en un escenario plagado de retos


A pesar de los envites regulatorios, de las agencias de rating y de los mercados, los fondos monetarios mantienen su cuota. Estas circunstancias adversas sólo han conseguido que las gestoras españolas hayan reducido sus gamas muy ligeramente, apenas un 10% en los últimos cuatro años. Según los datos de Inverco, a finales de 2008, cuando se modificó por primera vez el reglamento de IIC que afectó a su definición, había en el mercado español 90 fondos de este tipo. A cierre de octubre de este año había 83. Contando que en noviembre tres fondos cambiaron de categoría hacia renta fija a corto plazo, los fondos monetarios disponibles actualmente son 80.

El golpe más duro vino con la primera modificación del Reglamento de IIC que afectó a su definición, lo que llevó a entidades como Ibercaja Gestión a transformar todos sus monetarios en renta fija a corto plazo. “En ese momento se endurecieron los requisitos sobre rating y duración, y pensamos que tenía poco sentido mantener estos productos porque la rentabilidad que podían ofrecer era exigua”, explica Miguel López, desde la dirección de la gestora. Ésa fue la actitud que también adoptaron otras entidades como BanSabadell Inversión, que hizo que la oferta se redujera a lo largo de 2009 en un 22%, pasando de 90 a 70 fondos. En ese contexto, gestoras como la de Banco Madrid ya crearon sus fondos con vocación de monetarios bajo la carcasa de renta fija a corto plazo, como sucedió con el Premium Ahorro, nacido en esas circunstancias.

Pero la oferta volvió a remontar hasta niveles previos a la normativa, hasta que en junio de 2011 hubo una nueva modificación que limitó sus activos invertibles a aquellos con calificación crediticia a corto plazo igual o superior a A2 según S&P o equivalente y, como excepción, exposición a deuda soberana con calificación crediticia mínima BBB-, según la Circular 3/2011, de 9 de junio, de la CNMV, que modificaba parcialmente la anterior circular sobre las categorías de instituciones de inversión colectiva en función de su vocación inversora.

Reacción comedida

Pero, ante este cambio regulatorio la reacción está siendo más comedida. Incluso aunque venga acompañado de una reducción masiva de los rating de la deuda pública y privada españolas, especialmente bancaria, y que complica y restringe enormemente su universo de inversión. O de bajadas de tipos de interés por parte del BCE en verano, que además dejó a los depósitos bancarios en la institución sin remuneración, quitando a los fondos monetarios una fuente tradicional de rentabilidad y obligando a muchos a limitaciones temporales de entradas. Este ambiente, junto con los retornos negativos en términos reales de algunos activos de calidad en un entorno de aversión al riesgo, complica enormemente el logro de rentabilidades.

Las gestoras se resisten a liquidar sus gamas, a pesar de que en otras categorías tendrían más posibilidades de inversión. Así, ni las gestoras de Santander o BBVA han hecho cambios en su oferta. Tampoco la de Unicaja, a pesar de que han contemplado la posibilidad con el fin de poder aumentar la duración del fondo "y dar un extra de rentabilidad al partícipe", pero a día de hoy no han realizado cambios, según explican en la entidad. En otras, esperan un detonante más fuerte, como una bajada de rating de la deuda española por debajo de BBB-, hasta bono basura. En Ahorro Corporación ni siquiera lo plantean. "En ningún momento nos hemos planteado su reconversión a renta fija a corto plazo, ya que en esa categoría tenemos oferta suficiente”, comentan.

En general, están dispuestas a hacer el sacrificio de adaptarse a las nuevas restricciones con tal de mantener su gama, dar respuesta al inversor más conservador y huir del riesgo que supondría dar derecho de separación, aunque en algunos casos es inexistente porque en los monetarios las comisiones de reembolso son atípicas.

Cambios en la oferta

Sin embargo, y a pesar de la resistencia de algunas entidades, los envites regulatorios, de rating y el complicado logro de retornos sí están llevando a plantear y materializar cambios a otras. Máxime cuando el último cambio legal que permite flexibilizar el rating de los activos en las carteras de los fondos hasta el nivel que tenga en cada momento la deuda pública española sin dar derecho de separación no les beneficia, pues si se viola su definición les obliga al cambio de categoría.

La entidad que ha renunciado a su oferta de monetarios ha sido Popular Gestión, que acaba de cambiar de categoría el Eurovalor Tesorería, para flexibilizar la gestión e invertir en depósitos. Según explica Rafael Hurtado, su director de inversiones, ya no hay monetarios como tal entre su oferta.

Aunque mantienen otros fondos monetarios y no renuncian a ellos en su gama de productos, Popular Banca Privada, Intermoney o Bankinter han reducido esa oferta, llevando recientemente alguno de sus monetarios a la categoría de renta fija a corto plazo. Mantener las políticas de inversión que venían aplicando, huir de las restricciones de las nuevas normas y de la dictadura de las agencias, y ofrecer rentabilidades más jugosas en un entorno de bajos tipos perjudicial para los instrumentos monetarios son sus objetivos.

En octubre, Bankinter dio el paso, cambiando de categoría un fondo, ahora Bankinter Ahorro Activos Euro. La razón, "poder seguir invirtiendo en depósitos bancarios", según explica Raúl Moreno, director de distribución institucional de fondos de la gestora del banco. En su caso, optaron por el beneficio al cliente de acceder a los tipos de las entidades financieras con menor calificación. Aun así, la gestora cuenta con siete fondos monetarios que invierten en deuda pública española, liquidez, y depósitos de entidades que tienen mayor rating, como Banesto o BBVA.

En noviembre, también dieron el paso en Popular Banca Privada, algo que llevaban meses planteando: "Cambiamos la política de inversión del PBP Tesorería para adaptarnos a los cambios de rating de la deuda pública española. La cartera es la misma pero si queríamos mantener la calificación de fondo monetario debía dejar de invertir en Letras de Tesoro. Hemos considerado que los inversores españoles que invierten en un monetario aceptan el riesgo del Estado español", dice Jordi Padilla, director general de Popular Gestión Privada. El nuevo fondo se llama PBP Ahorro Corto Plazo. Y también han hecho lo mismo en Intermoney Gestión con el Cajamar Monetario.

Los miedos

El riesgo al impacto del cambio en términos de flujos es una de las dudas más frecuentes entre las entidades para dar el paso, aunque a Bankinter le ha ido bien. "Hemos sufrido algunas salidas del fondo aunque en general, básicamente han seguido el ritmo de salidas de este año en monetarios. Quizás se haya notado algo más al inicio de la comunicación al cliente", dice Moreno. Para el experto, algunas de estas salidas se deben al desconocimiento de los motivos del cambio y al miedo a estar invertido en un fondo con un nivel de riesgo mayor. Por eso cree que otras salidas del fondo han sido hacia productos aún más conservadores como los garantizados de renta fija.

A Ibercaja tampoco le salió mal: cuando eliminaron los monetarios lanzaron el fondo Ibercaja Conservador, con vencimientos no superiores a 12 meses y que invertía en deuda pública española y depósitos de la caja aragonesa. Desde la entidad se muestran satisfechos con el cambio y creen que fue bien acogido por los clientes, pues su cuota de mercado se ha visto impulsada desde entonces.

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