Los fondos de M&G Investments con el sello Funds People


M&G Investments cuenta con seis productos que ostentan el sello Funds People en España. Son fondos que presumen de tener alguna de las tres etiquetas: A (Favorito de los Analistas), B (producto superventas) y C (fondo consistente). Uno de ellos tiene la B y la C. Se trata del M&G Optimal Income, producto de renta fija flexible que toma su nombre del objetivo principal del gestor, Richard Woolnough, que consiste en seleccionar activos que ofrezcan el flujo de ingresos más óptimo para la cartera. Es un fondo de renta fija core que trata de superar a los principales sectores de bonos en diferentes condiciones de mercado. El enfoque de inversión que sigue Woolnough empieza con un análisis top-down del contexto macroeconómico, que incluye las perspectivas de evolución del crecimiento económico, la inflación y los tipos de interés.

Los resultados de este análisis se utilizan en el proceso de toma de decisiones respecto al posicionamiento de duración del fondo y su asignación a las distintas clases de activo de renta fija. La selección individual de crédito se lleva a cabo con el soporte del equipo interno de especialistas de crédito de M&G, lo que facilita un análisis ascendente (bottom-up) de los mercados de bonos corporativos para complementar las opiniones del gestor del fondo. No hay restricciones en relación al número de bonos estatales, con grado de inversión o bonos high yield que pueden mantenerse en la cartera. El fondo también puede invertir en otros activos, como la liquidez, la renta variable (sólo en el caso de que las acciones de una compañía resulten más atractivas que el bono de esta misma compañía) y derivados. Woolnough puede usar los derivados con fines de inversión y para obtener una gestión eficiente de la cartera.

Otro producto ha destacado por su consistencia, lo que le ha permitido ganarse el sello C. Se trata del M&G European Strategic Value, fondo gestionado por Richard Halle y Daniel White, cuyo objetivo es hacer crecer el capital a largo plazo  (es decir, durante cinco años o más) invirtiendo al menos el 80% del fondo en acciones de compañías europeas (incluido el Reino Unido) que consideran infravaloradas. La estrategia de inversión se basa en la observación de que, a largo plazo, la inversión en valor obtiene resultados superiores a los del mercado. Los gestores de fondos utilizan un proceso de dos fases. La primera fase es cuantitativa: identifican los valores situados en el cuartil más barato de cada sector dentro del universo europeo de inversión. En segundo lugar, analizan las características financieras, empresariales y del equipo directivo de las empresas que han preseleccionado. El objetivo en este caso es evitar invertir en empresas que tienen barreras significativas a la reversión a la media, que se conocen como trampas de valor.

Los fondos con el sello B

El resto de productos cuenta con el sello B. Uno de ellos es el M&G European Corporate Bond. El fondo pretende maximizar los rendimientos totales invirtiendo fundamentalmente en bonos corporativos europeos con grado de inversión, aunque también puede invertir en deuda pública y high yield. El gestor, Stefan Isaacs, cree que los rendimientos se producen cuando se combinan una serie de factores macroeconómicos, de activos, sectoriales, geográficos y a nivel de los valores. Se aplica un enfoque de inversión dinámico, que permite al gestor del fondo modificar el mix de duración y exposición al crédito en función de sus previsiones. El fondo no tiene ningún índice de referencia, lo que permite un enfoque de inversión flexible y de alta convicción.

El M&G Global Dividend es otro producto con el sello B. Gestionado por Stuart Rhodes, el fondo utiliza un enfoque de selección de valores ascendente (bottom-up) centrado en el análisis fundamental de las compañías individuales. La estrategia de inversión consiste en identificar compañías que comprendan la disciplina de capital, que tengan el potencial para aumentar sus dividendos a largo plazo y que estén infravaloradas por el mercado. El gestor selecciona valores con diferentes motores de crecimiento de los dividendos, con el fin de diseñar una cartera capaz de afrontar diversas condiciones de mercado. El fondo mantiene en torno a unas 50 posiciones con un objetivo de inversión a largo plazo y un periodo típico de tenencia de 3 a 5 años. La rentabilidad del dividendo no es la prioridad para la selección de valores.

El M&G Dynamic Allocation es otro fondo con el sello B. En este caso, el producto está gestionado por el español Juan Nevado y Tony Finding. Lo que busca es obtener rentabilidades del 5% al 10% anual a medio plazo, con una volatilidad anualizada situada entre el 5% y el 12%. Al mismo tiempo, trata de generar rentabilidades positivas en un período de 3 años. Los gestores consideran que el mejor enfoque para cumplir estos objetivos se basa en la asignación flexible del capital en las diversas clases de activos, guiada por un sólido marco de valoración. Concretamente, intentan aprovechar casos donde los precios de un activo se desvían de lo que consideran como su valor “justo” o “fundamental”, debido a la respuesta emocional de los inversores a determinados acontecimientos y desarrollos. En su opinión, estos episodios crean oportunidades, ya que de medio a largo plazo, los fundamentales subyacentes deberían acabar imponiéndose a dichas emociones. Normalmente, la cartera está invertida de un 20% a un 60% en renta variable, de un 20% a un 80% en renta fija (incluyendo liquidez) y hasta un 20% en otros activos (principalmente acciones de compañías inmobiliarias y bonos convertibles).

El último fondo con el sello B es el M&G Global Convertibles. Gestionado por Leonard Vinville, el objetivo del fondo es proporcionar crecimiento del capital a largo plazo (es decir, durante cinco años o más) invirtiendo al menos el 70% del fondo en una gama de acciones convertibles de compañías de todo el mundo. Los convertibles son inversiones que pagan un tipo de interés establecido, pero que pueden intercambiarse por cantidades predeterminadas de acciones de compañías. El gestor pretende aprovechar las especiales características de los bonos convertibles, ya que estos instrumentos financieros pueden participar en las subidas de los precios de las acciones, a la vez que ofrecen una cierta protección frente a las caídas de precios. Uno de los elementos clave del rendimiento del fondo es el enfoque microeconómico y mundial que se aplica a la selección de convertibles basándose en la evaluación de las características fundamentales de las sociedades. El gestor del fondo no tiene ninguna directriz geográfica predeterminada ni límites determinados por visiones sectoriales o macroeconómicas. El gestor del fondo busca convertibles que proporcionen los mejores rendimientos ajustados al riesgo, al seleccionar participaciones donde la renta variable subyacente está infravalorada, la calidad crediticia es sólida y la opción de conversión presenta un precio interesante.

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