Los factores que justificarían un rally aún más prolongado de la renta variable


A falta de escasamente dos meses para que termine el año, parece que 2012 sería un buen año para la renta variable. La decisiva actuación emprendida por las autoridades monetarias ha elevado el apetito por el riesgo en un momento en el que el posicionamiento del inversor en esta clase de activos es muy bajo, una situación que lleva a pensar a los expertos de ING Investment Management que “el rally iniciado por las bolsas está lejos de haber concluido”. Esta situación es muy curiosa ya que, a principios de año, las expectativas sobre la renta variable no eran muy elevadas, lo que se tradujo en un posicionamiento muy prudente.

Según explica la gestora holandesa en un informe titulado ‘Las acciones han muerto: larga vida a las acciones’, los expertos de la firma señalan que la agresiva política monetaria llevada a cabo por los bancos centrales explica el buen comportamiento mostrado por los mercados en los últimos meses. “Estas ganancias se han consolidado recientemente, sin que se hubiesen producido recogidas de beneficios significativas. El carácter ilimitado del programa de compra de bonos por parte del BCE y los movimientos de la Fed podrían prolongar el efecto en el mercado”, aseguran desde ING IM.

Sin embargo, no serían los únicos factores que apoyarían a la renta variable. “Aunque la política monetaria puede alimentar el apetito por el riesgo, no se debería perder de vista el desarrollo macroeconómico y la evolución de los fundamentales empresariales”. Según la gestora, el deterioro de la situación económica en Europa sugiere que los fundamentales continuarán siendo débiles, si bien desde la firma observan algunos síntomas de mejora en lo que a los datos macroeconómicos se refiere. De hecho, los índices de sorpresas económicas en los mercados desarrollados han dejado de estar en territorio negativo.

Efectos visibles

Tal vez el efecto más visible sea la recuperación experimentada por el mercado de la vivienda estadounidense. “El sector inmobiliario americano está dando señales de vida. El incremento de los precios de la vivienda, unido a la favorable evolución de la renta variable, da una mayor sensación de riqueza a los hogares y, además, apoyan la confianza del consumidor y, por consiguiente, el gasto”, indican. En opinión de la entidad, las últimas medidas anunciadas por la Fed respecto a la compra de activos hipotecarios tardarán todavía algún tiempo en reflejarse en los datos macroeconómicos.

Otro de los aspectos que, según ING IM, apoyaría a la bolsa serían las valoraciones. “Las acciones cotizan a unos precios moderadamente baratos, no sólo en términos absolutos sino que también en relación con otra clase de activos de menor riesgo”. Esto lo evidenciaría el hecho de que, tal y como señala la gestora holandesa, los PER se muevan en niveles tan bajos, mientras que la rentabilidad por dividendo ofrecida por muchas compañías afincadas en economías desarrolladas excede el retorno ofrecido por los bonos. “No obstante, la historia nos ha demostrado que esto no ha sido una garantía para el mejor comportamiento de las acciones”.

Crecen los flujos hacia la renta variable

Asimismo, la gestora pone de manifiesto que los flujos hacia la bolsa están empezando a crecer. En este sentido, en ING IM han detectado un trasvase de la inversión desde monetarios a fondos de renta variable. También observan que durante las últimas semanas los sectores cíclicos han registrado un mejor comportamiento que los defensivos, “lo cual en nuestra opinión es una condición necesaria para que estos mercados suban aún más”. Todo esto no evita, sin embargo, que los riesgos permanezcan en el horizonte. “Aunque el riesgo sistémico en la eurozona se ha reducido, todavía existen algunas incertidumbres que podrían poner fin al actual rally. Una de ellas: lo difícil que resulta predecir a los políticos”.

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