Los expertos reclaman que las entidades ofrezcan productos socialmente responsables


La ISR debe impulsarse desde el lado de la oferta para que finalmente triunfe. Es una de las principales conclusiones de “La Semana de la IRS”, celebrada recientemente en Madrid, durante la que se presentó el Manual de la Inversión Socialmente Responsable con el que se pretende fomentar esta figura entre los inversores minoristas. Para Carlos Martínez Ozcariz, de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), “en estos momentos de ‘desafección’ generalizada con respecto a los productos bancarios, las entidades que apuesten claramente por la ISR ganarán credibilidad”. “De hecho −explica Iván Díez Sainz, country manager para España, Portugal y Andorra en Groupama Asset Management−, la implicación del sector ha resultado crucial en la promoción de la ISR en otros países, como Francia, donde la federación bancaria gala participó activamente en la elaboración del manual”.

Ante aquellos que afirman que se trata de un producto difícil de vender, Inés García-Pintos, presidenta de Spainsif, defiende que “la ISR contempla conceptos que se entienden intuitivamente, los denominados criterios ASG: ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo”.

A lo largo de “La semana de la ISR” se celebraron varias ponencias y mesas redondas en las que se trataron aspectos de actualidad relacionados con la oferta y la demanda de productos ISR, las características y condiciones para que se desarrolle este mercado y el marco regulatorio relacionado.

Los participantes incidieron en la relevancia de la Ley 27/2011, que obliga a los planes de pensiones de empleo a incluir en sus informes de gestión información sobre ISR a partir del 2014. Para Eduardo Deniz, responsable de Producto, Pensiones, de BBVA, “la aprobación de la ley ha facilitado que se hable del tema, pero estamos todos esperando a ver qué información exige finalmente el desarrollo reglamentario”. Por su parte, Manuel Álvarez, director de Vida y Pensiones de Caser, anima a las entidades a ser proactivas en este ámbito, ya que “el 33% de las comisiones de control no incluyen criterios ASG en su política de inversión porque nadie se lo ha planteado”.

En cuanto a la transparencia, Mercedes Valcárcel, directora de la Fundación ISIS y miembro del grupo de expertos en emprendimiento social de la Comisión Europea, habló del capital riesgo social, una figura que se verá potenciada tras la aprobación del “pasaporte” europeo para fondos capital riesgo y empresas sociales, pero destacó las dificultades para definir modelos de medición del retorno económico y el impacto social. Con respecto a los criterios de medición, Carlos Bravo, secretario de Protección Social y Políticas Públicas de CC. OO., explicó que ellos recurren a proveedores externos de información y que han observado que, en general, la medición de los aspectos sociales es la más deficiente. “Los inversores tenemos que exigir que nuestros proveedores sean transparentes en cuanto a los criterios que aplican”, afirmó.

En una mesa redonda sobre la situación actual y las perspectivas de la ISR, desde el punto de vista nacional e internacional, en la que participaron representantes de las cuatro grandes auditoras, Ramón Pueyo, director, Governance and Compliance, de KPMG España, comenzó hablando sobre la aparente contradicción entre el cortoplacismo inversor y el hecho de que los criterios extrafinancieros tengan cada vez más peso en el proceso inversor. Según Pueyo, “se trata de un problema de percepción, porque más del 30% de los gestores cuentan con políticas formales que incluyen criterios ASG y la calidad del equipo gestor es el principal factor de decisión para los inversores institucionales de largo plazo”.

Helena Redondo, socia de Deloitte del Área de Sostenibilidad, está de acuerdo: “Los analistas llevan tiempo incorporando criterios ASG, solo que ellos lo llaman ‘criterios de riesgo’. En España el tamaño de la ISR es simbólico pero los criterios de riesgo están creciendo mucho. Ahora solo falta mejorar la transparencia”. Tomás Pastor, Executive Director, Climate Change and Sustainability Services de Ernst & Young, añade: “Lo que está pasando en el sector financiero está muy relacionado con lo que pasa en la economía real y en la sociedad, y los criterios ISR tienen que ser parte importante del cambio de paradigma”.

 

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