Los expertos confían en que AIFMD se convierta en una marca tan reconocida como UCITS


Un año más, Luxemburgo acogió a finales de noviembre el congreso europeo sobre fondos de inversión alternativa celebrado por la Asociación de la Industria de Fondos de Luxemburgo (ALFI). Durante dos días, expertos en regulación, representantes de firmas de inversión alternativa y de asociaciones profesionales hicieron balance de los primeros 100 días de vigencia de la directiva de gestión alternativa (AIFMD) ante unos 600 profesionales de la inversión.

Cuatro meses después de la entrada en vigor de la polémica directiva –que endurece considerablemente los requisitos de información de las firmas con un patrimonio superior a 100 millones de euros que quieran comercializar sus productos alternativos en Europa, pone límites a la remuneración de los gestores y refuerza el papel del depositario−, se observa un cambio de sentimiento entre las gestoras, que empiezan a confiar en el potencial como marca de AIFMD.

“Cuando se presentó la propuesta para la AIFMD en 2008, la primera reacción de muchos gestores fue buscar la forma de no tener que cumplir con la directiva”, explica Jeff Rupp, director de Asuntos Públicos en INREV Bruselas. “Sin embargo, hemos observado un cambio de mentalidad y ahora los inversores institucionales se muestran cada vez más interesados por los fondos sujetos a la AIFMD. La directiva empieza a verse como una marca que ofrece seguridad y los inversores quieren beneficiarse de ello”.

No obstante, las opiniones siguen divididas entre los que creen que AIFMD implicará mayores costes operativos que lastrarán la competitividad del mercado europeo y los que confían en que la directiva abrirá la puerta a nuevas oportunidades de distribución, como ya ocurrió en el caso de la directiva UCITS. Según las encuestas realizadas entre los asistentes al congreso, una aplastante mayoría cree que AIFMD acabará convirtiéndose en una marca, aunque difieren en el plazo: un tercio opina que lo hará a corto plazo mientras que algo más de la mitad cree que el proceso será largo.

En palabras de Jiri Król, responsable de Gobierno y Regulación en la asociación de gestores de inversión alternativa AIMA, “antes de pensar en ella como una marca, es necesario que la directiva cumpla con sus objetivos políticos. Primero, AIFMD debe ser un éxito”. AIMA, que se ha mostrado muy crítica con la norma desde el principio, considera que, tras los cambios implementados por ESMA (la autoridad de mercados de valores europeos), la directiva está ahora alineada con otras normas europeas como MiFID y UCITS.

Riesgos y oportunidades

Uno de los aspectos más atractivos de cumplir con la AIFMD es la posibilidad de contar con un pasaporte europeo, al estilo UCITS, que permite comercializar los fondos en los Estados miembros de la UE y en otros países del Espacio Económico Europeo. Entre los puntos más conflictivos, los asistentes al congreso destacaron los requisitos de información, por encima de otros como los aspectos relativos a la remuneración de los gestores.

La transposición de la directiva a la legislación nacional de los diferentes Estados miembros también genera incertidumbre, sobre todo teniendo en cuenta que más de la mitad –entre ellos, España− aún no lo ha hecho. Según un estudio realizado en octubre de este año por AIMA y por la consultora EY (AIFMD: The Road to Implementation), algunos países están aplicando normas aún más restrictivas que las exigidas por la directiva, sobre todo en lo relativo a las colocaciones privadas (private placements), que permitirían a las gestoras extranjeras distribuir sus productos en territorio europeo sin tener que cumplir necesariamente con los requisitos de la AIFMD. Además, algunos países están valorando la opción de aplicar una tasa por el uso del pasaporte, una idea que va completamente en contra del espíritu original de la directiva.

Durante la apertura del congreso, Marc Saluzzi, presidente de ALFI, se mostró optimista con respecto al futuro de la directiva y del sector de la inversión alternativa en general. “Vemos un renovado interés en la inversión alternativa, relacionado sin duda con los cambios regulatorios que se están aplicando, como AIMFD", afirmó.

Como ya ocurriese con la implementación de UCITS, Luxemburgo e Irlanda se han puesto manos a la obra con el objetivo de convertirse en las jurisdicciones de preferencia para los gestores y fondos sujetos a AIFMD. Ambos países confían en que los inversores se decantarán por los productos domiciliados en la Unión Europea en vez de en jurisdicciones offshore como Islas Caimán o Jersey y que los países de fuera de la Unión Europea preferirán autorizar fondos sujetos a la supervisión regulatoria que establece AIFMD.

Según datos del regulador luxemburgués (la CSSF), desde la puesta en marcha de la directiva, el pasado 22 de julio, han recibido más de 60 solicitudes de autorización, de las que a 20 de noviembre se habían aprobado 12. El regulador advierte de que el proceso de aprobación puede tardar varios meses y anticipa que la mayoría de las gestoras y fondos solicitarán autorización en el segundo trimestre de 2014, por lo que recomienda no esperar hasta el último momento. Las gestoras y fondos disponen de un año (hasta el 22 de julio de 2014) para cumplir plenamente con los requisitos de la directiva.

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