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"Los excesos en las valoraciones de los activos durarán meses o trimestres, no días o semanas"


Charles Zerah forma parte del equipo de renta fija de Carmignac y, como cualquier gestor de renta fija con la experiencia suficiente (cuenta con una carrera de más de 20 años), el recuerdo de una clase de activo mucho más basada en las matemáticas es remoto. Actualmente, "desequilibrio" y "confianza" son palabras clave, y todas las ineficiencias que se producen influyen en el resto de clases de activos.

"Si mantenemos los tipos bajos durante un largo periodo, podemos justificar cualquier nivel en las valoraciones. Los mercados de renta fija no han vuelto a ser los mismos desde que los bancos centrales empezaron a intervenir directamente en ellos y, aunque a nivel individual no nos vemos afectados por los tipos negativos, las gestoras de activos y las empresas sí, y ello provoca la propagación de los desequilibrios. Los excesos en las valoraciones de los activos durarán meses o trimestres, no días o semanas, y terminarán por generar volatilidad. Y precisamente esto es lo que intentamos gestionar en el equipo de renta fija de Carmignac, porque nuestro trabajo es generar rentabilidad, incluso cuando el entorno es inestable", comenta el gestor.

Enfoque dual al riesgo

No obstante, como el hombre al frente del Carmignac Portfolio Unconstrained Global Bond, fondo con Sello Funds People, con la calificación Blockbuster, Zerah recurre a un universo global de activos e instrumentos de inversión para compensar los desequilibrios que encuentra. "Utilizamos distintas clases de bonos y divisas para estructurar nuestra cartera. Queremos adelantarnos a los posibles episodios de volatilidad para mantener un cierto nivel de seguridad a través del uso de activos refugio, que registran un comportamiento positivo en momentos de incertidumbre, compensado con activos de riesgo, que nos permiten generar resultados y rentabilidad", explica. La deuda bancaria subordinada sénior es una de las clases de activos que ofrecen el necesario carry al fondo, pero también los bonos y la deuda pública de los mercados emergentes de varias regiones y países de todo el mundo.

Flexibilidad

Pero, más allá de un universo de ingentes dimensiones, el gestor de Carmignac tiene una característica aún más importante a su disposición: la flexibilidad. La flexibilidad para invertir allí donde se encuentre el valor, pero también para maniobrar en una amplia horquilla de duración (entre cuatro y 10 años) y reflejar las perspectivas a medio plazo del equipo de gestión de la firma francesa en todo momento. En el segundo semestre de 2018, la cartera presentaba duraciones negativas, pero la exposición a las fluctuaciones de los tipos de interés se sitúa ahora en el máximo nivel. "Encontramos valor en EE. UU., una economía que, en nuestra opinión, está perdiendo fuelle, aunque lentamente, lo que nos lleva a pensar que los niveles de los tipos de interés son aceptables en este momento", comenta Zerah.

Por otro lado, y en la otra punta del mundo, el gestor también identifica valor en Australia. "Con una economía en fase de ralentización, creemos que Australia tendrá que rebajar sus tipos de interés y esperamos, además, que pueda poner en marcha un programa de relajación cuantitativa en el segundo semestre. Se trata de una oportunidad muy interesante para nosotros".

Otros activos más exóticos de la cartera proceden de los mercados emergentes. La deuda rusa en rublos o la deuda rumana son algunos ejemplos, pero también Hungría, donde la firma cuenta con un posicionamiento corto en los tipos de su deuda. "Los tipos se sitúan en niveles muy reducidos y el mercado no está teniendo en cuenta el repunte de la inflación", argumenta. En pocas palabras: la denominación del fondo lo dice todo. Global, sin restricciones y orientado a gestionar adecuadamente las oportunidades y la volatilidad.

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