Los españoles no saben invertir: el resto de europeos tampoco


Existe la creencia generalizada de que los españoles no saben invertir y de que su cultura financiera es baja. Y es cierto. Todos los estudios que se han hecho al respecto apuntan en esa dirección. Se tiende a creer que esto es algo exclusivamente del inversor español, pero en realidad no es así. Afecta a toda Europa en un grado muy similar al que afecta a los españoles. Una encuesta realizada este año por J.P.Morgan AM, elaborada a partir de entrevistas a 8.200 inversores particulares de distintos países europeos, demuestra que el desconocimiento en materia de inversiones es generalizado.

En dicho estudio, el 87% de los italianos, el 82% de los británicos y el 79% de los alemanes aseguran no haber tenido en cartera ningún producto de inversión durante los últimos diez años de tipos ultrabajos. Preguntados por el motivo, las respuestas también son muy claras. El 23% no reconocían no entender las inversiones y preferían mantenerse alejados de ellas, al 22% les asustaba las fluctuaciones del mercado y el potencial de posibles pérdidas; el 17% ni siquiera sabían decir la razón de por qué se mantuvieron fuera de los mercados y el 11% aseguraban no contar con un asesoramiento adecuado.

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Si se escarba en cada uno de los países, se puede apreciar que lo que ocurre en España no difiere mucho de lo que pasa en otros países europeos. Por ejemplo: en Italia, el país en el que el 87% de la población no ha comprado ningún producto de inversión en los últimos diez años, la inversión ideal de los italianos no son los fondos, sino la liquidez. Encuesta tras encuesta, investigación tras investigación, todos los institutos y estudios lo confirman. La última, el sondeo realizado por Acri que demuestra que la liquidez sigue siendo la opción preferida para el 62% de los italianos, frente al 26% que están dispuestos a invertir una parte de sus ahorros.

En Alemania, los alemanes son muy buenos ahorradores, pero no accionistas. Tienen una preferencia contraproducente por productos de ahorro de renta fija, que apenas ha cambiado con la desaparición de los ingresos debido a la política de bajos tipos de interés del BCE. Así lo demuestra un estudio realizado por el Instituto de Investigación Flossbach von Storch, en colaboración con la empresa de encuestas GfK, realizada entre una muestra muy representativa de 10.000 residentes alemanes, la cual arrojó conclusiones muy reveladoras.

El gran tamaño de la muestra permite un análisis significativo de subgrupos relevantes en función de la edad, el género, los ingresos y la educación. Los resultados sugieren que la falta de conocimiento sobre temas fundamentales para invertir perjudica a los ahorradores alemanes. No entienden que no pueden lograr sus objetivos de inversión con productos de renta fija, como cuentas bancarias o bonos, en un entorno de bajos tipos de interés y aumento de la inflación. Siguen comprometidos con las cuentas corrientes y de ahorro sin intereses como sus vehículos preferidos. Una mayoría de casi el 60% las prefiere, privándolos de la posibilidad de acumular riqueza. Es exactamente lo mismo que ocurre en España.

“La encuesta apunta a una enorme brecha de conocimiento sobre el arte de invertir. La educación financiera es necesaria con urgencia, pero llevará mucho tiempo el lograr marcar una diferencia. Los resultados muestran que existe una tendencia entre las generaciones más jóvenes, las mujeres y las personas con un nivel de educación inferior a actuar en contra de su interés por la ignorancia y el miedo. Al final del día, la acumulación de riqueza no está determinada tanto por el tamaño de la cartera como por el estado de ánimo”, afirma Marius Kleinheyer, analista del Instituto de Investigación Flossbach of Storch.

La diferencia entre un alemán y un español es que las expectativas de rentabilidad del primero son más realistas. Los alemanes cuentan con un rendimiento anual de más del 2%, y un grupo significativo (el 20% de la población) con más del 3%. Sin embargo, los españoles esperan un retorno medio anual del 10,9% sobre la inflación, asumiendo un mínimo riesgo (ya que piensan que la volatilidad de los mercados erosiona su capacidad para alcanzar sus objetivos de ahorro y jubilación, lo que les lleva a adoptar un enfoque de mucha cautela a la hora de invertir). Son expectativas irrealistas que han vuelto a quedar de manifiesto en la encuesta a Inversores Particulares de Natixis Investment Managers.

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