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Los dos peores escenarios para las elecciones estadounidenses se han cumplido. ¿Y ahora qué?


Solo habían dos desenlaces en las elecciones estadounidenses que temían las gestoras: unos resultados disputados y un presidente sin poder mayoritario en el Congreso. Y ambos se han cumplido. Aunque mientras escribimos estas líneas Joe Biden acaricia la presidencia, a tan solo un Estado de lograr votos necesarios, los números aún podrían dar una victoria de remontada a Donald Trump.

Lo que sí parece más claro es que los Demócratas mantendrán la Casa de Representantes pero no el Senado, que sería Republicano. Es decir, que aunque Biden termine recuperando la Casa Blanca para los Demócratas, no tendría la fuerza suficiente para imponer sin estorbo sus políticas. Y esto, para Jack Janasiewicz, gestor de Natixis IM, es mucho más importante que la presidencia. “Un Senado Republicano básicamente significa un atasco. El estancamiento significa que no hay un Green Deal. No hay aumento de impuestos. No hay estímulos fiscales masivos” resume.

No solo es el hecho de que sea un gobierno con una oposición fuerte, sino que los resultados en algunos Estados es tan ajustado que abre la puerta a una disputa legal, como ya ocurrió en el año 2000 entre Al Gore y George Bush. El actual presidente ya ha amenazado con acudir a la Corte Suprema y la segunda noche en Estados Unidos vivió momentos de tensión en algunos lugar de recuento de votos.

Son los dos grandes miedos del mercado materializados. Y bien si echamos una mirada rápida a los principales índices veríamos un fuerte rally a nivel global. Pero quedarnos en la superficie sería un error de interpretación. Porque nos perderíamos los dos grandes mensajes: la fuerte demanda de Tesoro americano y que el grueso de las alzas en la bolsa se dio en la tecnología y salud. “Si bien los futuros del S&P 500 se han movido en un rango de más del 3%, los futuros del Russell 2000 sensibles a nivel nacional están firmemente más bajos y los futuros del Nasdaq 100 más altos, ya que los rendimientos de los bonos reales más bajos son positivos para las valoraciones de las acciones disruptivas que dominan este índice de tecnología pesada”, desgrana Oliver Blackbourn, gestor del equipo de Multi-Activos de Janus Henderson.

Y es que lo que en verdad estamos viendo es cómo la vaticinada Ola Azul se desvance y así lo están poniendo ya en precio los mercado. “Las tecnológicas se han recuperado frente a los valores cíclicos a medida que se desvanece la perspectiva de un gran paquete de estímulo de una ola azul, los rendimientos de los bonos del Tesoro han caído y el dólar estadounidense ha recuperado algo de fuerza”, cuenta Erik L. Knutzen, director de inversiones de multiactivos de Neuberger Berman.

En renta variable, el foco está en las tecnológicas. Porque como explica Toby Nangle, responsable global de asignación de activos de Columbia Threadneedle, que Biden no tenga posibilidades de alzarse con el Senado implica que la abolición del obstruccionismo, temida por los inversores tecnológicos que desconfían de la perspectiva de un endurecimiento regulatorio, parece menos probable. En esa línea, Knutzen prevé que persistirá ese mejor comportamiento de las acciones de crecimiento defensivo en el sector de tecnología de gran capitalización en un contexto de rendimientos estables ahora que cae la amenaza de impuestos más altos y regulación más estricta que hubiera traído una barrida demócrata.

En líneas generales, todas las miradas estarán puestas en la aplicación del régimen fiscal de la nueva administración, según Christian Hantel, gestor de Vontobel AM. “Si se confirma que Biden será el próximo presidente, la reversión parcial de la reforma fiscal de 2018 afectaría primero a los sectores que inicialmente se beneficiaron más de la reducción de impuestos: el transporte y las finanzas”, apunta.

También habrá movimiento en la divisa. “En un escenario de división de poder o de resultado controvertido, la creciente volatilidad debería impulsar al alza el apetito por el dólar en el corto plazo, mientras que las expectativas de un mayor déficit pueden retroceder bruscamente”, analizan desde Amundi.

Ojo a lo que nos está diciendo la renta fija

Tanto la victoria de los Demócratas como la de los Republicanos hubiera sido una buena noticia para los activos de riesgo porque ambos partidos coinciden en que su prioridad sería un nuevo paquete de ayudas fiscales. Pero ahora esta medida, que los mercados ven como prioritario para mantener la estabilidad económica, podría dilatarse en el tiempo.  Y esto para los expertos de Amundi es el factor más importante, con repercusiones en la economía y los mercados financieros, especialmente en los cíclicos, las materias primas y la energía.

“A los mercados les gustan los hechos concretos. Pero tenemos lo que sabemos y lo que no sabemos”, afirma Franck Dixmier, director de inversiones global de renta fija de Allianz Global Investors. El problema es que lo que no sabemos es lo que podría traer la volatilidad si la cosa se pone muy tensa. Donald Trump ya ha anunciado que quiere acudir a la Corte Suprema para detener el conteo de votos, recuerda el experto. Si el desafío se mantiene en el ámbito legal, los mercados deberían evitar una alta volatilidad, vaticina. “Sin embargo, si el desafío legal, impulsado por el propio Trump, se convirtiera en manifestaciones masivas y violencia, los mercados podrían ver movimientos hacia los activos de calidad que pesaría sobre los activos de riesgo”.

Jim Leaviss, director de inversiones de renta fija en M&G, coincide: “Hemos visto un gran repunte en los bonos del Tesoro a 10 y 30 años durante la noche, en parte como reacción a las expectativas de una menor expansión fiscal. Pero también refleja el valor del Tesoro como bonos de refugio seguro, en particular porque seguimos teniendo volatilidad en torno al resultado general. Los bonos alemanes también lo están haciendo bien esta mañana como otro activo de refugio seguro”

Curiosamente, el nicho más tranquilo puede ser el crédito. Leaviss no vaticina grandes movimientos en los mercados crediticios mirando los futuros de acciones, aunque podría haber apoyo para las empresas estadounidenses de petróleo, gas esquisto y salud, por ejemplo. Sectores donde ahora será más difícil para los Demócratas retroceder desde una perspectiva regulatoria si ganan.

A pesar de la incertidumbre, los inversores también deberán tener en cuenta un factor clave: el apoyo de la Reserva Federal. Para James Athey, director de inversiones de Aberdeen Standard Investments, un resultado tan ajustado pone más presión sobre la Fed. “Un Congreso dividido, y mucho menos un resultado discutido, son malos presagios para las perspectivas de un nuevo paquete de estímulo. La falta de estímulo fiscal requerirá tarde o temprano que la Fed reaccione, y eso es preocupante”, opina.

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