Los dividendos se van de vacaciones


Son las 9.00 de la mañana, suena la campana: abre el Ibex con una caída del -0,32% y Telefónica cae más de un -5%; ha anunciado la cancelación de su dividendo. Lo primero que hago es comprobar la línea del teléfono y todavía funciona…uuufffff.

Pienso que la cosa está mal pero siempre puede ir a peor, ¿no? A media mañana, me ausento un segundo para ir al baño y cuando vuelvo el Ibex está remontando, bien! ¿Qué estará pasando? Falsa alarma, ya vuelve a bajar.

Me voy a comer, pongo las noticias y escucho a Mister Draghi, con esa pinta de no haber roto un plato en su vida, decir que Europa estará siempre unida. Me pregunto: ¿No lo estábamos desde el tratado de la CECA en 1951? Llego al despacho, el Ibex rebota más un 6%, aahhh, ¡esto es una locura! Suena la campana, se acaba la jornada de trabajo, llego a casa y mi mujer me pregunta: ¿Qué tal tu día?

Telefónica cancela su dividendo: lo podremos criticar o justificar. A mí, en el entorno actual, me parece algo necesario ya que busca un cambio en su modelo de negocio. A largo plazo será muy positivo para la compañía. En cambio, a corto plazo, esta noticia va a sembrar aún más dudas sobre España entre los ahorradores e inversores internacionales.

Lo que parece seguro es que van a ser muchos los dividendos de otras "matildes” que se van a esfumar. Entre ellos, los dividendos de los bancos, que no podrán mantenerlos y deberán ser suprimidos. Igual ocurrió con bancos de otros países como Citigroup, Royal Bank of Scotland, Bank of Ireland, National Bank of Greece o empresas como France Telecom o Telecom Italia.

Con este panorama, ¡los dividendos y yo, nos vamos de vacaciones!

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